Cuánta pensión cobrarán Santi Aldama y Hugo González por jugar en la NBA: la jubilación que convierte el baloncesto en un retiro de oro

La liga profesional estadounidense garantiza seguros médicos y prestaciones en la jubilación de hasta 200.000 dólares para quienes hayan cumplido tres temporadas, un beneficio nacido de una histórica rebelión en los vestuarios

El ala-pívot de los Dallas Mavericks y de la selección española, el canario Santi Aldama.
OSCAR J. BARROSO / AFP7 / EUROPA PRESS
El ala-pívot de los Dallas Mavericks y de la selección española, el canario Santi Aldama. OSCAR J. BARROSO / AFP7 / EUROPA PRESS
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La NBA garantiza desde 1965 una pensión a sus jugadores retirados por los servicios prestados a la liga, un beneficio que actualmente puede oscilar entre los 60.000 y los 200.000 dólares anuales en función de la trayectoria de cada jugador. La protección va más allá de la pensión e incluye seguros médicos vitalicios y ayudas para estudios.

Entre los jugadores que podrá beneficiarse de esta pensión está el español Santi Aldama, que durante cinco temporadas jugó en los Memphis Grizzlies y que este año ha sido traspasado a los a los Dallas Mavericks. Un caso similar es el de Hugo González que desde 2025 pertenece a la plantilla de los Boston Celtics. Eso sí, en su caso, para recibir los beneficios que la NBA otorga a sus jugadores retirados debe jugar como mínimo tres temporadas en esa liga.

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Esta red de seguridad financiera no siempre existió. Su origen se remonta a una medida de presión colectiva sin precedentes en el deporte profesional de Estados Unidos protagonizada por unos jugadores que reclamaron derechos. Durante décadas, las estrellas del baloncesto tuvieron que luchar para que los beneficios asociados a su profesión fueran algo más que el salario recibido por jugar, en una liga donde, en sus primeros años, priorizaba exclusivamente el control de los propietarios de las franquicias, señalan fuentes de BBVA.

Hugo González. Kevin Jairaj-Imagn Images
Hugo González. Kevin Jairaj-Imagn Images

La revista especializada Gigantes relata cómo el Sindicato de Jugadores logró este hito tras años de lucha por derechos básicos. En la década de los cincuenta, cuando la NBA apenas contaba con unos pocos años de existencia, el colectivo enfrentaba una resistencia férrea por parte de los dueños de los equipos, agravada por un clima de discriminación racial que dificultaba la unión de las estrellas de la liga. Oscar Robertson, una figura esencial junto a Jerry West, sentía que la falta de derechos para todos los deportistas y el poder absoluto de los propietarios resultaban inaceptables.

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El motín del vestuario que forzó el cambio

En el verano de 1963, Robertson, West y un grupo de jugadores reivindicaron necesidades básicas como un seguro médico, una pensión para el momento de la jubilación y el pago de los partidos de pretemporada. Ante la negativa constante de los propietarios a atender estas demandas, el momento decisivo llegó en febrero de 1964.

Durante la celebración del primer All-Star televisado a escala nacional, Robertson, Tom Heinsohn, Elgin Baylor y West se encerraron en el vestuario poco antes del inicio del encuentro. Los jugadores comunicaron que no saltarían a la pista si sus exigencias no recibían respuesta, una táctica de presión que obligó a la dirección de la NBA a ceder finalmente y aprobar el sistema de pensiones en 1965.

Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), nos explica cómo la pensión que cobran los jubilados en España es un 60% más de lo que han cotizado a la Seguridad Social.

Tres temporadas como mínimo para recibir la pensión

La normativa vigente exige un periodo mínimo de permanencia de tres temporadas en la liga para optar a la prestación. Para computar este tiempo, el contrato debe mantenerse vigente al menos durante un partido de la campaña oficial, independientemente de los minutos disputados.

Según datos recogidos por Gigantes, la edad de acceso varía entre los 45 años, como mínimo, y los 62 años, edad tope. Un exjugador que haya completado tres campañas en activo percibe unos 60.000 dólares anuales si comienza a cobrar a los 62 años.

La esperanza de vida del beneficiario influye en el cálculo de la pensión, de modo que el acceso tardío incrementa la cuantía mensual. Por el contrario, quienes superan la década de trayectoria pueden recibir sumas superiores a los 200.000 dólares.

Inicialmente, el requisito temporal era de cinco temporadas, cifra que se redujo a cuatro años a inicios del siglo XXI hasta llegar a los tres ejercicios actuales. En 1988, el Sindicato de Jugadores logró que aquellos que participaron en la liga entre 1946 y 1965 también tuvieran acceso a estos beneficios.

Asimismo, en julio de 2022, la NBA aprobó que 115 jugadores vivos que compitieron tres o más temporadas en la extinta ABA (American Basketball Association), entidad absorbida por la liga, también accedan a este derecho.

Un sistema en constante evolución

Las condiciones de acceso y las retribuciones han experimentado mejoras continuas desde aquel lejano 1965. Muchos jugadores buscan hoy un contrato en la NBA, tras largas carreras en las ligas europeas o en otros torneos internacionales, con el objetivo de asegurar el derecho a esta pensión, aunque sus oportunidades de juego sean limitadas.

Además de la pensión, la liga ofrece un seguro médico vitalicio para quienes cumplen el requisito de los tres años de servicio. La cobertura se incrementa con los años de participación y, para alguien con una década de carrera profesional, el seguro incluye también a su pareja e hijos.

Asimismo, el sistema contempla ayudas para programas educativos destinados a facilitar la transición tras la retirada deportiva, cubriendo una carencia formativa habitual en los jóvenes que saltan al baloncesto profesional.

Complementariamente, los jugadores pueden adherirse al plan NBA 401 (K), un sistema de ahorro privado con aportaciones definidas donde las franquicias suelen igualar las contribuciones personales del deportista, llegando incluso a elevar esa aportación hasta el 140% del capital invertido por el jugador. En 2016, el pago a 520 exjugadores alcanzó los 20 millones de dólares.

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