Arturo, el madrileño que cambió Villaverde por Illescas (Toledo) para ganar tranquilidad y metros cuadrados: “Por lo que cuesta un piso en la capital, tengo un chalé con piscina”

El padrón del municipio toledano ha pasado de 10.347 residentes en el año 2000 a 33.301 en 2025, impulsado por familias que buscan viviendas más asequibles y mayor espacio sin alejarse de la capital

Vista aérea de Illescas. (Junta de Castilla-La Mancha)
Vista aérea de Illescas. (Junta de Castilla-La Mancha)
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Castilla-La Mancha, a priori, es una de las comunidades que representa la llamada España Vaciada pero, a la vez, no deja de crecer.

Según la Estadística Continua de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el segundo trimestre del año su población aumentó en un 0,28%, un porcentaje por encima de la media nacional, situada en el 0,21%. Fue la sexta comunidad con mayor crecimiento, aunque este es desigual. Las provincias de Toledo y Guadalajara son las que ganan más vecinos, al calor de la subida de los precios de la Comunidad de Madrid y del desbordamiento del área metropolitana de la capital.

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La provincia más poblada es Toledo, que ha ganado 200.000 habitantes en los últimos 25 años. Ahora bien, son los municipios que quedan a orillas de la región que gobierna Isabel Díaz Ayuso los que han vivido el boom poblacional. Entre ellos se encuentra Illescas, el primer pueblo de Toledo por la A-42, que ha triplicado su población en el primer cuarto de siglo. El padrón del municipio ha pasado de 10.347 habitantes en el año 2000 a 33.301 en 2025. Detrás del auge se encuentran su cercanía con Madrid y el precio del suelo.

Es esa cifra que no para de crecer la que impulsó a Arturo, un madrileño que se crió en el distrito de Villaverde y que trabaja como comercial en Mercamadrid, a comprarse una casa en Illescas hace siete años. Explica a Infoabe que desde entonces vive junto a su mujer y sus hijas en un chalet que habría sido imposible pagar en la Comunidad de Madrid. Tampoco habría encontrado un piso por el mismo precio y el mismo tamaño en su distrito.

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“Por lo que me podía comprar un piso en Madrid, te comprabas un chalé, con piscina propia, garaje y demás”, cuenta. Según informe de Idealista de precios de compra de vivienda de julio de 2026, el valor medio del suelo en la Comunidad de Madrid se situó en 5.135 €/m², mientras que en Castilla-La Mancha la media fue de 1.154 €/m², cuatro veces menor. En concreto, en Illescas el precio se situó en 1.875 €/m², un precio muy competitivo si se compara con Villaverde (3.266 euros/m²) o con ciudades dormitorio tradicionales, como Móstoles (3.015 €/m²), Alcorcón (3.463 €/m²), Getafe (3.307 €/m²), Parla (2.411 €/m²) y Fuenlabrada (2.873 €/m²). Las cifras hablan por sí solas.

Lo que le costó comprar una casa en Madrid a la generación X y lo que pagan los ‘millennials’ o los Z: el precio de la vivienda crece hasta un 46% en una década.

15 minutos más en coche a cambio de un precio asequible

La diferencia en metros y en calidad de vivienda fue determinante para él y su familia. “Por lo que me podía comprar un piso en Madrid, en cualquier barrio como Villaverde, un barrio más bien obrero, me compraba un chalet en Toledo”, indica. A eso se suma que en su familia son cinco, una cifra que deja pocas opciones para los pisos asequibles de la capital.

En cuanto a los inconvenientes, Arturo reconoce que el transporte en Illescas no es tan eficiente como en Madrid, aunque la localidad está bien comunicada por carretera. El trayecto diario hasta Mercamadrid le lleva entre 20 y 25 minutos en coche. “No tardo mucho en hacerlos. No pillo atasco ni por la noche ni al volver por la mañana”. Es más, explica que tiene compañeros que sí viven en Madrid y tardan más que él en hacer el trayecto desde sus casas.

En Illescas, su familia dispone de todos los servicios necesarios, y sin aglomeraciones. “No echo de menos nada de Madrid. Tenemos hasta centro comercial, todo tipo de supermercados, mucho ocio para niños y opciones para hacer deporte”, señala.

El proceso de adaptación a Illescas fue positivo para Arturo y su familia. Aunque cambiar de provincia y entorno supuso dejar atrás amistades y familiares en Villaverde, la cercanía geográfica les permite seguir en contacto. “Sigo más o menos cerca de Villaverde, no estamos a más de media hora de los amigos de toda la vida o de los familiares”.

El cambio no ha resultado sencillo para todos. Muchos conocidos preguntan por la experiencia, aunque no es fácil dar el paso: “Sobre todo los que tienen hijos, ya los hijos van al colegio, la gente tiene sus trabajos… Es una decisión que no es fácil, el cambiarse de Madrid a otra provincia”. Sin embargo, para quienes buscan tranquilidad y comodidad, considera que merece la pena. “Todo lo que es el estrés de Madrid, en Illescas, se aminora en un 80%”, sentencia.

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