El motivo real por el que se abrirá el apartamento privado de Isabel II, en Edimburgo

La residencia real abrirá sus puertas del 21 de mayo al 10 de septiembre, aunque se desconoce si el motivo que subyace a la decisión viene motivado por la falta de liquidez o por un alegato en favor de la transparencia

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Vista aérea del Palacio Holyroodhouse,
Vista aérea del Palacio Holyroodhouse, en Edimburgo, residencia de Isabel II. / Wikimedia Commons

El Palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo, ha incorporado este año una excepcional novedad en su recorrido: la apertura al público de los apartamentos privados de Isabel II, un enclave hasta ahora vedado para los visitantes y que solo pisaban miembros de la familia real. ¿El motivo? ¿Falta de ingresos o transparencia con la ciudadanía?

Aunque desde la organización que gestiona esta iniciativa, la Royal Collection Trust, se ha presentado la medida como un homenaje vinculado al centenario del nacimiento de la monarca, el factor económico también ha pesado de manera crítica en la decisión, tal y como ha recogido El Confidencial.

El acceso a los apartamentos de Isabel II permanecerá abierto del 21 de mayo al 10 de septiembre, salvo algunas jornadas en que Carlos III se aloje en la residencia. Durante ese periodo, podrán asistir a la visita exclusiva más de 10.000 personas, lo que implicará ingresos próximos a 800.000 libras (casi 1 millón de euros). En total, se habilitarán cuatro grupos diarios de 25 personas para recorrer las tres estancias privadas de la reina. A diferencia del acceso general al palacio escocés, quienes deseen profundizar en la vida íntima de Isabel II deberán adquirir una entrada especial cuyo precio supera por más de tres veces el valor de la entrada convencional.

El despliegue de estas visitas no responde solo a la efeméride, sino también a la estrategia de la Royal Collection Trust para sostener su ambicioso modelo de autofinanciación. Según recuerda El Confidencial, esta organización tiene como cometido conservar y gestionar las colecciones artísticas y residencias de la corona británica —Palacio de Buckingham, Castillo de Windsor y Holyroodhouse—, todas ellas de titularidad estatal, sin recibir aportaciones de fondos públicos. El modelo financiero se basa íntegramente en la venta de entradas, merchandising y donaciones.

Qué se sabe de la apertura de los apartamentos privados de Isabel II y cuántos visitantes se esperan

La apertura extraordinaria afecta a tres espacios concretos: el Salón Real del Desayuno, reservado a las cenas privadas de la reina y el duque de Edimburgo; la Sala de Estar, donde Isabel II solía atender los documentos remitidos por el Gobierno; y el Vestidor, que aún conserva tres conjuntos indumentarios empleados por la monarca en actos destacados en Edimburgo. La visita a estos lugares, hasta ahora ajenos al público y no incluidos en el circuito habitual del palacio, representa una fuente de ingresos añadida para la Royal Collection Trust.

En comparación con los 40 millones de libras de ingresos anuales que generan las visitas y recuerdos de Buckingham, Windsor y el propio Holyroodhouse, las sumas derivadas de estos nuevos pases pueden parecer más modestas, pero se obtienen prácticamente sin inversión adicional, ya que las habitaciones permanecen intactas y la operación apenas dura un trimestre. La venta de entradas para estos espacios de acceso restringido se suma a otras acciones similares emprendidas por la entidad gestora, pensadas para amortiguar el impacto económico provocado por la caída del turismo durante la pandemia.

Estrategia monáquica: abrir las puertas del palacio para recaudar más

La estrategia de abrir nuevas zonas al público se ha consolidado progresivamente dentro de la Royal Collection Trust. No solo bajo el actual reinado de Carlos III se han habilitado áreas antes restringidas: Isabel II permitió, en 2021, el acceso de visitantes a los jardines de Buckingham mediante entrada, permitiendo actividades como paseos o picnics, una posibilidad inédita hasta entonces.

Antes de las DOP y de las IGP: el jamón que tenía un sello concedido por la reina Isabel II para evitar falsificaciones.

Este proceso de apertura responde a una necesidad financiera acentuada tras la pandemia, que provocó la caída drástica de ingresos por la prolongada clausura de las residencias reales. De cara al futuro, la apertura de los apartamentos privados en Edimburgo podría repetirse si el resultado comercial iguala o supera el éxito de iniciativas anteriores, manteniendo un modelo en el que la autofinanciación progresa con cada actividad y facilita la conservación del patrimonio real británico. Así lo ha documentado El Confidencial al analizar el trasfondo económico y patrimonial de esta medida.