Antonio Tejero, el brazo armado del 23F que nunca se arrepintió

Ha muerto este 25 de febrero, el mismo día que se han desclasificado los documentos del intento de golpe de 1981

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El teniente coronel de la
El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, accede al Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno, para llevar a cabo el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981.

Fue el protagonista del 23F y ahora también del día en el que se destapa nueva información sobre aquella jornada. El numerónimo basta para reconocer tanto la fecha, el 23 de febrero de 1981, como a su autor. El teniente coronel Antonio Tejero (Alhaurín el Grande, Málaga, 1932), protagonista del intento de golpe de Estado, ha fallecido a los 93 años este miércoles a las 18.45 en Alzira, tal y como ha confirmado su familia a Infobae. Ha ocurrido el mismo día que el Gobierno ha desclasificado los documentos relativos al golpe, en total 153. Por lo ocurrido, fue condenado a 30 años de cárcel y expulsado de la Benemérita. Solo cumplió la mitad de la pena en prisión.

Su muerte fue prematura y erróneamente anunciada en octubre de 2025, hasta que sus familiares confirmaron a Infobae que estaba en “estado muy grave”.

Nacido en Alhaurín el Grande, en Málaga, cuatro años antes de que estallara la Guerra Civil, con 19 ingresó en la Benemérita, estudiando en la Academia General de Zaragoza. En 1955, cuando tenía 23 años, fue promovido como teniente y menos de diez años después ascendió a comandante. Tejero adoptó en 1975 el rango de teniente coronel, motivo por el que se asentó en Guipúzcoa.

Su trayectoria quedó marcada por lo ocurrido aquel 23 de febrero de hace ya 44 años. A las 18:23, pistola en mano, hizo tambalear la recién instaurada democracia —inaugurada en 1976— durante la votación para la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, hasta entonces vicepresidente segundo de Adolfo Suárez, que meses antes había presentado su dimisión. Sin embargo, fue en 1978 cuando se enfrentó a su primer intento de golpe de Estado.

La llamada Operación Galaxia fue una discusión en un café que terminó con su primer intento de golpe durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando que el Rey Juan Carlos I se encontraba en un viaje oficial a México. La cafetería que dio nombre al golpe, situada en la calle Isaac Peral, fue el lugar escogido entre finales de octubre y mediados de noviembre de 1978 por Tejero y el capitán de Infantería Ricardo Sáenz de Ynestrillas para organizar el ataque que pretendía acabar con el gobierno de Suárez para que no llegara la fecha del 6 de diciembre, cuando estaba previsto celebrarse el referéndum de ratificación de la Constitución actual. El plan, sin embargo, se frustró antes de empezar. Uno de los oficiales presentes decidió informar a sus superiores, y la conspiración quedó al descubierto. Tejero y Ynestrillas fueron detenidos y juzgados y ambos terminaron en la cárcel: siete meses de prisión para el primero y seis meses y un día para el segundo. Ninguno perdió su rango militar.

Apenas tres años más tarde, el teniente coronel volvió a intentarlo. El 23 de febrero de 1981 irrumpió en el Congreso de los Diputados empuñando una pistola apuntando al cielo, con un grupo de guardias civiles armados. El intento de golpe duró 18 horas. “¡Quieto todo el mundo!”, gritó, en una imagen que quedó grabada en la historia de España. Todos los diputados se agacharon excepto tres: Adolfo Suárez, su vicepresidente, Manuel Gutiérrez Mellado, y el líder del Partido Comunista (PCE), Santiago Carrillo. Tejero lideró el golpe junto al segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch.

Antonio Tejero, en cementerio antes
Antonio Tejero, en cementerio antes de la rehinumación de Franco. Imagen de archivo. Alejandro Jiménez / Europa Press

El golpe fracasó tras la intervención televisada del rey Juan Carlos I, que defendió la Constitución y la continuidad del Gobierno. Sin embargo, en 2023 este acusó al actual emérito de estar detrás del golpe: “Yo al rey lo jodí vivo. Él tenía preparado con Armada un Gobierno a su gusto. Pero hacía falta un militar que diera el golpe. Ese fui yo. Es decir: lo mío era necesario para poner el Gobierno de Armada y el Rey. Sin embargo, cuando vi lo que iba a ser aquello lo anulé, lo paré. Luego me traicionaron todos: el Rey, Armada, Milans del Bosch…“, explicó Tejero para El Español en 2023, en una de sus últimas entrevistas en prensa.

