Esto dice de tu salud la forma en que caminas, según un estudio

La manera de andar es una de las primeras pistas que pueden advertir sobre enfermedades que afectan al cerebro, los nervios o los músculos

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Caminar - beneficios - 10 años - Perú - salud - 4 marzo
Un estudio analiza la importancia de observar la manera de caminar. (Freepik)

La manera en que caminas puede revelar mucho más de lo que imaginas sobre tu salud. Un estudio publicado en The Conversation destaca que el análisis de la marcha, es decir, la observación científica de cómo nos movemos al andar, puede detectar desde alteraciones motoras leves hasta señales tempranas de enfermedades neurológicas. Este método, que comenzó con la observación de animales, ahora se ha convertido en una herramienta valiosa tanto para la medicina tradicional como para la investigación avanzada.

Caminar es un acto automático para muchas personas, pero exige que distintas partes del cuerpo trabajen de manera coordinada. Cuando alguna pieza de este mecanismo falla, la forma en que caminamos suele cambiar, aunque sea de manera imperceptible para el ojo inexperto.

Por eso, los especialistas consideran que analizar el patrón de la marcha es una ventana directa a lo que ocurre dentro del organismo, permitiendo detectar problemas de salud incluso antes de que se manifiesten otros síntomas evidentes. Según los investigadores Judith Urbina Córdoba y David Arcos Gutiérrez, de la Universidad de Vic (UVic), el análisis de la marcha identifica pequeños cambios en el ritmo y la simetría de los movimientos, fundamentales para advertir riesgos.

Cómo se analiza la forma de caminar

En el pasado, el estudio del movimiento comenzó con experimentos famosos como los del fotógrafo Eadweard Muybridge, quien en 1878 utilizó cámaras en serie para demostrar que, durante el galope, los caballos tienen un instante en el que no tocan el suelo. Este hito marcó el arranque del análisis científico de la marcha y sentó las bases del estudio moderno, que ahora se aplica en humanos.

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Actualmente, existen tres técnicas principales para evaluar la marcha: Cámaras especiales que siguen los movimientos del cuerpo. Plataformas de fuerza que detectan cómo y con cuánta intensidad pisamos. Sensores IMU (Unidad de Medida Inercial), que registran aceleraciones y giros y pueden colocarse fácilmente en la ropa o el cuerpo. Los IMU han cobrado especial relevancia en los últimos años porque son pequeños, asequibles y permiten recopilar datos fuera de los laboratorios, durante actividades cotidianas.

Según The Conversation, con estos sensores y el uso de inteligencia artificial es posible identificar anomalías en la marcha, riesgos de caídas e incluso cambios sutiles que una persona no notaría a simple vista. La clave está en la calidad de los datos: si los sensores están mal colocados o las mediciones son confusas, los resultados pueden inducir a error. El procesamiento de estos datos resulta esencial para obtener información fiable. Si la señal del sensor es correcta y los datos se han filtrado y ordenado bien, los modelos matemáticos pueden detectar patrones anormales y ayudar en el diagnóstico precoz de enfermedades.

Qué problemas de salud revela la forma de caminar

La forma de caminar es una de las primeras pistas que pueden advertir sobre enfermedades que afectan al cerebro, los nervios o los músculos. Por ejemplo, en trastornos como el Parkinson, el Alzheimer o los problemas musculares, la marcha suele modificarse antes de que surjan síntomas más notorios. Un paso más corto, la pérdida de simetría, la oscilación del tronco o una pisada insegura pueden ser indicios que el análisis de la marcha detecta con antelación.

Más que un simple ejercicio, caminar es una herramienta poderosa para la salud. (Freepik)
Observar la forma en que caminas puede prevenirte de muchos problemas. (Freepik)

La tecnología actual permite colocar sensores en la cadera, el tobillo o el pecho para registrar cómo se mueve una persona durante su vida normal. Esta información ayuda a los médicos y científicos a anticipar riesgos y personalizar tratamientos, con el objetivo de prevenir caídas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Además, los mismos principios se aplican en veterinaria, por ejemplo, en caballos, donde las alteraciones en el movimiento también revelan lesiones o enfermedades.

El análisis de la marcha ha evolucionado desde experimentos visuales a sistemas inteligentes que cruzan grandes volúmenes de datos. Según los investigadores de la UVic, este avance permite detectar enfermedades en fases muy tempranas, lo que multiplica las posibilidades de intervención y tratamiento. La conclusión es clara: prestar atención a la manera de caminar no solo ayuda a entender mejor el estado de salud actual, sino que también puede anticipar problemas antes de que se hagan visibles.