La historia de Noa Pothoven, la joven de 17 años a la que le denegaron la eutanasia y dejó de comer y beber

Al igual que Noelia Castillo, la menor neerlandesa también sufrió varias agresiones sexuales, lo que le provocó estrés postraumático, anorexia severa y depresión

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La enfermera sujetando la mano de un paciente ingresado. (Freepik)
La enfermera sujetando la mano de un paciente ingresado. (Freepik)

Ayer por la tarde, Noelia Castillo, la joven barcelonesa de 25 años con paraplejia, recibió finalmente la eutanasia. La muerte asistida se produjo en su habitación de la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, donde estaba ingresada. Su voluntad se cumple tras dos años marcados por un periplo judicial con su padre, que de la mano de Abogados Cristianos solicitó que el proceso no se llevase a término

Así fue: la eutanasia de Noelia estaba programada para el 2 de agosto de 2024, pero una orden judicial paralizó el procedimiento in extremis. La demanda ha llegado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que recientemente rechazó las medidas cautelares, lo que permitió fijar la fecha definitiva de su muerte asistida: el 26 de marzo.

La decisión de morir dignamente de Noelia ha causado un intenso debate, especialmente en esta última semana, ya sea por su juventud, por la desinformación en torno al caso o la errónea idea de que su recuperación era posible. Sin embargo, la joven sufría secuelas graves, dolor y un sufrimiento crónico e incapacitante derivados de un intento de suicidio en 2022 tras ser víctima de una agresión sexual múltiple.

Noelia Castillo Ramos, la joven parapléjica que recibirá la eutanasia, durante su entrevista en 'Y ahora Sonsoles' (Antena 3)
Noelia Castillo Ramos, la joven parapléjica que recibirá la eutanasia, durante su entrevista en 'Y ahora Sonsoles' (Antena 3)

Esta no es la única historia que ha viajado más allá de las fronteras de su propio país. Si ahora el caso de Noelia ha provocado controversia, ya lo hicieron con anterioridad sucesos como el de Noa Pothoven, una joven de 17 años cuya petición de eutanasia fue rechazada, lo que no impidió su muerte.

El caso de Noa Pothoven

Noa Pothoven, una joven neerlandesa de 17 años, al igual que Noelia, fue víctima de agresiones sexuales. Su adolescencia estuvo marcada por varios abusos que le llevaron a padecer un profundo sufrimiento psicológico: a los 11 años, en una fiesta escolar, ocurrió el primero de los episodios, al que seguiría otro a los 12 en una fiesta de adolescentes y un tercero en la calle, donde fue violada por dos hombres.

Noa Pothoven. (RRSS)
Noa Pothoven. (RRSS)

Estas agresiones sexuales derivaron en un cuadro de estrés postraumático, anorexia severa y depresión. Noa fue internada a la fuerza en una institución durante seis meses, donde permaneció aislada para evitar autolesiones. Esto, sin embargo, no hizo más que agravar su situación, empeorando su anorexia.

Tras varios ingresos hospitalarios y tratamientos, finalmente Noa decidió pedir la eutanasia. Este procedimiento, legal en España desde 2021, está regulado en los Países Bajos desde 2002 bajo una serie de condiciones. El proceso, además, puede aplicarse a menores como Noa desde 2023, pero siempre bajo condiciones estrictas.

La petición de Noa fue rechazada por los médicos de la clínica, que consideraron que no cumplía con los requisitos necesarios para acogerse a la muerte asistida. Esto no impidió que Noa llevase a término su deseo de dejar de sufrir.

Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años, comparte su historia y su firme decisión de recibir la eutanasia. A pocos días de su muerte programada, explica las razones detrás de su elección para dejar de sufrir.

A modo de despedida, a través de sus redes sociales, la joven expresó que se encontraba exhausta después de tantos años de lucha y que su dolor era insoportable. Por ello, había decidido dejar de comer y beber de forma voluntaria, algo que su familia conocía.

Finalmente, Noa falleció en su casa de Arnhem el 2 de junio de 2019. Su caso, como el de Noelia, causó una gran conmoción a nivel internacional. El de la joven neerlandesa, sin embargo, no fue una muerte asistida, como muchos medios publicaron en aquel momento, pues el procedimiento le fue denegado.