Una doctora experta en microbiota revela cuántos pedos es normal que te tires al día: por qué se producen y qué influye en su olor

La dieta, el estrés y comer rápido pueden hacer que aparezcan con más frecuencia

También aclara que un olor más intenso no implica necesariamente un problema intestinal
La doctora Sara Marín Berbell, experta en microbiota señala que la dieta, el estrés y comer rápido pueden aumentar los pedos (Composición Infobae)
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Los gases intestinales, más conocidos como pedos, forman parte de la digestión y, en la mayoría de los casos, no indican un problema de salud. Su frecuencia, volumen y olor pueden variar según la alimentación, el estrés y los hábitos al comer.

La doctora Sara Marín Berbell (@uncafecontudoctora) ha explicado en sus redes sociales por qué los pedos son un producto normal de la digestión y ha situado la referencia más útil para quien sospecha que tiene un problema donde casi nunca se pone el foco: “La media de pedos son de ocho a catorce al día y algunas personas llegan hasta veinticinco y es normal”.

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La especialista en microbiota sostiene que expulsar gases entre ocho y 14 veces al día entra dentro de la normalidad y que algunas personas alcanzan 25 sin que eso implique una alteración. También precisa que el gas se forma en el colon cuando las bacterias fermentan restos de alimentos que el intestino no ha absorbido por completo.

Cómo se forman los gases

Marín Berbell ordena la explicación desde el origen mecánico del proceso. “Tú comes. Y gran parte de los nutrientes los absorbes y los digieres, pero hay sustancias que no podemos absorber completamente”, señala. Esos restos, añade, llegan al colon, “donde están las más currantes de toda España, las bacterias”.

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El siguiente paso, según describe la doctora, convierte una molestia cotidiana en un fenómeno fisiológico con funciones útiles. “Se comen esos restos que tu intestino no ha absorbido y los fermentan”. De esa fermentación, afirma, el organismo obtiene butirato, que “va a reparar las barreras, a bajar la inflamación, a fortalecer tu sistema inmune”.

El sulfuro de hidrógeno es uno de los compuestos relacionados con el olor a huevo podrido
Aumentar de golpe el consumo de fibra puede favorecer la aparición de pedos e hinchazón (iStock)

La misma fermentación que genera compuestos beneficiosos también produce residuos. “Al producir esto también obtenemos sustancias de desecho. Son los pedos”, resume Marín Berbell. A partir de ahí, la experta distingue tres causas para explicar por qué una persona puede notar más gas del habitual.

La primera tiene que ver con un exceso de sustrato fermentable en el colon. “Muchas veces llega demasiado material fermentable a la fábrica”, afirma. Pone como ejemplo a quien “comía poca fibra” y, al querer cuidar su microbiota, pasa a consumirla en grandes cantidades.

En ese grupo sitúa tres tipos de componentes dietéticos especialmente relacionados con la producción de gas: “Hay fibras que son muy fermentables y producen mucho gas: la fibra prebiótica, los famosos FODMAP y el almidón resistente”. Su advertencia no va contra esos alimentos, sino contra la cantidad: “Tienes que tener cuidado con las cantidades”.

El estrés y el olor

La segunda causa, según la doctora, no depende de comer mucha fibra. “Puedes comer poca fibra y aun así tener hinchazón”, sostiene. Su explicación se apoya en la conexión entre cerebro e intestino a través del nervio vago, al que define como “el jefe del sistema nervioso de la calma” y una pieza que “nos ayuda a digerir”.

Cuando aparece el estrés, ese mecanismo se altera. “El cerebro avisa al intestino: ‘Oye, estamos estresados’”. Ese mensaje, dice, hace “que el nervio vago no haga bien su trabajo y no se haga bien la digestión”.

Comer rápido o con la boca abierta hace que entre más aire al sistema digestivo
Que los pedos huelan más fuerte no significa necesariamente que exista un problema de salud (iStock)

La tercera causa es conductual y remite a la forma de comer. Marín Berbell lo formula con una escena doméstica: “Y esta va para ti, papá, que la mamá lleva diciéndote cien años que cierres la boca mientras mastiques para que no se te meta aire y tiene razón”. Su conclusión es directa: “Comer rápido y con la boca abierta es una de las razones que hace que eructemos y tengamos más pedos”.

La intensidad del olor responde a un compuesto muy concreto. “Hay un compuesto que, aunque esté en dosis muy pequeñas, tiene el típico olor a huevo podrido: el sulfuro de hidrógeno”, explica Sara Marín Berbell. La presencia de ese olor no equivale, en su planteamiento, a una mala salud intestinal.

De hecho, descarta una asociación automática entre mal olor y enfermedad. “Que huela peor no es que tenga algo malo dentro ni que tu microbiota esté mal”, afirma. También corrige una creencia frecuente sobre el tipo de gas más desagradable: “Los pedos silenciosos no son los más apestosos y a veces las metralletas pueden tener olor”.

Este video presenta a un hombre explicando temas de salud digestiva frente a una pared blanca con una pintura oscura. Incluye una animación 3D de un intestino grueso humano. El contenido aborda la relación entre los gases intestinales y el bienestar digestivo, y menciona el metabolismo. La pieza visual proporciona información sobre los factores asociados con el gas en el cuerpo. Se trata de un segmento educativo.

En la relación entre dieta y olor introduce un matiz basado, según dice, en estudios en humanos. “Lo que se ha visto en estudios humanos es que cuando aumentó muchísimo la cantidad de carne, aumentó también la producción de sulfuro”. Frente a esa idea, recuerda que alimentos como “la alubia o la avena pueden producir muchos pedos”, aunque no presenta ese efecto como equivalente al empeoramiento del olor.

La variabilidad individual también cuenta. “La genética es lo que puede hacer que huelan peor”, apunta. Y para concluir, descarta soluciones simples para eliminar el problema: “No hay nada mágico para evitar el olor de los pedos”.

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