La monarquía noruega vive su peor momento: la princesa Mette-Marit recibe la discapacidad mientras la princesa Astrid sigue ingresada

La sociedad noruega permanece atenta al avance del estado de salud de la princesa Astrid, hermana mayor del rey Harald V

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La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, observa durante una ceremonia conmemorativa por los ataques a Oslo y la isla de Utøya, 2021. (NTB/Beate Oma Dahle/vía REUTERS).
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, observa durante una ceremonia conmemorativa por los ataques a Oslo y la isla de Utøya, 2021. (NTB/Beate Oma Dahle/vía REUTERS).

La familia real de Noruega atraviesa uno de sus momentos más delicados de su historia. Tras meses marcados por la polémica en torno a Marius Borg Høiby y las informaciones sobre la relación de la princesa Mette-Marit, heredera al trono, con Jeffrey Epstein, ahora son sus problemas de salud los que han situado a la institución en el centro de la preocupación pública. Dos situaciones distintas, pero coincidentes en el tiempo, han vuelto a poner el foco sobre la estabilidad de la monarquía noruega.

La mujer del príncipe Harald de Noruega recibía hace unas horas el reconocimiento oficial de discapacidad debido al avance de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde hace años. Esta medida no implica su retirada definitiva de la vida pública, pero sí refleja de forma clara las limitaciones que la enfermedad está teniendo en su día a día. La dolencia, progresiva y sin cura, afecta directamente a su capacidad respiratoria y ha obligado a la princesa a reducir notablemente su agenda institucional en los últimos tiempos.

La princesa Mette-Marit habla de su vínculo con Epstein en una entrevista en televisión (NRK)
La princesa Mette-Marit habla de su vínculo con Epstein en una entrevista en televisión (NRK)

La situación se ha hecho aún más visible tras la publicación de unas imágenes difundidas por el medio noruego Se og Hør, en las que se puede ver a la princesa utilizando un dispositivo portátil de oxígeno mientras pasea por los alrededores de su residencia en Skaugum. Unas fotografías que han tenido un fuerte impacto mediático y que evidencian hasta qué punto la enfermedad condiciona su vida cotidiana.

No es la primera vez que la casa real alerta sobre el estado de salud de la princesa. Ya a finales de 2025, un comunicado oficial confirmaba un empeoramiento significativo de su fibrosis pulmonar y avanzaba que los médicos estaban valorando la posibilidad de un trasplante de pulmón. Aunque no se ha concretado si entrará en lista de espera, lo cierto es que el seguimiento médico es constante y prioritario.

De izquierda a derecha: la princesa noruega Ingrid Alexandra, el príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit en vías a una cena formal en el palacio en Oslo, el 8 de abril del 2025. (Fredrik Varfjell/NTB via AP)
De izquierda a derecha: la princesa noruega Ingrid Alexandra, el príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit en vías a una cena formal en el palacio en Oslo, el 8 de abril del 2025. (Fredrik Varfjell/NTB via AP)

Este contexto médico se suma, además, a la presión personal y mediática que ha rodeado a Mette-Marit en los últimos meses. El proceso judicial de su hijo, acusado de numerosos delitos, y su pasada relación con Epstein han afectado a su imagen pública. De hecho, la propia princesa decidió romper su silencio recientemente en una entrevista televisiva en NRK para aclarar su vínculo con el financiero, asegurando que fue “manipulada” y negando cualquier relación más allá de la amistad.

Astrid permanece ingresada

Mientras tanto, el segundo foco de preocupación se sitúa en la figura de Astrid de Noruega. La hermana mayor del Harald V de Noruega, de 94 años, permanece ingresada en un hospital de Oslo, donde está siendo sometida a diversas pruebas médicas. Aunque por el momento no se han ofrecido detalles concretos sobre su estado, su hospitalización ha incrementado la inquietud en el país.

Estos son los miembros de la familia real de Noruega

La ausencia de Astrid en un reciente acto oficial en el Palacio Real, celebrado en honor a los reyes Felipe de Bélgica y Matilde de Bélgica, ya hizo saltar las alarmas. Posteriormente, se confirmó que no había podido asistir debido a una indisposición, lo que derivó en su ingreso hospitalario.

La figura de la princesa Astrid no es menor dentro de la institución. Durante décadas ha sido un apoyo fundamental para su hermano, especialmente tras la muerte de su madre, cuando asumió funciones representativas como primera dama hasta el matrimonio del entonces heredero. Su discreción y compromiso la han convertido en una de las integrantes más respetadas de la familia real.