Madrid, 17 jun (EFE).- La palestina Wafa Ghosien vive como refugiada en España desde hace unos meses, cuando huyó de los bombardeos israelíes después de toda una vida de desplazamientos, pero asegura que su alma y su mente se han quedado en Gaza, junto a su marido y su madre, anciana y enferma.
"Hemos podido escapar con nuestro cuerpo pero nuestra alma está en Gaza, siempre estoy pensando en mi familia, en mi marido... en nuestra mente vivimos allí", señaló este lunes durante la presentación del informe anual de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) celebrada en Madrid.
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Ghosien compartió su experiencia como refugiada, desde que tuvo que abandonar Palestina por primera vez con cuatro años: "Con mi pensamiento de niña creía que esa sería la última guerra y desplazamiento que viviría, pero no fue así".
Después de una vida de múltiples desplazamientos y con la constante del ruido de los aviones que podían dejar caer sus bombas sobre ella en cualquier momento, sonido que a día de hoy también la acompaña, decidió abandonar Gaza hace unos meses, cuando Israel intensificó sus ataques.
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Lo hizo obligada por "la cantidad de sangre, muerte, destrucción y devastación" que asoló su país, pensando en sus hijos y a pesar de que su marido no pudo acompañarles al no haber podido completar la documentación necesaria.
Ghosien ha perdido a 15 de sus familiares en los bombardeos que aún puede seguir escuchando a miles de kilómetros de distancia: "Ellos se están muriendo en Gaza y yo me estoy muriendo aquí de la desesperación".
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Su madre, una anciana diabética y con otros problemas de salud que la hacen tener que ir al baño cada diez minutos, vive actualmente en una tienda de campaña después de haberse desplazado en cuatro ocasiones.
"Les puedo asegurar que nadie podría soportar la situación que se vive dentro de Gaza, no hay ningún lugar seguro", lamenta esta refugiada.
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Ghosien explicó que, antes de los ataques, su marido y ella tenían muy buenos trabajos pero la situación de violencia es inaguantable.
"Nadie quiere abandonar su país pero todos queremos estar en un país seguro donde se nos respete a nosotros y a nuestra dignidad", dijo al respecto.
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Es precisamente en la seguridad de su familia en lo que único que pensó esta mujer para abandonar su país. Su hijo quiere ser futbolista y su hija quiere estudiar bachillerato, y pensó que España podría ser un buen refugio para apoyarles.
En España ha encontrado un pueblo "solidario", "generoso" y "que colabora", como ha podido comprobar al llegar al país sin hablar español y tener que comunicarse en muchas ocasiones a través de gestos.
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También está muy agradecida con el Gobierno español por el paso que ha dado al reconocer a Palestina como Estado y, a la comunidad internacional le ha pedido "justicia", que apoye la solución de los dos Estados, "parar el genocidio" y un castigo para sus perpetradores. EFE
lll/ros/msh/jgb
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