“Nos ofrecieron 10.000 euros para que nos fuéramos”: vecinos de Chamberí en Madrid desafían al fondo buitre que busca convertir el edificio en pisos de lujo

El grupo Palau & Manfredi adquirió el edificio de Gaztambide 37 en 2025, pero varios inquilinos se resisten a abandonar sus viviendas. Este domingo organizan una jornada de protesta

Guardar
Irene Moreno y Ángel Díaz
Irene Moreno y Ángel Díaz en su piso de alquiler. (Cedida a Infobae)

Los vecinos del bloque ubicado en la calle Gaztambide 37 en Madrid, en el barrio de Chamberí, han decidido plantar cara a la especulación inmobiliaria. A finales de 2025 el fondo de inversión Palau & Manfredi compró el edificio con la intención de rehabilitarlo y convertirlo en pisos de lujo, una práctica habitual de estas grandes empresas para aumentar la rentabilidad de las propiedades. A Irene Moreno y Ángel Díaz, una pareja que lleva viviendo tres años de alquiler en el bloque, el fondo les llegó a ofrecer 10.000 euros si abandonaban el piso, pero han decidido quedarse, al igual que otros inquilinos. Este domingo, con el apoyo del Sindicato de Inquilinas, desplegarán pancartas y realizarán actividades como muestra de protesta.

“Llevamos viviendo aquí desde marzo de 2023 y nunca habíamos tenido problemas con los anteriores propietarios, hasta que el fondo compró el edificio. Dependiendo del contrato y la situación de cada vecino, el fondo ha hecho diferentes ofertas. A nosotros nos ofrecieron 10.000 euros si nos marchábamos”, explica a Infobae Irene, de 35 años, que junto a su pareja pagan un alquiler mensual de 1.050 euros. Ambos aseguran que, con los actuales precios en el barrio, no tienen posibilidad de mudarse pagando una cantidad similar. “Los dos tenemos trabajo y un salario decente y, ni siquiera así, podemos permitirnos otra cosa. Si nosotros no podemos, quién puede entonces”, se preguntan.

Imagen del edificio que ha
Imagen del edificio que ha adquirido el grupo inversor Palau & Manfredi. (Cedida a Infobae)

Al igual que otras zonas del centro de la capital, Chamberí está sufriendo un intenso proceso de gentrificación y especulación inmobiliaria, con una notable presencia de fondos de inversión, lo que también “tiene un impacto negativo en la cultura y vida comunitaria del barrio”, señala Ángel. De hecho, la especulación inmobiliaria también terminó en 2024 con la escuela de música La Popular, un local emblemático con 30 años de historia cuyos propietarios vendieron, modificando así el tejido social del barrio.

Presiones para echar a los inquilinos

En el caso de Irene y Ángel, el contrato les permite quedarse hasta 2028, pero otros vecinos, del total de 12 viviendas del bloque, “no han tenido más remedio que irse ante las presiones del fondo buitre” para echarles. Además, explican, la empresa ya ha comenzado a hacer obras en el edificio, lo que genera grandes molestias.

“Se repite la estrategia habitual de estos fondos: compran el edificio, desalojan a los residentes y luego venden o alquilan las viviendas a precios mucho más altos”, señala la pareja, que también menciona que algunos pisos de Gaztambide 37 ya se ofrecen en el mercado por más de 800.000 euros, mientras que el fondo adquirió el bloque por 6 millones de euros. También explican que, ante la facilidad con la que los fondos buitre actúan en el mercado y su argumento de que todo responde a la ley de oferta y demanda, han decidido plantarse y complicar la venta de las viviendas. Reclaman también una reunión con el fondo para negociar un contrato de alquiler estable y asumible.

La especulación inmobiliaria deja sin escuela de música al barrio de Chamberí en Madrid: “La venderán a un fondo buitre para abrir pisos turísticos”.

El grupo inversor Palau & Manfredi concentra la mayor parte de sus inversiones inmobiliarias en Madrid y Barcelona, donde posee varios edificios residenciales y comerciales, especialmente en zonas céntricas y de alta demanda. De hecho, este mismo domingo los vecinos y vecinas de otro bloque ubicado en la calle Mallorca 243, en Barcelona, también han decidido que no abandonarán los pisos de alquiler donde llevan años residiendo.

Desde el Sindicato de Inquilinas también denuncian que este fondo “repite técnicas de acoso inmobiliario como la realización constantes de visitas de posibles compradores al edificio, o la ejecución de obras que hacen la vida imposible a las familias residentes”. Otra de las estrategias que emplea la empresa, añaden, es el cambio de titularidad de los suministros, de tal manera que “realizan cortes de agua y gas a su voluntad, perjudicando la vida de las familias”.

Frente a estas prácticas, destacan la eficacia de la organización sindical y vecinal, destacando los logros obtenidos por inquilinos de otros edificios, como la renegociación de contratos en el bloque de la calle Cáceres 7, en Arganzuela.