El subinspector al mando de la "patada en la puerta": Actuamos ante "un delito flagrante"

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(Actualiza la NA3138 con más declaraciones)

Madrid, 15 nov (EFE).- El subinspector que ordenó derribar con un ariete la puerta de un piso de la calle Lagasca de Madrid en el que se celebraba una fiesta, cuando no estaba permitido por la pandemia, ha dicho que actuó conforme a la ley: "Tuve que derribar la puerta para poner fin a esa situación, ante un delito flagrante".

La Audiencia de Madrid ha continuado este miércoles el juicio con jurado a un subinspector y cinco agentes de la Policía Nacional, que se enfrentan a una petición de dos años y seis meses de prisión por parte del ciudadano inglés que tenía arrendado el piso, por allanamiento de morada.

En este caso la Fiscalía afirma que hubo allanamiento de morada pero exime de pena a los cinco agentes porque actuaron en cumplimiento del deber, por la orden de su superior, y también al subinspector porque creía que podía entrar sin autorización judicial ante un delito flagrante de desobediencia a la autoridad.

Se trata de la "patada en la puerta" más conocida ya que las personas que estaban en el piso donde se celebraba la fiesta grabaron y difundieron la intervención policial.

Tanto el subinspector como los otros cinco agentes han defendido la legalidad de la intervención, en la que todos estuvieron de acuerdo ante las quejas de los vecinos y la actitud de los inquilinos, y las imágenes completas así lo demuestran.

El responsable del operativo ha incidido en que su actuación fue "totalmente" conforme a derecho: "Tuve que derribar la puerta para poner fin a esa situación, ante un delito flagrante. No había otra opción".

Ha precisado que la Policía puede entrar en un domicilio si se aprecia un delito flagrante, lo que pasó aquel día ante una "resistencia reiterada" de los inquilinos a identificarse.

"Lo voy a hacer siempre. Lo hago por seguridad, es mi obligación", ha dicho el subinspector, dejando claro que aquel día no fue al juzgado a pedir una orden judicial de entrada en el piso "porque no era necesario".

Ha relatado que los vecinos decían que estaban "desesperados" por los ruidos que causaban las fiestas ilegales entonces, y al llegar se encontraron con la negativa de los inquilinos a abrir la puerta reiteradamente, lo que no es habitual.

Él tuvo la percepción de que ese piso "se alquilaba para hacer fiestas", y de hecho finalmente comprobaron que dentro había 14 personas de diferentes nacionalidades que no se conocían mucho entre sí, y ninguna de las cuales dijo que viviera allí.

"Parecía una discoteca", ha dicho, tras insistir en que su actuación fue "proporcional y necesaria".

Al ser preguntado sobre otros casos en los que otros policías no entraron en pisos en circunstancias similares, el subinspector ha dicho que "en la Policía hay dos tipos de profesionales, unos más implicados y otros no", y que él es del tipo de agentes que, ante un posible delito, "no nos damos la vuelta, nunca, jamás".

El mando policial ha explicado que no recibió orden de ningún superior, pero sí se había difundido una instrucción en el Cuerpo en la que se instaba a intervenir y tomar "medidas operativas" si se descubrían reuniones ilegales.

De hecho tras la intervención fue felicitado por jefes de la Dirección General de la Policía, y el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, hizo declaraciones en este sentido.

Los otros cinco policías han coincidido en la legalidad de la intervención y han sostenido que no dudaron de la orden de su superior, precisando que no parecía una vivienda habitual sino un piso turístico o una discoteca.

Un de ellos ha explicado que había cinco personas que sí querían salir de la casa, pero otras no les dejaban, y que hay intervenciones complicadas que algunos agentes prefieren no practicar, y por eso ellos han acabado en el banquillo. EFE

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