Las precauciones que debes tener en cuenta antes de tomar naproxeno, el medicamento que alivia el dolor de la regla

Como todos los fármacos, este antiinflamatorio, uno de los más utilizados, no está exento de riesgos

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Tableta de naproxeno (AdobeStock)
Tableta de naproxeno (AdobeStock)

El naproxeno es uno de los antiinflamatorios más utilizados para aliviar dolores musculares, articulares o menstruales. Se trata de un medicamento perteneciente al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), al igual que el ibuprofeno o el diclofenaco. Aunque es eficaz para reducir el dolor y la inflamación, su uso no está exento de riesgos, como ocurre con todos los fármacos, y requiere tener en cuenta varias precauciones antes de empezar a tomarlo.

Una de las recomendaciones más importantes que aparece en su prospecto es utilizar la dosis más baja que sea capaz de aliviar o controlar el dolor y durante el menor tiempo posible. El motivo es que muchos de los efectos adversos asociados a este tipo de fármacos aumentan cuando se toman dosis altas o se prolonga el tratamiento más de lo necesario.

Por otra parte, existen situaciones en las que no se debe tomar naproxeno, alerta la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Por ejemplo, las personas alérgicas al propio medicamento, al ácido acetilsalicílico o a otros antiinflamatorios no esteroideos deben evitarlo. En algunos pacientes, estos fármacos pueden provocar reacciones alérgicas graves, como crisis de asma, rinitis intensa o pólipos nasales. Tampoco está indicado en personas que estén tomando otros antiinflamatorios del mismo grupo.

El naproxeno puede irritar el estómago

El aparato digestivo es una de las zonas del organismo donde el naproxeno puede provocar más problemas. El medicamento está contraindicado en quienes padecen o han sufrido repetidamente úlceras o hemorragias en el estómago o en el duodeno. También deben evitarlo quienes hayan tenido una perforación o sangrado digestivo relacionado con el uso previo de antiinflamatorios. Incluso en personas sin estos antecedentes, el fármaco puede causar irritación del estómago, úlceras o sangrados, sobre todo si el tratamiento es prolongado o en pacientes de edad avanzada. En estos casos, el médico puede valorar la prescripción de un protector gástrico.

Además, el naproxeno debe utilizarse con precaución en personas que padecen enfermedades digestivas inflamatorias, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, ya que puede empeorar los síntomas. También se recomienda prudencia si el paciente tiene asma o trastornos alérgicos, debido a que el medicamento puede desencadenar broncoespasmos, es decir, dificultades para respirar.

Otra cuestión relevante es la interacción con otros medicamentos. El riesgo de hemorragias aumenta si se combina con anticoagulantes orales, antiagregantes plaquetarios (como el ácido acetilsalicílico), corticoides o algunos antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Por este motivo, antes de iniciar el tratamiento es importante informar al médico o farmacéutico de cualquier otro fármaco que se esté tomando.

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El efecto del naproxeno en el corazón

Desde el punto de vista cardiovascular, la AEMPS apunta a que algunos estudios han asociado los AINE, incluido el naproxeno, con un ligero aumento del riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, especialmente cuando se utilizan en dosis altas o durante largos periodos. Las personas con problemas cardíacos, antecedentes de ictus o factores de riesgo como hipertensión, diabetes, colesterol elevado o tabaquismo deberían consultar previamente con su médico.

Por último, aunque es poco frecuente, se han descrito reacciones cutáneas graves asociadas a este medicamento, como el síndrome de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica. Ante la aparición de erupciones importantes o síntomas cutáneos inusuales, se recomienda suspender el tratamiento y buscar atención médica inmediata.