Si alguna vez has sufrido alguno de estos comportamientos, probablemente salgas con una persona manipuladora

La psicóloga Ainhoa Vila identifica tres estrategias que se emplean en vínculos dañinos

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Las personas manipuladoras utilizan ciertas estrategias de forma consciente o inconsciente. (Freepik)
Las personas manipuladoras utilizan ciertas estrategias de forma consciente o inconsciente. (Freepik)

En las relaciones humanas, ya sean de pareja, amistad o familiares, en ocasiones existen dinámicas que se construyen poco a poco y que pueden terminar derivando en vínculos desequilibrados donde una de las partes ejerce un mayor control emocional sobre la otra. Estas dinámicas no siempre se reconocen a simple vista, ni por quienes las sufren ni por quienes las reproducen.

La manipulación emocional es uno de los mecanismos más habituales en este tipo de relaciones. Puede aparecer de forma sutil, en pequeños gestos o comentarios que, acumulados en el tiempo, generan confusión, inseguridad o dependencia. Sin embargo, conviene matizar que no todas las personas que manipulan lo hacen de forma plenamente consciente o con una intención deliberada de dañar.

En muchos casos, estas conductas tienen su origen en aprendizajes previos, experiencias traumáticas o carencias emocionales no resueltas. Para algunas personas, estos comportamientos son los únicos recursos que han desarrollado para relacionarse, aunque eso no elimine el impacto negativo que generan en los demás.

En este contexto, la psicóloga Ainhoa Vila (@ainhowins en TikTok) pone el foco en algunas de las estrategias más frecuentes que utilizan las personas manipuladoras. “Te voy a explicar las tres técnicas que utilizan los manipuladores contigo para que caigas en ese engaño. Y la segunda me la encuentro muchísimo en consulta”, advierte.

Una mujer en primer plano cruzada de brazos sentada en una silla, mientras al fondo hay un hombro cabizbajo
El refuerzo intermitente es una de las dinámicas utilizadas por las personas manipuladoras. (Freepik)

La proyección y el desplazamiento emocional

La primera de ellas es la proyección o el desplazamiento. “El manipulador te va a atribuir emociones y sentimientos que no tolera de sí mismo y además lo utiliza como una estrategia superofensiva”, explica. Se trata de un mecanismo mediante el cual la persona proyecta en el otro aquello que no es capaz de reconocer en sí misma.

Vila pone un ejemplo para ilustrarlo: “Te va a tachar de ser manipuladora, mentirosa, celosa o agresiva, o sea, los rasgos que él mismo está encarnando, para confundirte y desestabilizarte. Y esto se acompaña en muchísimas ocasiones de un desplazamiento emocional”, añade. Este tipo de acusaciones constantes no solo erosionan la autoestima de quien las recibe, sino que generan un estado de duda permanente sobre la propia percepción de la realidad.

El refuerzo intermitente

La segunda técnica señalada por la experta es lo que denomina la “adicción emocional perfecta”. Según explica, esta técnica consiste en “alternar periodos de afecto, cariño, validación, con fases de indiferencia, castigo, frialdad, lo cual activa un patrón de dependencia emocional superbestia”, detalla.

Este patrón responde a lo que en psicología se conoce como refuerzo intermitente. “Además, esto se compara con los mecanismos adictivos similares a las drogas”, apunta Vila. La alternancia entre recompensa y castigo genera una expectativa constante en la víctima, que permanece enganchada a los momentos positivos, esperando que vuelvan a repetirse.

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Además, esta dinámica suele ir acompañada de un progresivo aislamiento emocional. La persona manipulada reduce su red de apoyo y centra cada vez más su atención en quien ejerce ese control, lo que refuerza aún más la dependencia.

La triangulación

La tercera técnica que describe la psicóloga es el llamado “poder del tercero oculto”, también conocido como triangulación. “A esto también se le puede llamar la triangulación, donde se mete a una tercera persona, que puede ser real e imaginaria como control de ese medio”, explica.

Este recurso introduce comparaciones constantes que minan la seguridad emocional. Vila pone varios ejemplos, como “A diferencia de ti, mi ex nunca hablaba mal de mí” o “Tu amiga también piensa que estás exagerando”. De esta forma, se generan celos, inseguridad y una sensación de competencia permanente.

La experta también hace referencia a los estudios del autor Stephen Karpman, que analizó este tipo de dinámicas. “Estudió muchísimo este triángulo dramático, donde el manipulador crea conflictos contigo, con otras personas, te aísla y además él se convierte en el único punto de referencia”, señala.

El resultado, concluye Vila, es especialmente dañino: “Es un campo de minas emocional sembrado de cosechas, miedo al abandono y una comparación emocional muy fuerte”. Identificar estas estrategias es el primer paso para romper el ciclo y reconstruir relaciones más sanas y equilibradas.