Lucía Menendez, abogada: “Cada vez más parejas eligen casarse por separación de bienes, pero hay que entender qué implica”

El 92% de quienes formalizaron su unión en 2023 eligieron esta fórmula económica para su matrimonio, una tendencia mayoritaria que se ha consolidado en los últimos años

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Dos personas durante su boda (Montaje Infobae con imágenes de @luciamenendezabogada/ TikTok y VisualesIA Scribnews)
Dos personas durante su boda (Montaje Infobae con imágenes de @luciamenendezabogada/ TikTok y VisualesIA Scribnews)

Cada vez más parejas en España optan por casarse en régimen de separación de bienes. De hecho, según datos del Consejo General del Notariado (CIEN), en torno al 92% de las parejas que formalizaron su unión en 2023 eligieron esta fórmula, una tendencia al alza en los últimos años, frente a un 5,1% que optó por el sistema de bienes gananciales.

La abogada y divulgadora Lucía Menéndez (@luciamenendezabogada) explica en su perfil de Tik Tok que no hay un régimen mejor que otro, pero sí es importante elegir la opción que mejor convenga a cada pareja por su situación personal.

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Menéndez señala que “muchas parejas firman la separación de bienes sin entender realmente qué consecuencias podría tener en caso de ruptura o de fallecimiento de uno de los cónyuges”, por lo que es importante analizar las circunstancias concretas de la pareja antes de casarse.

La abogada insiste en que la elección del régimen económico no debe tomarse como un mero trámite administrativo, sino como una decisión con implicaciones jurídicas relevantes a medio y largo plazo. Estos son los dos tipos de sistemas económicos más habituales tras el matrimonio:

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El régimen de separación de bienes

El régimen de separación de bienes establece que cada cónyuge mantiene la titularidad de sus ingresos, bienes y ganancias, tanto los que tenía antes del matrimonio como los que obtiene durante el mismo. En este caso, solo existe un patrimonio compartido cuando ambos deciden adquirir bienes de forma conjunta.

La separación de bienes implica que no se forma un patrimonio común entre los cónyuges, de modo que cada uno responde con su propio dinero y bienes de sus deudas, sin que el otro tenga que asumirlas, salvo que las haya firmado o avalado expresamente.

A través de este régimen, cada uno puede mantener la propiedad de sus ingresos o ahorros, y es precisamente por eso que muchas parejas lo eligen, porque quieren dejar claro qué pertenece a uno y a otro”, señala Menéndez.

En caso de divorcio, cada parte se queda con lo que esté a su nombre. Solo se discute, si procede, la propiedad de bienes comprados conjuntamente o posibles compensaciones.

Si la separación se produce por fallecimiento de uno de los cónyuges, este régimen no afecta a la herencia: el patrimonio del fallecido se reparte según el testamento o la ley. El cónyuge viudo no “hereda automáticamente todo”, pero sí tiene derechos como la legítima o el usufructo, dependiendo del caso y de si hay hijos.

Hucha rota, billetes de dólar, casas de papel divididas, anillos de boda, balanza de la justicia, calculadora y manos en documentos financieros.
División de bienes y ahorros durante un proceso de divorcio (Imagen Ilustrativa Infobae)

El matrimonio por bienes gananciales

El régimen de bienes gananciales significa que el dinero que ganan los cónyuges durante el matrimonio y las adquisiciones que realizan mientras están casados pasan a ser de ambos por igual, aunque solo uno de los dos trabaje o figure como titular.

Si se produce un divorcio de un matrimonio en régimen de bienes gananciales, todo lo generado durante el tiempo que han permanecido casados se reparte al 50%, sin importar quién haya aportado más dinero.

En caso de fallecimiento, primero se divide ese patrimonio: la mitad se queda para el cónyuge viudo y la otra mitad pasa a formar parte de la herencia del fallecido, que se repartirá según el testamento o la ley.

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