Pamplona, 6 (EFE).- La anastomosis tubárica microquirúrgica se ha consolidado como una técnica reproductiva con unas tasas de embarazo posterior de más del 65 % en mujeres que se habían sometido a una ligadura de trompas de Falopio.
Lo señalan expertos de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), que en una nota explican que alrededor de un 20 % de las mujeres que se someten a una ligadura de trompas de Falopio se arrepienten y desean volver a tener la oportunidad de quedarse embarazadas.
En estos casos, la anastomosis tubárica microquirúrgica practicada ha logrado unas tasas de embarazo posterior de más del 65 %, según un trabajo de investigación llevado a cabo entre la Facultad de Medicina y la CUN publicado en la revista científica European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology y presentado públicamente en el congreso de la Sociedad Española de Ginecología.
Con detalladas cifras, el trabajo de fin de grado de Juan Sastre, graduado en Medicina por la Universidad de Navarra, actualiza la información divulgada hasta el momento sobre el éxito de la recanalización tubárica abarcando la historia clínica de más de 14.000 mujeres intervenidas en diferentes países durante la pasada década.
Como destaca su autor principal, “es la primera vez que se realiza un metaanálisis tan amplio de pacientes sometidas a esta técnica y los resultados son muy prometedores".
La anastomosis tubárica es ya una alternativa consolidada y con evidencia científica frente a la fecundación in vitro con resultados de eficacia y de salud incluso mejores, sobre todo entre mujeres de más de 35 años, aseguran las mismas fuentes.
Según Sastre, esta técnica quirúrgica reduce los riesgos posteriores asociados a las técnicas de reproducción in vitro, como los embarazos múltiples, los partos prematuros, la preeclampsia o diabetes gestacionales. “El incremento del riesgo que se da en la fecundación in vitro para desarrollar este tipo de complicaciones no se da en mujeres que optan por la reanastomosis microquirúrgica”. EFE
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