Según el historiador Jesús de Andrés, el 23F fue la expresión más visible de las tensiones acumuladas entre los “sectores duros” del franquismo —élites políticas, económicas y militares— que veían en la Transición una amenaza a su posición y a la unidad del Estado. Tejero encarnaba, a pequeña escala, ese malestar: un guardia civil formado en la obediencia jerárquica, convencido de que la patria necesitaba disciplina más que urnas.

Imágenes del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. (Televisión Española)

El Tribunal Supremo le condenó al guardia civil a 30 años de prisión, —también a Jaime Milans del Bosch, el único capitán general que se sumó sin reservas, y a Alfonso Armada— todos por rebelión militar, aunque cumplió solo 15 y salió en libertad en 1996. Sin embargo, nunca ha manifestado arrepentirse por lo ocurrido. En conversación con la periodista Pilar Urbano en 1981, recordó: “Yo hice lo que creía que tenía que hacer para salvar a España. Perdí mi carrera, pero nunca mi patriotismo”.

En los años siguientes, Tejero guardó silencio, aunque no renunció a sus convicciones. Desde su casa entre Madrid y Torre del Mar, en Málaga, escribió cartas a la prensa en las que insistía en su defensa de la “unidad de España”. En 2006 pidió un referéndum nacional sobre el Estatuto de Cataluña, advirtiendo contra los políticos que, según él, “jugaban con la integridad de la patria”. “Dios quiera que ilumine al Rey de las Españas y confunda a aquellos que entregan la patria por 30 votos”, escribió entonces en una carta titulada ¿Hasta cuándo, Zapatero? publicada por el diario Melilla hoy. También se dedicó a poner denuncias. En 2012 denunció al que para entonces era president de la Generalitat de Catalunya Artur Mas por conspiración e intento de sedición. En 2023 denunció al presidente del Gobierno Pedro Sánchez por sus “maniobras antiespañolas”. “Me gustaría que hubiera un gobierno militar que pusiera las cosas en su sitio. No me gusta ese galaico, pero… acepto el PP como mal menor", dijo sobre la denuncia en la entrevista mencionada con El Español.

Su vida post-golpe: pintura, denuncias y ser ‘abuelo’

Como relató al El Mundo en 2016, el ex teniente coronel alternaba su invocación patriótica con una vida de “jubilado”. “Sus vecinos hablan maravillas y cada verano disfruta tomando el sol en sus tumbonas del Carrefour. Solo le falta la neverita de playa para ser el dominguero perfecto”, relató el medio en la entrevista. También se dedicó a la pintura —una afición que había descubierto en prisión— y vendía cuadros firmados con su nombre.

Casado con Carmen Díez Pereira, hija de guardia civil y maestra de profesión, Tejero formó una familia numerosa: seis hijos —tres varones y tres mujeres— y dieciséis nietos. Dos de sus hijas, Carmen y Dolores, se casaron con militares —un general de división y un coronel del Ejército—, y dos de sus hijos, Antonio y Juan, siguieron la carrera en la Guardia Civil. Antonio, de hecho, fue cesado del cuerpo en 2014 por celebrar una comida junto a su padre y varios coroneles retirados de la Guardia Civil que fueron condenados por el 23F.

Otro, Ramón, rompió con la tradición castrense y se ordenó sacerdote; ha sido, durante años, la voz más visible en defensa de su padre. En 2009 publicó una carta en ABC donde lo describía como “un hombre de honor, fiel a sus principios religiosos y patrióticos”. Entre los nietos también hay uniformes: tres pertenecen a la Benemérita y uno a la Armada.

Tejero fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación del dictador Francisco Franco tras ser exhumado del Valle de los Caídos. Finalmente, este jueves ha muerto.