Ramón Orosa
Bilbao, 20 feb (EFE).- Óscar de Marcos, el último exponente de aquel Athletic Club que deleitó a Europa y al mundo dirigido por el argentino Marcelo Bielsa, ha decidido dar un paso al lado, 'colgar los borceguíes' que se decía antes y dar por acabada a final de temporada una carrera larga, exitosa y en la que ha dejado huella en Bilbao, sobre todo por el lado humano.
Pero también en lo futbolístico, donde empezó como delantero indefinido, continuó como centrocampista rompedor y acabó como lateral derecho digno del relevo que dio a un Andoni Iraola, que dictó cátedra en la posición antes de pasarse a los banquillos.
Aunque cuando se ponen serios los que han compartido o rivalizado con él las últimas 16 temporadas es cuando aparece su calidad humana, de la que hablan acciones en lo social que han trascendido probablemente a su pesar, como visitas recurrentes a niños enfermos de cáncer o su relevancia en la vestuario.
Un vestuario que se reconoce como 'una cuadrilla' y en el que una de sus voces más a escuchar es la del jugador de Laguardia (Álava), este curso ya primer capitán tras la marcha, que él no quería, de Iker Muniain, un compañero de camino desde que Joaquín Caparros apostase por ellos en el verano de 2009.
Muniain, sin haber cumplido los 17 años subió de la cantera, pero De Marcos llegó del Alavés y en principio se le esperaba para el Bilbao Athletic, en el que llegó a jugar un partido, con lo que podrá decir con el orgullo de 'athleticzale' confeso que era, que ha llegado a ser parte, aunque sea una micra, de la cantera de Lezama.
Caparrós y Bielsa
No obstante, antes y después de ese día como 'cachorro', la carrera de Oscar es de 'león'. Aunque contaba para el sevillano, con Caparrós no acababa de dar el paso para consolidarse como un jugador trascendente en el equipo. Con pulmón, entrega y despliegue, a De Marcos le faltaba la finura en ataque necesaria para triunfar a según qué niveles.
Lo entendió Bielsa de inmediato y le colocó donde a nadie se le hubiese ocurrido. Por dentro, en el medio campo, y además no de media punta, si o como volante intermedio, desde donde reventaba a los rivales de una manera que no se puede esperar de un puesto tan posicional: a base de desmarques y rupturas que superaban continuamente a la defensa rival.
En esa posición se hizo eterno De Marcos en Manchester, en aquella mítica victoria por 2-3 en Old Trafford el 8 de marzo de 2012 con la que todavía sueñan los aficionados locales, que no daban crédito a las oleadas y oleadas de los leones sobre su área. Sobre todo las de De Marcos, que irrumpía una y otra vez en la zona caliente del campo y hasta marcó el 1-2.
'El teatro de los sueños'
Quienes seguro no han olvidado aquel partido son los más de 8.000 rojiblancos que tomaron 'El Teatro de los sueños'. Para todos ellos fue el partido de sus vidas.
Fue el día que quedó para la memoria de la generación del 89, la que De Marcos compartía con varios de sus compañeros de aquella gesta, como Ander Herrera, otro que acaba de irse del Athletic, en su caso por segunda vez, Ander Iturraspe, Mikel San José, Ibai Gómez o Igor Martínez. No era de esa quinta Muniain, pero con esa camada irrumpió hasta ser inseparable para De Marcos.
No acabó esa campaña, la de 2011-2012, como apuntaba, ya que quedó en el año de las dos finales perdidas. Una, de Liga Europa, ante el Atlético Madrid del Cholo Simeone y Radamel Falcao que empezada a escribir su brillante historia, y otra ante el Barcelona de Leo Messi que tanto ha amargado al Athletic en el Siglo XXI, pero al que también le ha birlado un par de Supercopas.
La de Bucarest que decidió Falcao fue la más dolorosa ya que fue la primera y en la que no pudo el conjunto vasco conseguir el título europeo que tanto anhela, que falta en las repletas vitrinas de San Mamés y que sueña conseguir este curso ya clasificado para octavos y con la final el 21 de mayo en 'La Catedral'.
De nuevo la Gabarra
Se resarcieron trece años después De Marcos y el Athletic de aquellas de derrotas y de otras varias posteriores en una noche de 6 de abril en Sevilla de 2024 tan de alivio como de alegría para los inquebrantables seguidores rojiblancos, que volvieron a sacar la Gabarra a la Ría 40 años después.
Ahí ya con De Marcos asentado en el lateral derecho, la posición a la que retrasó y ladeó Valverde, quien si algo no quiere en medio campo es un alma libre como la de su ahora capitán, al que valora como a Iraola, cuyo puesto le cedió y al que ahora también buscará relevo.
En principio los llamados a ello en lo inmediato son Andoni Gorosabel, jugador fichado esta temporada y quien ha sido recurrente titular en la Europa League, o Iñigo Lekue, otro de los capitanes en los que tiene fe ciega Valverde. Pero Lekue acaba contrato y que siga está todavía por concretar.
Lo que anima a pensar más en el futuro y ahí quien asoma es Hugo Rincón, otro privilegiado en lo físico que está ayudando y mucho a que el Mirandés sea el sorprendente líder de LaLiga Hypermotion.
A todos ellos, y a alguno más de los que se habla, se les ha abierto la puerta de cara a la próxima temporada. Porque De Marcos, el último de Bielsa y capitán y fijo para Valverde, ha dado un paso al lado. EFE
Últimas Noticias
Montoro defiende que su patrimonio es "normal", niega haber recibido comisiones y acusa a Anticorrupción de fabular

