Sale a la venta la casa de campo de la princesa Margarita: el refugio de Isabel II y espacio de encuentro de la casa real británica por 4,6 millones de euros

‘The Old House’ está a más de una hora de Londres y fue un regalo de bodas para la hermana de la antigua reina de Reino Unido

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Un montaje con Isabel II, la princesa Margarita y The Old House
La casa de campo de la princesa Margarita. (Montaje Infobae)

La histórica finca The Old House, situada en West Sussex y vinculada durante décadas a la realeza británica, acaba de salir al mercado inmobiliario de lujo por un precio cercano a los 5 millones de dólares (4,6 millones de euros). Quienes busquen un inmueble con pasado real encuentran en esta residencia algo más que arquitectura: fue el refugio privado de la princesa Margarita, hermana de la reina Isabel II, y de su esposo Antony Armstrong-Jones, conde de Snowdon, protagonistas de una de las historias más singulares de la monarquía británica del siglo XX.

El verdadero valor de The Old House trasciende su cuantía económica. Durante los años que perteneció a la pareja, la casa se convirtió en escenario de reuniones discretas, encuentros con artistas, fiestas legendarias y veladas en las que se cruzaban miembros de la aristocracia, fotógrafos de renombre y figuras influyentes de la cultura londinense.

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Hoy, con la propiedad en venta por primera vez en el mercado abierto, la finca sigue conservando su aura de exclusividad. Su arquitectura Tudor y georgiana, sus extensos jardines y la memoria de una vida vibrante entre sus muros la posicionan como uno de los inmuebles más emblemáticos asociados a la familia real británica.

Un refugio para la casa real británica

La historia de The Old House está marcada por los vaivenes de la monarquía y la evolución de las costumbres sociales. Originalmente edificada en 1481, la propiedad fue un regalo de bodas para Antony Armstrong-Jones por parte de su tío, Oliver Messel, poco antes de su enlace con la princesa Margarita en 1960. Ubicada en el pueblo de Staplefield, a una hora y media al sur de Londres, la finca ofrecía la privacidad ideal para una pareja que desafiaba los convencionalismos de la Corona.

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Quién es quién en la casa real británica: del rey Carlos, el más tardío de la historia, al polémico príncipe Andrés.

Lord Snowdon, fotógrafo y diseñador, imprimió su sello personal en la residencia. Modernizó y rediseñó la casa durante los años 60 y 70, adaptando los espacios a su gusto y a las necesidades de la vida social que ambos cultivaban. Aunque Margarita prefería el Palacio de Kensington como residencia principal, The Old House fue el hogar de muchas de sus escapadas y el escenario de algunos de los episodios más íntimos de su matrimonio.

La vivienda combina detalles arquitectónicos de época con ambientes renovados, rodeados por un terreno de más de 2,2 hectáreas. La tranquilidad del entorno y la distancia respecto al bullicio de Londres favorecieron la discreción de la pareja, que pudo disfrutar de una vida menos expuesta al protocolo real.

El lugar de encuentro del siglo XX

La casa en West Sussex se consolidó como punto de encuentro de la alta sociedad británica y epicentro de la vanguardia cultural de los años 60 y 70. Las reuniones en The Old House reunían a un elenco variado de invitados: desde miembros de la realeza hasta personalidades como Bianca Jagger, el diseñador Issey Miyake, el actor Peter Sellers y el banquero Sir Evelyn de Rothschild. Las fiestas y veladas organizadas por Margarita eran conocidas por su ambiente distendido y rupturista, lejos del rígido protocolo que marcaba la vida pública de la familia real.

princesa Margarita
La casa era clave para las reuniones de la familia británica. (Instagram)

Tras el mediático divorcio de la pareja en 1978, Antony Armstrong-Jones continuó viviendo en la finca junto a su segunda esposa, Lucy Lindsay-Hogg. En 2003, la propiedad fue vendida en una operación privada, y dos años después pasó a manos de los actuales propietarios, que la han mantenido fuera del mercado abierto hasta ahora.

La casa, con una superficie aproximada de 390 metros cuadrados, alberga siete dormitorios, piscina climatizada, despacho, cobertizos y varios almacenes auxiliares. Los amplios jardines y la convivencia de estilos Tudor y georgiano en la decoración refuerzan su carácter único. La finca ha sido cuidadosamente restaurada, manteniendo elementos originales y adaptando los ambientes a las exigencias contemporáneas.

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