Hipertensión en gatos, una de las enfermedades más peligrosas para tu mascota: qué es, síntomas y tratamiento

Aprende a detectar esta anomalía y actúa antes de que empeore

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Pierden a su gato y 12 años después reaparece cerca de su antigua casa (Pexels)
Gato negro. (Pexels)

La hipertensión en gatos es un problema de salud que cada vez se detecta con más frecuencia en las consultas veterinarias, especialmente en animales de edad avanzada. Aunque puede pasar desapercibida durante mucho tiempo, se trata de una condición muy peligrosa para tu mascota.

En muchos casos, los dueños no sospechan de esta enfermedad porque no siempre manifiesta signos evidentes en las primeras fases. Por estas razones, si tienes un gato es conveniente conocer en qué consiste, cuándo puede aparecer y por qué es recomendable medir la presión arterial.

La hipertensión es el aumento persistente de la presión con la que la sangre circula por las arterias. En los gatos, este problema puede desarrollarse de forma silenciosa durante un tiempo, lo que dificulta su detección sin controles veterinarios. Cuando los valores se mantienen elevados de manera reiterada, pueden comenzar a afectar a distintos órganos del cuerpo.

Tipos de tensión en el gato

Según explican los especialistas de SURvet, la hipertensión felina puede clasificarse según su origen. La más frecuente es la hipertensión secundaria, que aparece como consecuencia de otra enfermedad, especialmente problemas renales, alteraciones hormonales como el hipertiroidismo o patologías metabólicas como la diabetes. En estos casos, la presión elevada es un síntoma más dentro de un cuadro clínico previo.

En menor medida se encuentra la hipertensión primaria o idiopática, en la que no se identifica una causa concreta. Se cree que puede estar relacionada con factores genéticos y representa un porcentaje reducido de los casos.

Además, es importante diferenciar estos diagnósticos de las subidas puntuales de tensión, que pueden producirse por estrés, miedo o excitación, por ejemplo durante una visita al veterinario. En estos casos no se consideran hipertensión clínica, siempre y cuando no se mantengan en el tiempo ni se repitan en mediciones posteriores.

Síntomas de alerta

Uno de los principales riesgos de esta patología es que puede desarrollarse sin signos evidentes, como ya se ha mencionado anteriormente. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, suelen estar relacionadas con el daño en órganos sensibles.

Entre los síntomas más comunes se encuentran cambios de comportamiento, mostrando nerviosismo, apatía o tendencia a esconderse. También pueden observarse alteraciones urinarias o digestivas, pérdida de apetito o peso, y signos de malestar general.

¿Qué piensa tu gato cuando le hablas?

Cuando la hipertensión afecta a los ojos, puede provocar hemorragias, movimientos anómalos oculares, dilatación de pupilas e incluso pérdida repentina de visión. Si el sistema nervioso se ve comprometido, pueden aparecer desorientación, tambaleos al caminar, convulsiones o descoordinación.

Tratamiento y seguimiento

El tratamiento de la hipertensión en gatos se basa en dos pilares fundamentales: controlar la enfermedad que la provoca y reducir la presión arterial mediante medicación específica prescrita por el veterinario.

El control periódico es esencial para evaluar la respuesta al tratamiento y ajustar las dosis si es necesario. Las revisiones regulares permiten detectar complicaciones y posibles cambios a tiempo.

La prevención también juega un papel clave. Las revisiones veterinarias periódicas, especialmente en gatos mayores o con factores de riesgo, facilitan un diagnóstico temprano. Por último, mantener un peso saludable, tener una vida activa y una dieta equilibrada son factores clave para evitar la hipertensión.