El virus del Nilo vuelve a Andalucía: síntomas de la enfermedad que ya afecta a 117 municipios

La OMS aclara que en el 80 % de los casos la enfermedad pasa desapercibida

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Mosquito del virus del Nilo
Mosquito del virus del Nilo Occidental (JOSEPH HOYT / EUROPA PRESS)

Andalucía se prepara para una nueva temporada de mosquitos que importan enfermedades como el virus del Nilo, el dengue o el zika. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencia, Antonio Sanz, ya ha anunciado que se ampliará la vigilancia más allá del virus del Nilo occidental (VNO) dentro del marco del Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores.

Según la consejería de Sanidad andaluza, ya son 117 los municipios afectados con un nivel alto de circulación, 302 en nivel medio y 366 de nivel bajo. Las intensas lluvias y las buenas temperaturas que las han seguido han sido las responsables de la proliferación de los mosquitos.

En 2025 se diagnosticaron en toda Andalucía 17 casos de dengue, 14 de chikungunya y siete sospechosos de zika. Todos ellos eran casos importados de personas que habían viajado al centro o al sur de América que introdujeron los virus en la comunidad.

Síntomas del virus del Nilo

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mayoría de las infecciones por el virus del Nilo Occidental cursan de manera silenciosa. De hecho, aproximadamente el 80 % de las personas que contraen el virus no desarrollan ningún tipo de síntoma, lo que significa que muchas veces la infección pasa desapercibida y solo se detecta mediante pruebas específicas. Esta característica asintomática contribuye a que el virus pueda propagarse sin que quienes lo portan sean conscientes de ello.

No obstante, en el 20 % de los casos sí se manifiestan síntomas, que generalmente son leves o moderados y pueden confundirse con los de otras infecciones virales comunes. Entre los signos más habituales se encuentran la fiebre, el dolor de cabeza persistente, la fatiga intensa, los dolores musculares y articulares, así como náuseas y vómitos. Algunas personas también pueden presentar erupciones cutáneas y una inflamación de los ganglios linfáticos. Estos síntomas suelen aparecer tras un período de incubación que varía entre 3 y 14 días después de la picadura del mosquito infectado, que es la principal vía de transmisión.

En un número reducido de casos (aproximadamente 1 de cada 150 personas infectadas) la enfermedad puede evolucionar hacia formas graves conocidas como enfermedades neuroinvasoras. Entre ellas se encuentran la encefalitis (inflamación del cerebro), la meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal) y la poliomielitis del Nilo Occidental. Estas complicaciones pueden provocar síntomas de mayor gravedad, como fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, desorientación, estupor, convulsiones, temblores, debilidad muscular severa, parálisis e incluso coma. En estos casos, el riesgo de secuelas neurológicas permanentes o de fallecimiento aumenta considerablemente.

Andalucía "intensificará los esfuerzos en prevención" del Virus del Nilo

Un virus todavía sin vacuna

En la actualidad, no existen vacunas aprobadas ni tratamientos antivirales específicos para combatir el virus del Nilo Occidental en humanos. Por ello, el manejo médico se centra en aliviar los síntomas y en brindar atención de soporte, especialmente en los casos graves que requieren hospitalización. Esta ausencia de tratamiento específico resalta la importancia de la prevención, que incluye evitar las picaduras de mosquitos mediante el uso de repelentes, ropa protectora y la eliminación de criaderos de mosquitos en el entorno.

Ante la aparición de síntomas graves tras una posible exposición al virus, se recomienda buscar atención médica de forma inmediata. Las personas mayores de 50 años y aquellas con el sistema inmunológico debilitado, como pacientes con enfermedades crónicas o que reciben tratamientos inmunosupresores, presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones severas. Por esta razón, estos grupos deben mantenerse especialmente atentos a cualquier signo de alarma y acudir con urgencia a un profesional de la salud si experimentan síntomas compatibles con la forma grave de la enfermedad.