Contra el frío, caramelos: los niños madrileños, irreductibles en una cabalgata gélida

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Marcel Guinot y Nahia Peciña

Madrid, 5 ene (EFE).- Abrigados con gorros, guantes y chaquetas de pluma, los niños madrileños le han dado la espalda al frío en una gélida cabalgata de Reyes marcada por la ilusión, las sonrisas y el dulce, y un reconocimiento a sus abuelos.

El tímido conato de lluvia inicial y los seis grados de temperatura, que invitaban a todo menos a estar en la calle, han resultado insuficientes para opacar el éxtasis y el calor de las miles de familias madrileñas que han disfrutado de la llegada de sus Majestades de Oriente.

La climatología adversa, sin embargo, sí ha hecho mella, simbólicamente, en el pistoletazo de salida de la comitiva, que ha impedido la caída del ángel desde el cielo que iba a guiar a la comitiva real y se ha tenido que suspender para evitar riesgos, lo que no ha empañado la celebración.

Encabezada por la carroza de los ‘Mayores por Madrid’ de la Dirección General de Mayores y Prevención de la Soledad no Deseada, la comitiva real se ha abierto paso por las calles del centro de Madrid como antesala del momento más esperado: la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Las personas mayores, a quienes iba dedicada la cabalgata de este año, han sido también protagonistas de una tarde mágica en la que han acompañado a sus nietos y han ejercido de improvisados cazadores de golosinas.

Andrés, nieto de Francisco, ha comentado que su 'abu' es “el mejor” porque con él pasa las tardes al salir del colegio hasta que sus padres le recogen y también le acompaña en días especiales como el hoy.

Y entre la lluvia de caramelos, duros y blandos, Manu, acompañado por sus nietos, ha asegurado que "está bien que un día como este se reconozca el papel de los abuelos".

Tiritando de frío, con las manos en los bolsillos para tener las manos calientes y poder recoger caramelos, Cecilia, una niña que forma parte de un convoy de padres e hijos, ha reconocido que ya llevaban “demasiado tiempo” esperando a la llegada de sus Majestades de Oriente, aunque, dice, “vale la pena”.

“Vengo todos los años”, ha asegurado, antes de contar que este año le ha pedido a Melchor, su rey mago, unas zapatillas.

Alejandra y David, dos hermanos veinteañeros, han acudido, “como todos los años”, a coger muchos caramelos con su familia y espera que la velada de hoy sea “muy mágica”.

La magia y la fantasía han acompañado a la cabalgata gracias a un sin fin de personajes y decorados, como una pareja de marionetas gigantes, que se han desplazado al ritmo de gaitas, o la estrella de Belén, a la que ha acompañado su propio cortejo de ángeles.

Pero, sin duda, por tercer año consecutivo, ha sido el Rey Gaspar quien ha vuelto a levantar pasiones por su belleza: "Somos del 'team Gaspar'" se ha podido ver en alguna pancarta, junto a vítores de "guapo, guapo".

Tras recorrer las calles de Madrid repartiendo ilusión y agasajando con dulces durante dos horas y media, sus Majestades han llegado al Palacio de Cibeles donde se han dirigido a los asistentes.

Melchor, como es tradición, ha sido el primero en dirigir unas palabras que han estado dedicadas a los padres por vivir la felicidad de sus hijos como la suya propia y “protegerlos, educarlos y mantener viva su ilusión”.

Después, Gaspar ha recordado que lo más importante de estas fechas es “estar con la gente que queremos” y se ha dirigido a los más pequeños para explicarles que la Navidad está “para vivir con alegría, para recibir pero también para dar”.

“Os voy a pedir que tengáis muy presentes a los más mayores, a vuestros abuelos, que os cuidan, que dedican su tiempo y comparten con vosotros sus experiencias”, ha añadido, antes de señalar que los mayores “representan lo mejor que tenemos y les debemos demostrar nuestro cariño y nuestro respeto”.

Baltasar, por su parte, además de poner en valor el papel que juegan los madrileños durante la llegada de Sus Majestades, ya que, tal y como ha resaltado, "las cosas importantes son más bonitas si se viven todos juntos", ha asegurado que, a pesar de que es muy difícil hacer el planeta mejor, "cada uno es capaz de mejorar un poco su pequeño mundo".

Un espectáculo de pirotécnica ha sido el broche final para esta noche mágica y el pistoletazo para que los niños acudan a sus casas para dejar todo preparado - comida para los Reyes y agua para los camellos- y a aguardar los esperados regalos.

Esta ha sido la recomendación que ha hecho el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, quien ha ensalzado que todos los niños de Madrid "se han portado muy bien" y se merecen un regalo. EFE

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