Abdelilah, albañil marroquí que trabaja en España como autónomo: “En las reformas se gana más, te puedes sacar 10.000 euros limpios al mes”

El trabajador llegó a nuestro país en 1991 con la intención de trabajar como cerrajero, pero encontró una oportunidad laboral en el sector de la construcción

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Albañil trabajando en una obra. (Canva)
Albañil trabajando en una obra. (Canva)

Este año, la población extranjera asentada en España ya ha superado los 10 millones de residentes. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el crecimiento de la población española se ha debido casi exclusivamente al aumento de personas nacidas fuera. Y, entre ellas, la comunidad marroquí se sitúa en primera posición, rozando el millón de habitantes. Personas que, en su mayoría, vienen a trabajar y en busca de una vida mejor. Uno de ellos es Abdelilah, un albañil marroquí que llegó a nuestro país en 1991.

“No pensé en mudarme a España hasta que mi hermano estuvo aquí en el año 1988. Eso fue lo que me convenció para venir a trabajar”, rememora Abdelilah a Infobae. Antes de cruzar el estrecho, trabajaba como cerrajero en Marruecos, pero su llegada a España supuso un giro radical en su vida. “En Marruecos tenía otro oficio, era cerrajero, pero en 1991 me vine a España, siendo joven”, relata.

Su primera oportunidad laboral surgió en una empresa de la construcción, sector del que, tal y como él mismo confiesa, “no sabía nada”. “Empecé primero trabajando de albañil, y después me pasé a otra empresa en la que estuvo mi madre, donde trabajé con ella. Ahí empecé a aprender, poco a poco, como peón”, explica.

“Empecé a ganar bien porque le echaba muchas horas”

El sector de la construcción en España se nutre desde hace años de trabajadores foráneos. Según los registros de la Seguridad Social, la construcción se sitúa en la cuarta posición de sectores con mayor presencia de trabajadores extranjeros dentro del régimen general, tanto por número total como por proporción. A finales de 2025, el sector sumaba 243.480 afiliados de origen internacional, lo que supone un incremento del 12,8% respecto a 2024. De estos, 50.781 procedían de países de la Unión Europea y 192.699 de otras regiones.

Abdelilah es uno de los muchos que emigraron a España para trabajar, y comenzaron desde los escalones más bajos hasta la estabilidad, aunque siempre sorteando obstáculos. “Me costó bastante, porque nunca había trabajado en este sector. Yo pensaba que iba a trabajar de mi oficio, pero no me gustó el horario de cerrajero de aquí, y me decanté por seguir trabajando en la construcción”, explica. Llegó aquí sin papeles, pero una de las primeras empresas en las que trabajó lo regularizó.

Los extranjeros en España viven muchos choques culturales cada día.

Su evolución laboral estuvo marcada por largas jornadas y dedicación. “Empecé a ganar bien porque le echaba muchas horas. Había meses en que ganaba 3.000-4.000 euros; a veces llegaba a los 5.000, depende del tiempo que trabajara”, detalla. Una de las claves fueron los turnos de fin de semana, jornadas en las que encontró una oportunidad para mejorar ingresos: “Sábados, a veces domingos e incluso festivos. Pero estuve muy a gusto en esa empresa, duré muchos años y me trataban muy bien”.

“Tampoco me he hecho rico, pero sí gano para comer”

En 2006, tras más de una década como asalariado, decidió emprender como autónomo. El cambio trajo nuevos retos, pero también cierta independencia. “Ahora, aunque tampoco gano mal, me es más difícil encontrar arquitectos o aparejadores con los que trabajar y hacer reformas. Aunque con los que trabajo habitualmente, siempre me llaman porque se fían de mí y me conocen”, reconoce el albañil, que destaca la importancia de la confianza para su trabajo.

En España, el salario medio de un albañil ronda los 1.600-1.700 euros brutos mensuales, aunque la experiencia y la especialización pueden elevar los ingresos a cifras superiores a los 22.000-25.000 euros anuales. Abdelilah confirma que las reformas permiten alcanzar ingresos elevados, aunque la regularidad no siempre está garantizada: “En las reformas se gana más; a veces te puedes sacar 8.000 o 9.000 euros, e incluso 10.000 euros limpios al mes. Mi problema es que no cojo muchas obras, porque no tengo mucha gente de confianza”.

Y, aun así, Abdelilah insiste en que su motivación no ha sido la riqueza, sino la estabilidad y el reconocimiento profesional: “Tampoco me he hecho rico, pero sí gano para comer”.