Un cazatesoros pasa 10 años en la cárcel por no revelar dónde escondió 500 monedas de oro

El hombre de 84 años sigue sin contar dónde están y debe pagar una multa de 275.000 euros

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Un hombre descubrió un tesoro
Un hombre descubrió un tesoro bajo el mar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La historia de Tommy G. Thompson parece sacada de una novela de aventuras, pero es completamente real. Este antiguo científico se convirtió en uno de los cazatesoros más conocidos de Estados Unidos después de encontrar uno de los mayores botines de la historia. Sin embargo, pasar de la gloria al encierro fue cuestión de tiempo: Thompson pasó diez años en prisión por negarse a revelar el paradero de 500 monedas de oro que había recuperado en una arriesgada expedición bajo el mar.

Todo comenzó en la década de 1980, cuando Thompson, entonces ingeniero oceanográfico, quedó fascinado por la leyenda del SS Central America, conocido como el “Barco de Oro”. Este barco se hundió en 1857 arrastrando consigo toneladas de oro y la vida de 450 pasajeros. El científico convenció a 161 inversores para financiar una búsqueda que acabaría costando más de 12 millones de euros, y desarrolló un sofisticado robot submarino para explorar las profundidades. El esfuerzo dio fruto: en 1988, el equipo de Thompson localizó el tesoro, recuperando 21 toneladas de oro valoradas en casi 172 millones de euros. La hazaña lo convirtió en millonario y en una figura célebre.

Pero la fortuna y la fama trajeron problemas legales. En primer lugar, 39 compañías de seguros reclamaron la propiedad del tesoro, aunque los tribunales fallaron a favor del explorador. Años después, serían sus propios inversores quienes lo demandarían alegando que nunca recuperaron su inversión. Thompson se negó a comparecer ante el tribunal y, en 2012, un juez ordenó su arresto. Para entonces, llevaba años viviendo como fugitivo en Florida bajo identidades falsas y con todos sus gastos pagados en efectivo para evitar ser rastreado.

Por qué fue condenado y qué ocurrió en la cárcel

Thompson fue arrestado finalmente en 2015 y declarado culpable de desacato al tribunal. El motivo: se negó repetidamente a revelar dónde estaban las 500 monedas de oro desaparecidas, valoradas en unos 2,7 millones de euros. El ex científico siempre sostuvo que estas monedas eran “reacuñaciones” hechas a partir de lingotes recuperados del barco y que le correspondían como parte de pago. Además, afirmó haberlas confiado a un agente en Belice en 2009, insistiendo en que no sabía su paradero exacto.

Oro y bitcoin, dos activos antagónicos que batieron récords el mismo día por el miedo de los inversores a “perderse la fiesta”.

Su negativa a colaborar con la justicia le costó más de una década tras las rejas. Durante este tiempo, Thompson mantuvo su versión y no facilitó la recuperación de las monedas, lo que prolongó su condena por desacato. A la pena se sumaron otros dos años por no haber comparecido ante el tribunal cuando fue citado originalmente. El aislamiento y la presión mediática acompañaron sus años de prisión, hasta que el 4 de marzo de 2026 fue finalmente liberado.

El paradero de las monedas

El paradero de las 500 monedas de oro sigue siendo un misterio. Thompson afirma que no tiene acceso a ellas y que su destino quedó en manos de un intermediario extranjero. Las autoridades nunca pudieron recuperar esas piezas, que forman parte de uno de los botines más buscados de la historia estadounidense. Al salir de prisión, Thompson, a sus 84 años, se enfrenta a un año más de libertad condicional y a una multa de 275.000 euros.

El escondite de las monedas
El escondite de las monedas de oro (Imagen Ilustrativa Infobae)

La liberación de Thompson contó con el apoyo del representante Abraham Hamadeh, quien denunció que el antiguo cazatesoros había estado encarcelado durante más de diez años sin el debido proceso en un caso civil. Hoy, Thompson permanece lejos del protagonismo que tuvo en el pasado, y muchos se preguntan si alguna vez revelará el paradero del oro. Mientras tanto, la leyenda de las monedas ocultas y el cazatesoros que desafió a la justicia sigue alimentando la imaginación de quienes sueñan con tesoros perdidos.