El tipo de pan que no es tan saludable como parece: aporta muy poca fibra y tiene un índice glucémico alto

El alimento está hecho con harinas refinadas y se digiere mucho más rápido de lo habitual

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El pan multicereal no es
El pan multicereal no es tan saludable. (Europa Press)

Cada vez más personas buscan cuidar su alimentación y eligen alternativas que parecen panes saludables en el supermercado. Uno de los productos que más ha ganado popularidad en los últimos años es el pan multicereal. A simple vista, su aspecto rústico y su mezcla de semillas hacen pensar que se trata de una opción buena para la salud. Sin embargo, la realidad detrás de este tipo de pan es muy diferente a lo que muchos consumidores creen.

El gran error está en confundir el pan multicereal con el pan integral. El primero puede estar elaborado con varios tipos de cereales, como trigo, avena o centeno, pero eso no garantiza que los granos sean integrales. En la mayoría de los casos, el pan multicereal se fabrica a partir de harinas refinadas, a las que se añaden semillas o pequeñas cantidades de salvado solo para dar la impresión de que es un alimento completo y nutritivo. Esta estrategia logra un pan atractivo a la vista, pero con un perfil nutricional muy similar al del pan blanco tradicional.

Creer que el pan multicereal es igual de saludable que el pan integral puede traer consecuencias negativas para la salud. El hecho de que contenga varias semillas o tenga un color oscuro no significa que aporte más fibra, vitaminas o minerales. De hecho, muchas veces el color intenso se consigue añadiendo malta tostada o incluso colorantes, sin que esto mejore sus propiedades. Elegir este pan, pensando que es integral, puede llevar a consumir un producto con bajo aporte de fibra y un efecto saciante menor, lo que termina afectando la calidad de la dieta diaria.

Qué lleva realmente el pan multicereal

El término “multicereal” solo indica que el pan contiene más de un tipo de cereal. Puede incluir trigo, avena, centeno o cebada, pero en la mayoría de los casos estos cereales no son integrales. Lo habitual es que la base siga siendo harina refinada, es decir, una harina de la que se han eliminado el salvado y el germen. Esto hace que el pan tenga una textura suave y un sabor agradable, pero empobrece su valor nutricional.

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Para mejorar la apariencia y atraer a quienes buscan una opción diferente, los fabricantes suelen añadir semillas, como lino, sésamo o girasol. El resultado es un pan que parece saludable, pero que en realidad no se diferencia mucho del pan blanco. Su aporte de fibra es bajo y el índice glucémico es alto, lo que significa que se digiere rápido y no ayuda a mantener la sensación de saciedad. Esto puede llevar a comer más cantidad para sentirse lleno y, a la larga, dificultar el control del peso y el equilibrio de la dieta.

Cómo identificar el pan saludable

El verdadero pan integral se elabora con harina 100% integral. Esto significa que conserva todas las partes del grano: el salvado, el germen y el endospermo. Gracias a esto, el pan integral aporta mayor cantidad de fibra, vitaminas y minerales. La fibra ayuda a regular el tránsito intestinal, controla los niveles de azúcar en sangre y contribuye a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo.

Los consejos para disfrutar del
Los consejos para disfrutar del pan de forma saludable. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para saber si un pan es realmente integral, hay que mirar la lista de ingredientes. El primer ingrediente debe ser “harina integral”. Si solo se menciona “harina de trigo” o “harina refinada”, ese pan no es integral, aunque tenga semillas o un color oscuro. Aprender a leer las etiquetas y desconfiar de las apariencias es fundamental para no dejarse engañar por el marketing de los productos.

El pan multicereal puede ser una opción interesante por su sabor o por la variedad de cereales y semillas que ofrece, pero desde el punto de vista de la salud, solo el pan integral garantiza un aporte significativo de fibra y nutrientes. Para quienes buscan cuidar su alimentación, lo mejor es elegir panes que indiquen claramente el uso de harina integral como ingrediente principal y limitar el consumo de aquellos que solo parecen saludables por su aspecto o nombre comercial.