Qué le pasa a tu cuerpo cuando reduces los alimentos procesados en tu dieta, según los nutricionistas

Los expertos recomiendan limitar las comidas envasadas, los dulces y otros productos que destacan por su bajo aporte de nutrientes esenciales

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Descubre 10 alimentos llenos de proteínas que te ayudarán a mantener la masa muscular y a proteger tu salud cardiovascular. Desde lentejas y salmón hasta yogur griego y semillas de chía, aprende cómo incorporar estas opciones nutritivas en tu dieta.

La dieta equilibrada ha de proporcionar los nutrientes y la energía necesaria para favorecer el correcto funcionamiento del organismo. Esta idea parece estar clara en el imaginario colectivo. Pero lo cierto es que no siempre se conoce cuáles son los alimentos que deben consumirse con frecuencia para llevar un estilo de vida saludable y, sobre todo, qué productos conviene eliminar o limitar. Para el segundo caso, los nutricionistas recomiendan reducir los procesados para notar una serie de beneficios.

La definición de alimentos procesados suele generar malentendidos. De manera técnica, cualquier producto que atraviesa un proceso destinado a prolongar su vida útil o modificar alguna de sus características puede considerarse así. Bajo este concepto, quedan incluidos desde productos enlatados, congelados, curados, en escabeche, horneados o fermentados. No obstante, estas técnicas no necesariamente transforman un alimento saludable en uno perjudicial.

Los alimentos procesados, que abarcan desde comidas congeladas hasta pasteles envasados, suelen estar asociados a una imagen negativa, muchas veces justificada por su bajo aporte de nutrientes esenciales. Aunque no todos los alimentos procesados resultan automáticamente insalubres, reducir su presencia en la dieta suele tener efectos positivos, tal y como explican los expertos en la revista Real Simple.

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¿Todos los alimentos procesados son poco saludables?

Alimentos procesados y ultraprocesados, incluyendo hamburguesas, patatas fritas, gaseosas, pan, galletas, cereales y verduras enlatadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los alimentos procesados son aquellos que han sido modificados durante su preparación, lo que incluye desde simples técnicas como el lavado y troceado, hasta la congelación y la incorporación de ingredientes como sal, azúcar o conservantes. Esta definición abarca una amplia variedad de productos presentes en la vida cotidiana.

No todos los alimentos procesados son perjudiciales para la salud. Productos como las verduras congeladas, las legumbres enlatadas, el pan integral, el yogur natural y las mantequillas de frutos secos con pocos ingredientes añadidos pueden formar parte de una dieta equilibrada, según especialistas en nutrición.

Por otro lado, los alimentos ultraprocesados atraviesan varias etapas de transformación industrial y suelen contener aditivos como saborizantes, colorantes o conservantes artificiales. Estos productos tienden a presentar mayores niveles de grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos.

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El consumo excesivo de estos componentes puede favorecer problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, hipertensión, daño renal, obesidad y diabetes tipo 2. Por ello, los expertos recomiendan limitar la ingesta de alimentos ultraprocesados y priorizar opciones con menos ingredientes añadidos.

Cuáles son los beneficios de comer menos alimentos procesados

La imagen muestra dos platos circulares: a la izquierda, una amplia variedad de frutas frescas y verduras; y a la derecha, una selección de productos ultraprocesados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incorporar todo tipo de alimentos es posible dentro de una dieta equilibrada, aunque dar prioridad a productos integrales y reducir el consumo de procesados ricos en grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos puede favorecer la salud. Limitar estos ingredientes, presentes en alimentos como productos horneados, fritos, embutidos y bebidas azucaradas, contribuye a mejorar niveles de colesterol, presión arterial y azúcar en sangre, lo que se traduce en menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad y diabetes tipo 2.

Especialistas en nutrición explican que el efecto positivo dependerá de los alimentos que se restrinjan y del resto de la dieta, pero la tendencia general es una mejora en la calidad alimentaria y en la salud metabólica y cardiovascular. Además, reducir la ingesta de sodio puede favorecer la función renal y evitar la retención de líquidos, mientras que consumir menos azúcares añadidos estabiliza los niveles de energía y facilita mantener un peso saludable.

Más allá de eliminar por completo los alimentos procesados, los expertos recomiendan enfocarse en modificar el patrón alimentario habitual, incorporando con mayor frecuencia frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables como las provenientes de frutos secos, semillas y aceite de oliva, lo que aporta nutrientes esenciales para el funcionamiento óptimo del organismo.

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