Del puerto al grifo: una desalinizadora flotante para aportar un 6 % del agua de Barcelona

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Jordi Font Comas d'Argemir

Barcelona, 18 abr (EFE).- La nueva desalinizadora flotante que se instalará en el Puerto de Barcelona aportará 14,4 hectómetros cúbicos (hm3) al año de agua de boca a partir de octubre, que es el equivalente a un 6 % del consumo anual del área metropolitana.

Estas son las principales características de la nueva instalación que ha presentado la Generalitat:

La desalinizadora, que construirá la empresa Abengoa, estará instalada encima de una barcaza amarrada de forma permanente en el Puerto de Barcelona.

El Puerto ya tiene las instalaciones preparadas y está acordado el punto donde se ubicará, en el Muelle de la Energía.

También está preparada la conexión de la tubería de transporte del agua, por la que pasarán 40.000 metros cúbicos de agua al día (14,4 hm3 al año).

Según fuentes conocedoras del proyecto, la desalinizadora podrá coger agua del mismo puerto si es necesario, principalmente de la capa intermedia, menos afectada por posibles vertidos de combustibles, que quedan habitualmente en la superficie.

En todo caso, la nueva planta estará equipada con los elementos y la tecnología necesaria para llevar a cabo un proceso de desalinización por ósmosis inversa, dando como resultado una agua de la misma calidad que las desalinizadoras convencionales, es decir, apta para el uso de boca.

El agua producida se enviará a un depósito intermedio y que actualmente se está acondicionado para que pueda estar operativo en junio; desde este depósito, el agua se incorporará a la red de distribución.

El Puerto también garantiza la electricidad necesaria para su funcionamiento: 6 megavatios (MW).

Con la desalinizadora flotante, la Generalitat esgrime que se obtiene un 50 % más de recursos con un 40 % menos de coste en comparación con el transporte de agua en barcos desde la desalinizadora valenciana de Sagunt hasta Barcelona, plan que ha quedado descartado.

Los barcos podían aportar 25.000 metros cúbicos al día de media, frente a los 40.000 m3/día de la nueva planta; el coste estimado de la primera operación era de 10 euros por metro cúbico, frente a los 6 euros/m3 de la desalinizadora flotante.

Calculado por mes, el coste es de 8 millones en barcos y de 7,2 millones en el caso de la nueva planta, cuyo coste global es de 100 millones de euros.

La planta flotante se pondrá en marcha en octubre, que es cuando la Generalitat estima que se entraría en la fase II de emergencia si no llueve.

Esto supondría elevar las restricciones respecto a la actual fase de emergencia I, en la que están 202 municipios del área metropolitana de Barcelona y gran parte de la provincia de Girona, con un total de cerca de 6 millones de habitantes.

Con la desalinizadora, el paso a fase II de emergencia ya no ocurrirá en octubre y bajan las posibilidades de que pueda pasar en los próximos tiempos, según la Generalitat.

La planta flotante es para cinco años y, pasado este plazo, se puede vender para que pueda ser usada en otra parte de la geografía española o en el extranjero.

La Generalitat tiene planificadas hasta 2030 las infraestructuras necesarias para que el área metropolitana de Barcelona sea prácticamente autosuficiente con la regeneración y la desalinización (actualmente supone un 50 % del consumo), sin necesidad de depender del agua de la lluvia, es decir, la de los pantanos de las cuencas internas, que hoy en día están a un 18 % de su capacidad.

Estas actuaciones consisten en el incremento progresivo de las plantas de regeneración de agua y la construcción de dos nuevas desalinizadoras: Tordera II, en Blanes (Girona), y la del Foix, entre Cubelles (Barcelona) y Cunit (Tarragona). EFE

jfc/mg/icn