Esta es la cantidad de pescado azul que debes comer a la semana: su efecto en el corazón

Alimentos como la sardina, el salmón o los boquerones son conocidos por sus beneficios sobre la salud cardiovascular

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Espetos del chiringuito Los Leones, en Torremolinos
Espetos del chiringuito Los Leones, en Torremolinos

Los beneficios del pescado azul son más que conocidos. Se trata de un alimento rico en ácidos grasos omega 3 cuya acción se asocia, desde hace años, a una reducción del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y de la mortalidad por estas causas. Por ello, los nutricionistas y demás profesionales de la salud aconsejan incluir el pescado dentro de una dieta variada y equilibrada.

Para que las propiedades nutricionales de pescados como el atún, el salmón, la sardina, el boquerón, la trucha o el pez espada tengan un efecto positivo en nuestra salud su ingesta no ha de tratarse de algo puntual, sino de un consumo regular. En este punto, es natural preguntarse por la frecuencia o la cuantía de dicha ingesta. ¿Cuál es la cantidad de pescado azul que debemos comer a la semana?

Según los especialistas de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el pescado azul ha de incorporarse en nuestra dieta al menos dos veces por semana, dados sus efectos positivos para la salud cardiovascular. Sus nutrientes favorecen la reducción de triglicéridos, el mejor funcionamiento del endotelio y la disminución de la inflamación y del riesgo de trombosis.

Además, cuenta con efectos antiarrítmicos, facilitando la mejoría en la variabilidad de la frecuencia cardiaca, la reducción del ritmo cardiaco y la resistencia del corazón a las arritmias ventriculares, tal como confirman ensayos realizados en animales de laboratorio.

Uno de los pescados más sanos y completos es también el más barato: “Una ración casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales del día”.

Los beneficios cardiovasculares de comer pescado azul

El pescado azul ha sido objeto de numerosos estudios por su impacto positivo en la salud cardiovascular. A partir de las observaciones realizadas en poblaciones como la esquimal y la japonesa, cuya dieta se basa en gran medida en el consumo de pescado fresco, se ha podido establecer una relación clara entre este alimento y una menor incidencia de enfermedades del corazón. Estas poblaciones presentan tasas significativamente más bajas de problemas cardiovasculares, lo que despertó el interés de la comunidad científica por identificar los factores responsables.

Uno de los elementos clave del pescado azul es su alto contenido en ácidos grasos omega-3. Estas grasas saludables desempeñan un papel fundamental en la regulación del colesterol en el organismo. Concretamente, contribuyen a reducir los niveles de colesterol LDL, conocido popularmente como “malo”, al tiempo que aumentan el colesterol HDL, o “bueno”. Este equilibrio es esencial para prevenir la acumulación de placas en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis, que puede derivar en infartos o accidentes cerebrovasculares.

Además, el pescado azul es una fuente importante de proteínas de alta calidad y contiene pocas grasas saturadas, lo que lo convierte en una opción saludable dentro de una dieta equilibrada. Su consumo regular también se asocia con la reducción de la inflamación y la mejora de la función endotelial, es decir, del revestimiento interno de los vasos sanguíneos, según los especialistas de la SEC.

En el contexto de la dieta mediterránea, el pescado azul ocupa un lugar destacado como uno de sus pilares fundamentales. Este patrón alimentario, característico de países como España, se ha relacionado con una menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares, en gran parte gracias a la presencia habitual de pescado en las comidas.