El discurso desesperado de Marius Borg al finalizar la primera fase de su juicio y confesar 24 de los 38 cargos: “Soy objeto del odio de toda Noruega”

Su abogado defensor, Petar Sekulic, ha pedido que el hijo de Mette-Marit pudiera pronunciar unas últimas palabras

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Imagen de archivo de la
Imagen de archivo de la princesa Mette-Marit de Noruega y su hijo Marius Borg Høiby (EFE/EPA/VEGARD WIVESTAD GROTT NORWAY OUT)

La primera fase del juicio contra Marius Borg ha concluido tras la presentación de todas las pruebas ante el Tribunal del Distrito de Oslo, dejando la sentencia pendiente hasta probablemente el mes de mayo. En la sesión final, Marius Borg, hijo de Mette-Marit, futura reina consorte de Noruega, ha pronunciado unas palabras ante el juez que han cobrado especial relevancia por su tono de desesperación.

El acusado se ha declarado culpable de 24 de los 38 cargos que se le imputan, mientras permanece en prisión preventiva, después de que el juez le haya denegado la libertad al considerar que persiste “un alto riesgo de reincidencia”, según ha informado el diario noruego VG. Marius Borg está acusado de delitos de gran gravedad, incluyendo cuatro violaciones y violencia doméstica, y ha reconocido parcialmente los cargos, pero no los más graves.

El caso, que se inició el 3 de febrero, se ha convertido en uno de los más extensos registrados en las 250 salas que componen el Tribunal del Distrito de Oslo. El acusado ha sostenido ante el tribunal que la presión mediática ha transformado su vida personal y su percepción pública, al extremo de declararse “objeto del odio de toda Noruega”. Su abogado defensor, Petar Sekulic, ha solicitado que su cliente pudiera pronunciar unas últimas palabras, que VG ha reproducido parcialmente tras realizar ajustes por razones éticas.

Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

El alegato de Marius Borg

En estas declaraciones finales, Marius Borg ha manifestado: “La presión mediática a la que he estado sometido me ha borrado como persona. Ya no soy Marius, soy un monstruo. Soy objeto del odio de toda Noruega”. Sus palabras han situado el foco en el aislamiento social y la pérdida de su entorno: “He perdido el 98 por ciento de mi red social, y los pocos que me quedan no se atreven a salir a comer a un restaurante conmigo, ni quieren que los vean conmigo. Me siento solo”.

Durante su testimonio, Marius Borg ha incidido en los efectos psicológicos derivados de la cobertura mediática. Ha explicado que se encuentra bajo evaluación médica ante la sospecha de un posible trastorno de estrés postraumático, unido a ansiedad social severa y depresión profunda. El acusado ha subrayado el impacto de la exposición mediática continuada: “Salir en el periódico todos los días, durante todo el año, te afecta como persona. Porque ya no sabes quién eres. No me reconozco en lo que escriben sobre mí… Es como una obsesión que tengo”.

Boceto del juicio de Marius
Boceto del juicio de Marius Borg (Reuters)

Asimismo, ha relatado las consecuencias de la actuación policial tras la incautación de sus dispositivos y cuentas en redes sociales: “La policía también ha hecho un buen trabajo al bloquearme el acceso a todas mis redes sociales. Me han quitado mis números de teléfono, los teléfonos, se han apoderado de todas mis cuentas en redes sociales y es especialmente en Instagram donde he tenido mi red de contactos en el extranjero”.

“El monstruo Marius”

El acusado ha confesado que su “privacidad ha sido completamente aniquilada”: “Ya nada de lo que tengo es privado. Toda mi vida es de dominio público. Mensajes de texto con mi familia, conversaciones con mi familia, cosas que son tan íntimas como pueden serlo, están en los medios de comunicación”. Marius Borg ha asegurado que no reconoce el perfil que se expone sobre él en la prensa, expresando su incomprensión ante la construcción mediática.

Boceto del juicio de Marius
Boceto del juicio de Marius Borg (Reuters)

El monstruo Marius, en quien todos quieren que me convierta, no lo entiendo… Es como vivir una vida en la que te siguen las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, ha relatado. El acusado ha concluido que la exposición continuada y el tratamiento informativo le han provocado una “paranoia tremenda”, hasta el punto de sentir pánico cada vez que detecta coches por la calle, creyendo que la policía lo busca.