
Las llamadas batallas de aura, también conocidas por los más jóvenes de la Generación Z como ‘farmear aura’, se han convertido en una forma de juego y reconocimiento social entre los adolescentes. Se trata de una tendencia viral en internet que pone en valor las acciones llevadas a cabo por jovenes para ganar reputación o puntos, y que les hace parecer más seguros, interesantes, carismáticos o especiales ante los demás. Lo que a primera vista puede parecer una moda nacida en las redes sociales conecta, sin embargo, con una preocupación mucho más antigua de la adolescencia: descubrir quién se es y qué lugar se ocupa en su grupo.
“Hay algo muy propio de la adolescencia detrás de este fenómeno: la necesidad de explorar quién soy y qué lugar ocupo entre los demás. La adolescencia siempre ha tenido sus propios códigos para ganar prestigio dentro del grupo, lo único que cambia son las formas”, explica Montse Escobar, psicóloga humanista de Monarka Clinic.
PUBLICIDAD
La especialista considera que no hay que interpretar necesariamente estas conductas como una señal de inseguridad o de baja autoestima. En muchos casos forman parte del proceso normal de experimentar con la propia identidad y con la manera de relacionarse.
La búsqueda de reconocimiento dentro de un grupo no es nueva. Durante generaciones, los adolescentes han encontrado diferentes maneras de destacar. Podía ser la ropa, la forma de hablar, la capacidad para hacer reír a los demás, atreverse a hacer algo que los otros no se atrevían o proyectar una imagen de seguridad. La diferencia ahora está en las palabras utilizadas para describir ese atractivo social.
PUBLICIDAD
Una nueva forma de ganar prestigio
El concepto de ‘aura’ pone nombre a una cualidad difícil de medir pero fácilmente reconocible dentro de un grupo: la capacidad de despertar interés, admiración o curiosidad. No se trata necesariamente de ser el más guapo, el más popular o el que más seguidores tiene. El término engloba una percepción más amplia relacionada con la presencia y con la manera en que una persona consigue hacerse notar.
“Los jóvenes le dan total veracidad a lo que ven en TikTok, y eso también es peligroso”, asegura Javi Hoyos. Después de años trabajando detrás de las cámaras y dirigiendo contenidos televisivos, el periodista y creador de contenido se ha convertido también en uno de los rostros más reconocibles de la crónica social en redes sociales y televisión
“Es una especie de capital simbólico que hace que alguien resulte interesante, admirado o especial ante los demás”, explica Escobar. En ese sentido, las batallas de aura funcionan como un juego de reconocimiento. Los participantes prueban distintas formas de presentarse y observan la reacción de quienes tienen alrededor.
PUBLICIDAD
La respuesta del grupo desempeña un papel importante. Una mirada, una risa, un comentario o el reconocimiento explícito de los demás proporcionan información sobre la imagen que cada adolescente está proyectando. La dinámica permite experimentar con distintas versiones de uno mismo sin que necesariamente exista una intención consciente de construir una personalidad determinada.
“Somos seres relacionales que se construyen también a través de la mirada de los demás. Durante la adolescencia, esta mirada adquiere todavía más peso, ya que es una etapa en la que aumenta la necesidad de diferenciarse de la familia y encontrar una identidad propia”, señala la psicóloga.
PUBLICIDAD

El problema no está, por tanto, en querer gustar o en disfrutar del reconocimiento. El deseo de pertenecer a un grupo y de ser valorado por sus miembros forma parte de la experiencia adolescente. La cuestión cambia cuando esa mirada externa deja de ser una referencia más y comienza a convertirse en la principal medida con la que una persona evalúa su propio valor.
Las redes sociales cambian las reglas
Las redes sociales han añadido una particularidad decisiva a un mecanismo que ya existía: han convertido la valoración de los demás en algo que puede quedar registrado, compararse y medirse. Antes, buena parte de esas interacciones desaparecía en cuanto terminaba el encuentro. Ahora pueden prolongarse durante horas y alcanzar a un número mucho mayor de personas.
PUBLICIDAD
“Antes un adolescente podía entrar en una habitación, hacer una broma y observar si sus amigos se reían. Ahí obtenía una información social y la experiencia terminaba. Ahora puede subir algo y comprobar durante horas cuántas personas lo han visto, quién ha reaccionado, quién no, cuántos likes tiene o cómo funciona en comparación con otra persona”, explica Escobar.

