Vox logra “un resultado histórico”, pero sus expectativas se desinflan en Castilla y León: solo logra un escaño más, aunque aún será determinante para la gobernabilidad

El partido no ha mantenido la ola de crecimiento en la que navegaba desde Extremadura y Aragón

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El candidato de Vox a
El candidato de Vox a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, comparece tras conocer los resultados de las elecciones. (Nacho Gallego/EFE)

Vox llegaba a Castilla y León surfeando una ola de crecimiento que le había llevado a un permanente estado de euforia. Su campaña electoral, con eventos masivos como el cierre de Valladolid, con unos votantes/fans jaleando constantemente a Santiago Abascal, había hecho creer en la formación que se avecinaba un nuevo triunfo. La cifra ansiada: el 20% de los votos y al menos cuatro o cinco escaños más frente a los 13 que logró en 2022. No ha sido así: Vox ha logrado apenas un escaño más, 14, y se ha quedado en el 18,9% de los votos en la noche de este domingo (frente al 35,4% del PP y el 30,8% del PSOE). Sin embargo, una vez más, tendrá la llave de la formación de un gobierno autonómico, pues el PP necesitará a la formación de ultraderecha para llegar a la mayoría absoluta y poder investir a Alfonso Fernández Mañueco.

Por ello, la euforia, al contrario que en Extremadura y Aragón, no fue la emoción predominante en la sede del partido: “Lo primero, felicitar al señor Mañueco por ser la fuerza más votada en estas elecciones y gracias a los castellanoleoneses que han confiado en Vox y han creído que es posible un cambio de rumbo”, ha dicho Carlos Pollán, el líder de Vox en la región, aplaudido (pero no jaleado) por los suyos. Y a continuación destacó: “Hoy hemos roto el techo mayor de Vox hasta ahora en España; es el mejor resultado de Vox hasta ahora mismo en todas las elecciones que hemos tenido y hemos aumentado el número de votos. Es para estar todos muy contentos y darnos cuenta de que la ola del sentido común es absolutamente imparable. Se confirma que Vox es una realidad consolidada”. Abascal, que compareció más tarde, dijo por su parte que los resultados prueban que Vox “no tiene techo”.

Pero lo cierto es que Castilla y León cae como un jarro de agua fría para la formación de ultraderecha. El 21 de diciembre, en Extremadura, Vox duplicó sus escaños —más aún, de hecho, pues pasó de 5 a 11—, con un 17% de los votos. “Extremadura ha hablado, y ha hablado para decir, alto y claro, que quiere más Vox, ¡más del doble de VOX!”, exclamó esa noche Óscar Fernández Calle, el candidato en esa comunidad autónoma. Semanas después, el 8 de febrero, el partido de Santiago Abascal repitió la hazaña en Aragón: también duplicó sus escaños —esta vez exactamente, al ascender de 7 a 14— y fue la formación que más ganó en porcentaje de voto, tras crecer del 11% a casi el 18%. En esa ocasión, el breve discurso del candidato, Alejandro Nolasco, repitió la misma idea: “Se ha demostrado que también en Aragón se quiere el doble de Vox”.

El candidato de Vox, Carlos Pollán, ha ejercido su derecho a voto a las 10:15 en las escuelas viejas Carbajal de la Legua, en León. A su salida, ha atendido a los medios para pedir "un cambio de rumbo" en las políticas de esta comunidad.

En Castilla y León, en cambio, no se ha querido el doble de Vox. Pero esta es la lectura política quisquillosa, ya que, frente a Extremadura y Aragón, aquí la formación de ultraderecha partía ya desde una posición más consolidada (13 escaños frente a 5 y 7 en esas otras comunidades) y por tanto tenía menos margen para el crecimiento. Además, en porcentaje de voto, su resultado es mejor al de esos otros comicios autonómicos. Esta es, por supuesto, la lectura optimista en la que Pollán enfocó su discurso en la noche del domingo: “Vox va a influir de manera determinante en las políticas que se apliquen en Castilla y León a partir de hoy. Hoy es el día de celebrar este resultado histórico”. Y es que Vox de nuevo será determinante si el PP quiere formar gobierno. Y ya está demostrando en Extremadura y Aragón que no lo pondrá fácil.

Castilla y León, la primera región en la que Vox entró en un gobierno

En 2022, tras las pasadas elecciones en Castilla y León, PP y Vox llegaron a un acuerdo que llamaron “de legislatura” —una promesa que no se cumplió— y para formar gobierno. De este modo, Castilla y León se convirtió en la primera comunidad española con el partido de ultraderecha en un Ejecutivo regional: ocupó la vicepresidencia y tres consejerías (Agricultura, Industria y Empleo, y Cultura). Su líder en ese entonces, Juan García-Gallardo, se convirtió en vicepresidente. Carlos Pollán fue elegido presidente de las Cortes.

El pacto incluyó el compromiso de “actualizar” la normativa de violencia de género, promover “una inmigración ordenada”, garantizar una EBAU única y un modelo educativo “libre de adoctrinamiento ideológico”, y defender “la propiedad privada, combatiendo especialmente el fenómeno delictivo de la ocupación”. El presidente del PP europeo en esas fechas, Donald Tusk, calificó el acuerdo con la extrema derecha de “triste sorpresa”.

Carlos Pollán, el candidato de
Carlos Pollán, el candidato de Vox. (EFE)

Dos años y medio después, Vox rompió este pacto de gobierno y anunció que se pasaba a la oposición, no solo en Castilla y León, sino en las otras autonomías donde también participaba, como Extremadura. La razón esgrimida por Abascal: la decisión de esas autonomías del PP de participar en el reparto de menores inmigrantes no acompañados propuesto por el Gobierno de Pedro Sánchez. “Nadie ha votado a Vox para que continúe la invasión de la inmigración ilegal”, dijo Abascal. “Los vicepresidentes dimitirán y se retirará el apoyo parlamentario”. El PP acusó al partido de preferir la “comodidad” de la oposición a la “responsabilidad” de gobernar.

Los candidatos de los principales partidos, Alfonso Fernández Mañueco (PP), Carlos Martínez Mínguez (PSOE) y Carlos Pollán (Vox), valoran los resultados de las elecciones autonómicas en Castilla y León.

Ahora, igual que en Extremadura y Aragón, PP y Vox parecen condenados a entenderse de nuevo. Vox no llega ahora desde una posición de mayor fuerza, pero tampoco tiene motivos para dejar de “apretarle las tuercas” al PP. Ya lo ha avisado Pollán este domingo: “Hoy es el día de celebrar, pero mañana será el día de ponernos a trabajar y de hacer valer todos vuestros votos. Algunos tendrán prisa en repartirse los sillones, pero nosotros tenemos prisa por cambiar las cosas, medida a medida, partida a partida, con garantías, como ya estamos haciendo en otras partes de España”. Se avecinan, de nuevo, semanas de negociaciones.