Llega a España el primer producto que ralentiza el daño de la procesionaria en animales: “Es de las pocas opciones que hay para ganar tiempo”

Este espray mitiga los efectos del primer contacto con la oruga, pero no sustituye el tratamiento veterinario

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Un conjunto de orugas procesionarias se desplaza por un suelo de piedra. Sobre la imagen en un marco circular, se muestra el espray de primeros auxilios.
Este espray mitiga los efectos del primer contacto con la oruga, pero no sustituye el tratamiento veterinario. (Montaje Infobae)

Veterinarios y dueños de mascotas están de celebración: ha llegado a España el primer producto de primeros auxilios capaz de ralentizar los efectos de la oruga procesionaria. Estos pequeños insectos aparecen a finales del mes de febrero y durante la primavera se convierten en la peor pesadilla de los perros, pues su contacto provoca graves reacciones alérgicas e incluso la muerte de los animales.

La prevención se considera vital ante estas orugas, pero no siempre se consigue evitar que los perros las encuentren, pisen, laman o incluso se las coman. Hasta ahora, la única opción de los dueños era lavar con cuidado la zona afectada y eliminar, sin frotar, los pelos urticantes de la procesionaria antes de correr al veterinario para evitar las peores consecuencias.

Ahora, las tiendas de animales han recibido un producto de primeros auxilios que logra mitigar los efectos de la procesionaria y permite ganar algo de tiempo. Se trata de Procesiofix, un espray que ayuda a inactivar las toxinas de la oruga y calmar la piel, además de facilitar la retirada de los pelos urticantes.

La veterinaria María Sanz, conocida en redes como María Vetican, ha sido de las primeras en hablar de este producto como una “de las pocas opciones que hay para ganar tiempo en el caso de que vuestra mascota entre en contacto con una oruga procesionaria”.

Así funciona Procesiofix

Según explica María en un vídeo publicado en su perfil de Tiktok, el producto “tiene ingredientes que consiguen un pH ácido que ayuda a inactivar la toxina y así nos da tiempo. Y además tiene propiedades calmantes para la irritación”. Los ingredientes principales del espray son el vinagre de manzana y el aloe vera. El vinagre de manzana era un conocido remedio casero, pues su acidez ayuda a reducir la toxicidad de los perros urticantes. A su vez, las lociones con aloe vera tienen un efecto calmante que ayuda a mejorar la urticaria por procesionaria.

La descripción de Procesiofix explica que el espray debe aplicarse a unos 10 centímetros de distancia de la herida, cubriendo bien las zonas afectadas. Se debe pulverizar “de forma generosa” hasta empapar la región, lo que ayudará a calmar el picor y la hinchazón y a retirar los pelos urticantes de la procesionaria por parte del veterinario. “En teoría, se puede aplicar sin problema en las mucosas”, apunta María, un alivio para la veterinaria “porque muchos contactos van a ser con la lengua, el hocico... ”.

La especialista recalca que no habla desde la experiencia, “porque es tan nuevo que no he podido probarlo ni conozco a nadie que lo haya hecho. Pero es mejor que nada”, puntualiza. Cabe resaltar que este producto no es un tratamiento ni una cura, sino un artículo de primeros auxilios. Si una mascota entra en contacto con una oruga procesionaria, es urgente acudir al veterinario lo antes posible.

Si no se cuenta con este producto, se debe lavar la zona afectada con agua templada o suero fisiológico, pero sin frotar el área para evitar esparcir los pelos tóxicos. Además, hay que evitar que el animal se lama la zona afectada.

Los peligros de la procesionaria

Nido de procesionaria del pino. (John H. Ghent/Wikimedia Commons)
Nido de procesionaria del pino. (John H. Ghent/Wikimedia Commons)

Las procesionarias viven durante el invierno en bolsas situadas en las copas de los pinos y, con el ascenso de las temperaturas, descienden en grupo hasta el suelo para enterrarse y completar su metamorfosis. El peligro de estos insectos reside en los hasta 500.000 pelos urticantes que recubren a cada ejemplar. Estos filamentos contienen thaumatopina, una toxina capaz de provocar reacciones alérgicas graves en humanos y daños incluso mortales en perros.

En personas, el contacto directo puede causar picazón intensa, inflamación o irritación localizada. La situación se agrava especialmente en niños, o si los pelos llegan a ser ingeridos o penetran por accidente en mucosas, con riesgo de desarrollar shock anafiláctico en los casos más extremos. Todos estos efectos se pueden desencadenar incluso meses después de haber sido expulsados los pelos, ya que mantienen su capacidad irritativa cerca de un año.

Por su parte, las mascotas, y sobre todo los perros, presentan un riesgo muy elevado. Un contacto mínimo puede traducirse en lesiones inmediatas en la lengua, ojos o piel. La ingestión del insecto puede desembocar en úlceras, necrosis y shock potencialmente letal si no se recibe asistencia veterinaria de urgencia.