Esa diferencia puede modificar también la relación del adolescente con su propia conducta. La pregunta deja de ser únicamente qué quiere hacer o cómo se siente para incorporar otra preocupación: qué impresión producirá en los demás. La exposición constante puede hacer que la mirada exterior gane terreno frente a la propia.
PUBLICIDAD
El fenómeno de las batallas de aura se sitúa en esa frontera. Como juego, puede servir para explorar la identidad, ensayar comportamientos y compartir códigos con los compañeros. Pero la misma dinámica puede adquirir otro significado si la aprobación se convierte en una necesidad permanente.
Valoración externa como regulador emocional
La señal de alerta no está en participar en el juego, querer gustar o disfrutar de ser reconocido. Para la psicóloga, lo importante es observar qué sucede cuando desaparece la audiencia. “Mientras una persona puede participar en estas dinámicas, divertirse, querer gustar y disfrutar del reconocimiento, pero después continuar con su vida sin necesitarlo constantemente, probablemente estamos ante algo que forma parte del juego social”, explica.
PUBLICIDAD

La situación es diferente cuando la valoración externa comienza a funcionar como un regulador emocional. Es decir, cuando recibir reconocimiento determina el estado de ánimo y su ausencia provoca malestar. También puede convertirse en un problema cuando el adolescente modifica de manera excesiva su comportamiento para conseguir aprobación, se compara constantemente con los demás o necesita comprobar de forma continua cómo está siendo percibido.
En ese escenario, lo que comenzó como un juego deja de ser una herramienta para relacionarse y pasa a condicionar la manera en que la persona se percibe a sí misma. La diferencia puede parecer pequeña desde fuera, pero resulta importante: no es lo mismo disfrutar de sentirse admirado que necesitar sentirse admirado para sentirse bien.
PUBLICIDAD
Saber quién se es y cómo encajar entre los demás
Las batallas de aura, en definitiva, no son tanto una invención completamente nueva como una nueva forma de representar una vieja preocupación adolescente. Cambian los códigos, las palabras y los escenarios, pero permanece la necesidad de saber quién se es y cómo encaja uno entre los demás. La novedad es que ahora buena parte de esa mirada puede prolongarse en las pantallas y medirse en tiempo real.
“Hay una pregunta muy sencilla que puede ayudarnos a entender dónde estamos y es quién soy cuando nadie me está mirando. Crecer no significa dejar de necesitar a los demás, sino construir progresivamente una mirada propia que permita reconocerse incluso cuando no se obtiene la aprobación del entorno”, subraya Escobar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Marta Luisa de Noruega provoca la primera gran polémica del reinado de su hermano Haakon con una decisión inesperada
La hermana del actual monarca ha presentado junto a su marido, Durek Verrett, una demanda de 71 millones de euros contra familiares y amigos

Qué pasa si me ha tocado mesa en las elecciones pero tengo un viaje pagado
A pesar de que en las elecciones de 2023 la Junta Electoral Central permitió excusar a quienes tenían un viaje contratado, en realidad no existe una norma permanente que libere de la mesa electoral por ese motivo

La muerte de Maricarmen y las reacciones políticas, en directo | El PP veta un minuto de silencio en el Ayuntamiento y la Asamblea de Madrid
Su fallecimiento aviva las protestas que están escribiendo páginas de la historia de este país, en un momento de alta tensión previo a una huelga general y elecciones

Murallas, un puente medieval y bosques de colores: el pueblo de Teruel que debes visitar en otoño
Con 242 vecinos, fue seleccionado como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España con una riqueza especial en gastronomía por el jamón y las trufas negras

La impresionante casa de Simeone y Carla Pereyra en una de las mejores zonas de Madrid: 1.900 m², salón en tonos neutros y grandes ventanales
El matrimonio compró y transformó un hogar en las afueras de Madrid que han convertido en el mejor hogar para sus dos hijas con una mezcla de lujo y comodidad



