La inflación podría llegar al 4% en primavera por la guerra en Irán y la subida del precio del petróleo y del gas, según BBVA Research

El servicio de estudios del banco estima que el conflicto en Irán restará alrededor de dos décimas al crecimiento del PIB en 2026 y elevará la inflación media en tres décimas

Guardar
Un mujer reposta carburante en una gasolinera de Madrid. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press.
Un mujer reposta carburante en una gasolinera de Madrid. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press.

El servicio de estudios de BBVA Research ha pronosticado que el Índice de Precios de Consumo (IPC) escalará hasta el 3,5% durante marzo, impulsado fundamentalmente por el encarecimiento de los combustibles a raíz de la guerra en Irán. Pero puede ser peor. Los analistas consideran verosímil que la inflación se sitúe en torno al 4% entre los meses de abril y mayo, si las tendencias actuales de precios de la energía se mantienen.

BBVA Research estima que el alza en el precio del petróleo y el gas asociada al conflicto en Irán restará alrededor de dos décimas al crecimiento del PIB en 2026 y elevará la inflación media en tres décimas, siempre y cuando la duración de la guerra sea limitada. El dato diferenciador reside en que la previsión para marzo supone un aumento de la inflación respecto al 2,3% registrado en febrero, con una posible aceleración adicional en primavera.

Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA en España y Portugal, ha explicado en rueda de prensa que las subidas actuales de los carburantes derivan directamente del conflicto en Irán. Por el momento, los cambios regulatorios y la formalización de nuevos contratos han evitado significativas alteraciones en el coste de la electricidad, aunque la previsión para los meses venideros incluye un repunte de la inflación hasta cerca del 4%. Cardoso ha matizado, durante la presentación del Informe Situación España, que estos “choques de oferta generan un aumento brusco de la inflación”, sin que por ello existan motivos automáticos para que afecten a la inflación subyacente o a las expectativas a largo plazo, según ha recogido Europa Press.

Cómo afecta la guerra a la economía española

A juicio de los expertos de BBVA Research, mientras el alza de precios no se traslade de manera significativa a la inflación subyacente ni a las expectativas inflacionistas, la reacción del Banco Central Europeo será de cautela. El propio Cardoso ha anticipado que el BCE, en su reunión más reciente, “se quedará quieto y solo abrirá la puerta a subir los tipos de interés si percibe efectos de segunda ronda o señales de contaminación en las expectativas de inflación”, aunque “es muy pronto para eso”.

El informe detalla también las proyecciones macroeconómicas para los próximos ejercicios. Bajo el supuesto de un conflicto breve en Irán, la inflación podría establecerse en el 2,9% en 2026 y descender hasta el 2% en 2027, años en los que el crecimiento del PIB se situaría en el 2,4%. Este avance para 2027 supone una mejora de tres décimas respecto a la anterior previsión, mientras que la de 2026 se mantiene estable, ya que el impacto positivo del último trimestre de 2025 en el Producto Interior Bruto quedará neutralizado por el encarecimiento de la energía. El crecimiento trimestral del PIB, según el análisis, rondará el 0,7% en los primeros tres meses del año, para después moderarse hasta el 0,4% durante el segundo y tercer trimestre.

El ministro Félix Bolaños anuncia la disposición del Gobierno a escuchar propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su plan basado en la rebaja de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero exponen la visión del ejecutivo.

Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico en BBVA Research, ha abogado por la “prudencia” ante cualquier posible respuesta del Gobierno, desaconsejando rebajas inmediatas del IVA sobre los combustibles o la generalización de subvenciones a la gasolina. Doménech sostiene que las medidas deben ser focalizadas y temporales, dirigidas especialmente a los sectores de mayor uso energético y a los hogares vulnerables, siguiendo lo aprendido a raíz del conflicto en Ucrania. Ha subrayado, además, que debe preservarse la consolidación fiscal, por lo que resulta fundamental encontrar un equilibrio entre las ayudas y el control del déficit público.

Los límites a la intervención

Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA y director general de BBVA Research, ha hecho hincapié en que el encarecimiento actual del petróleo, pese a ser notable, no alcanza la magnitud experimentada durante la guerra de Ucrania. Sicilia ha puntualizado que “el gas ha subido mucho menos y está más aislado, por lo que el impacto en la economía y en el poder adquisitivo es ahora inferior al que vivimos entonces”.

Según Sicilia, adoptar medidas generalizadas de subvención —como rebajar el IVA a todos los combustibles— no solo sería precipitado, sino que comportaría un coste fiscal que conviene reservar ante posibles escenarios más adversos. Ha advertido que las intervenciones deben estar vinculadas explícitamente a niveles de precios concretos y tener un carácter temporal bien definido, para evitar que acaben convirtiéndose en transferencias de renta permanentes. El economista ha puesto en valor que, en comparación con Estados Unidos, Europa ha logrado en los últimos años reducir la intensidad del consumo de petróleo por unidad de producto por debajo del 2%, algo que considera imprescindible mantener.

DBBVA Research enfatiza que toda medida de ayuda conlleva un coste que la sociedad, en su conjunto, acabará pagando, aunque sea de forma indirecta.En el escenario central de BBVA, que apuesta por una guerra en Irán de duración limitada, Doménech considera que no sería necesario activar la excepción ibérica para limitar el precio del gas en España. Sin embargo, sí recomienda avanzar en la coordinación de políticas fiscales y monetarias a escala europea.

Con información de Europa Press