Científicos de la Universidad de Málaga consiguen una morfina menos adictiva y más efectiva contra el dolor

La investigación ha localizado un receptor de la dopamina que consigue reducir la tolerancia y la dependencia a esta droga

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Alicia Rivera y Marina Poncel, dos de las autoras principales del estudio.
Alicia Rivera y Marina Poncel, dos de las autoras principales del estudio. (UMA)

Investigadores del área de Biología Celular de la Universidad de Málaga han logrado mitigar los efectos adictivos de la morfina y volverla más efectiva como tratamiento analgésico. Su trabajo, publicado en The Journal of Pain, ha localizado un receptor de la dopamina con el que consiguen reducir la dependencia y la tolerancia del cuerpo ante esta droga para alargar su impacto contra el dolor.

“Desde nuestro grupo de investigación llevamos abordando los aspectos adictivos de la morfina desde hace más de 15 años, mientras que su dimensión sobre la tolerancia analgésica es una línea más reciente”, ha afirmado la catedrática de la Facultad de Ciencias de la UMA Alicia Rivera, una de las autoras de este estudio.

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A día de hoy, la morfina es uno de los mejores analgésicos para tratar el dolor, pero su uso cotidiano termina por generar problemas, ha advertido Rivera. En concreto, existe un “riesgo de dependencia y de pérdida de eficacia”, así como problemas de estreñimiento y “disminución de la función cardiorrespiratoria”, ha añadido la catedrática.

Frente a estos inconvenientes, el equipo científico de la Universidad de Málaga se ha propuesto utilizar el sistema dopaminérgico para mejorar los efectos de la morfina.

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Bloquear la dopamina mejora los efectos de la morfina

La doctoranda Marina Ponce, una de las autoras principales de la investigación.
La doctoranda Marina Ponce, una de las autoras principales de la investigación. (UMA)

Junto con Marina Ponce-Velasco, Rivera y su equipo utilizaron una combinación de pruebas de comportamiento, análisis moleculares y estudios neuroanatómicos en ratas macho adultas. Los animales recibieron tratamientos diarios de morfina, un agonista específico del receptor D4 (PD168,077), ambos fármacos juntos, o placebo durante ocho días.

El estudio reveló que activar el receptor D4 no interfiere con el efecto analgésico inmediato de la morfina, pero sí reduce de forma notable la tolerancia que aparece tras administración crónica. En los animales que recibieron morfina durante ocho días, la eficacia analgésica disminuyó en un 70% (prueba tail flick) y en un 48% (prueba von Frey). Sin embargo, en los que recibieron la combinación de morfina y el agonista D4, la reducción fue mucho menor (un 40% y un 25%, respectivamente).

Al administrarlos conjuntamente, se evitó completamente el desarrollo de hiperalgesia térmica, un tipo de dolor paradójico que suele aparecer tras el uso sostenido de opioides. Estos efectos se lograron sin afectar los niveles globales de receptores opioides ni de dopamina D2 o D4 en la médula espinal.

Según las autoras, el receptor D4 actuaría como una especie de freno, que evita que los circuitos del dolor entren en un estado de sobreexcitación. “Lo que hemos conseguido es un posible modo de hacer que la morfina siga siendo eficaz durante más tiempo, sin tener que aumentar las dosis progresivamente y sin aumentar tampoco el riesgo de tolerancia ni de hipersensibilidad al dolor”, ha asegurado Rivera, confirmando que estos efectos, por tanto, además de depender del propio fármaco opioide, también están condicionados por los cambios adaptativos en los circuitos nerviosos de la médula espinal.

La investigación se encuentra todavía en fases iniciales, pues por el momento solo se ha realizado en modelos experimentales. Su traslado a tratamientos exitosos en humanos todavía requerirá trabajo, pero los resultados son prometedores.

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