Sebastián La Rosa, médico: “Si nunca eres capaz de ir al gimnasio varias semanas seguidas, prueba a tener estos hábitos”

Establecer horarios realistas y priorizar la constancia ayuda a incorporar el ejercicio como parte de la rutina diaria

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Sebastián La Rosa, médico, habla
Sebastián La Rosa, médico, habla sobre las rutinas de entrenamiento (Composición Infobae)

Antes de sumergirse en una rutina de entrenamiento, conviene comprender cómo el contexto actual y los hábitos de vida influyen en la adherencia al ejercicio físico. La falta de constancia y las expectativas poco realistas suelen estar entre los principales obstáculos que enfrentan quienes buscan incorporar la actividad física a su día a día.

En este escenario, la sostenibilidad de la rutina cobra protagonismo, ya que una programación que responde a las posibilidades personales aumenta las probabilidades de mantener el hábito en el tiempo. Adoptar rutinas sostenibles en el entrenamiento es esencial, de acuerdo con el médico Sebastián La Rosa, quien advierte sobre las expectativas poco realistas: “Si eres inconsistente en el gimnasio y nunca fuiste seis meses de manera continua, ni sueñes con pretender ir más de tres veces por semana al gimnasio”.

La recomendación inicial es clara: el disfrute y la continuidad deben ser prioridades. El enfoque de La Rosa parte de la premisa de que la disciplina se construye paso a paso, siempre ajustada a la realidad de cada persona. Al planificar la rutina semanal, La Rosa sugiere en su vídeo de TikTok (@dr.larosa) organizar tres sesiones y contemplar el tiempo total requerido, que va más allá del ejercicio en sí.

Organizar el tiempo para una rutina sostenible

“Eso significa agendar tres momentos en la semana en los que vos puedes ir al gimnasio y, como tenemos que incluir que te cambies, moverte hacia el gimnasio, hacer los ejercicios de movilidad, el ejercicio real de musculación y algo de recuperación, es muy irreal pretender hacerlo en un bloque de menos de dos horas”, afirma el especialista. Por ello, destaca: “Incluso si haces una hora de ejercicio real, agenda dos”.

Un atleta realiza una sentadilla
Un atleta realiza una sentadilla profunda sosteniendo dos kettlebells, una en cada mano, durante una sesión de entrenamiento en un gimnasio. (Freepik)

La planificación adecuada no solo contribuye a la sostenibilidad del hábito, sino que también ayuda a evitar frustraciones y abandonos prematuros. La Rosa insiste en que la clave está en diseñar una rutina que se adapte al estilo de vida y no al revés. Esto implica reconocer los límites personales y construir desde allí, sin forzar horarios ni volúmenes de entrenamiento que resulten imposibles de sostener.

El médico señala que existe un momento fisiológicamente óptimo para el entrenamiento de fuerza: “Existe un horario ideal de musculación, que es cuando sube más la fuerza y la testosterona, cerca de las cinco de la tarde”. No obstante, resalta la importancia de la regularidad y la adaptación individual: “Realmente elige el horario que puedas sostener y que te quede cómodo y no lo cambies, que es lo más importante”.

Adaptar el ejercicio al ritmo personal

La elección del horario, según explica, debe responder a la realidad de cada persona, priorizando la estabilidad por encima de la perfección teórica. El ritmo biológico también se adapta a los hábitos, según La Rosa. “Nuestro ciclo circadiano tiene cierta flexibilidad para adaptarse a esas exigencias”, remarca.

A largo plazo, la constancia facilita que el cuerpo se prepare de forma natural: “Si siempre vas al gimnasio a la misma hora, a lo largo de los meses, tu cuerpo se va a predisponer cada vez más fisiológicamente para que haga ejercicio a esa hora”.

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Finalmente, La Rosa ofrece una orientación concreta para seleccionar el momento ideal: “Elige el momento en el que sientes que más energía tienes a lo largo del día”. De esta manera, la rutina se integra con mayor facilidad en la vida cotidiana y se sostiene en el tiempo, permitiendo que los beneficios del ejercicio se mantengan y se potencien.