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Por qué es importante limpiar el lavavajillas y cómo hacerlo según los expertos

Los especialistas explican cada cuánto conviene hacerlo y cuáles son las zonas del electrodoméstico que requieren mayor atención

El lavavajillas es un electrodoméstico muy usado y es necesario limpiarlo una vez al mes
Hombre revisando el lavavajillas. (Magnific)
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El lavavajillas es uno de los electrodomésticos más útiles del hogar, ya que permite ahorrar tiempo y, si se utiliza correctamente, puede consumir menos agua que fregar los platos a mano. Es, sin duda, un aparato muy práctico al que se le puede dar uso todos los días.

Sin embargo, aunque cada vez sea más habitual en los hogares españoles, no todo el mundo conoce algunos aspectos clave de su mantenimiento. Uno de ellos es que, aunque esté hecho para limpiar la vajilla, también necesita una limpieza periódica para eliminar restos de comida, grasa y suciedad.

¿Por qué es importante limpiar el lavavajillas?

Esta tarea no solo sirve para que se vayan los malos olores. La acumulación de suciedad en determinadas zonas puede dificultar la circulación del agua y afectar al resultado del lavado, por lo que los platos y cubiertos podrían no quedar tan limpios como deberían.

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Además, conviene revisar algunos elementos que suelen pasar desapercibidos, como puede ser el filtro, los brazos aspersores o las juntas de la puerta. La frecuencia con la que debe realizarse esta limpieza dependerá del uso que se haga del electrodoméstico.

La frecuencia con la que debe realizarse una limpieza dependerá del uso que se haga del electrodoméstico. Como norma general, se recomienda limpiar a fondo el lavavajillas alrededor de una vez al mes, aunque en hogares donde se usa a diario puede ser cada más tiempo.

Una experta en limpieza revela el mejor truco para que tus platos queden perfectos al usar el lavavajillas.

Cómo limpiar el lavavajillas

Según explica Beko, una empresa de electrodomésticos, es un proceso sencillo, pero es importante hacerlo con regularidad. Lo primero es vaciar el aparato para poder acceder con facilidad a todos sus componentes.

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A continuación, hay que prestar especial atención al filtro, una de las zonas donde más restos de comida pueden acumularse. Para limpiarlo, se puede retirar y enjuagar bajo el grifo, ayudándose de un cepillo de cerdas suaves para eliminar la suciedad que haya quedado adherida.

El siguiente paso consiste en comprobar los brazos aspersores, ya que sus pequeños orificios pueden quedar bloqueados por restos de alimentos o depósitos minerales. Una revisión y limpieza de estos conductos permitirá que el agua pueda salir correctamente durante el ciclo.

También es importante limpiar las paredes interiores y las gomas de la puerta, donde pueden acumularse grasa, humedad y suciedad. Para ello, basta con utilizar un paño húmedo y un producto de limpieza adecuado, evitando aquellos que puedan resultar demasiado agresivos para los materiales del electrodoméstico.

Por último, se puede recurrir a un limpiador específico para lavavajillas y poner en marcha un ciclo de lavado con el aparato vacío. De esta forma, el producto puede actuar sobre la suciedad y los residuos que hayan quedado en el interior y en zonas a las que resulta más difícil acceder manualmente.

Después de completar la limpieza, también es recomendable dejar la puerta del lavavajillas ligeramente abierta durante un rato para que se ventile el interior. De esta manera, retiene menos humedad en su interior y se mantiene limpio durante más tiempo.

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