María José Suárez confiesa que tuvo que vender su casa en Madrid por una deuda con Hacienda de 300.000 euros: “Todo lo que tenía lo invertí”

La modelo se ha sincerado sobre sus problemas económicos en el pódcast ‘Zodiac’ de ‘Vanitatis’

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María José Suárez. (IMAGEN DE
María José Suárez. (IMAGEN DE ARCHIVO).

Durante años, la vida de María José Suárez fue sinónimo de éxito, televisión y estabilidad económica. Hubo un tiempo en el que su cuenta bancaria reflejaba el buen momento profesional que atravesaba: llegó a ingresar más de 50.000 euros al mes gracias a su trabajo en la pequeña pantalla y la publicidad. Sin embargo, detrás de esa imagen de riqueza, el paso del tiempo fue haciendo estragos.

En aquellos años dorados, su rostro era habitual en formatos de entretenimiento como Noche de fiesta, uno de los grandes éxitos de Televisión Española. De la mano del productor José Luis Moreno, y compartiendo protagonismo con figuras como Juncal Rivero, Suárez vivía una etapa profesional intensa, con trabajo constante y bien remunerado. Ese contexto le permitió tomar decisiones importantes, como invertir en propiedades.

Una de las más destacadas fue la compra de una casa en Encinar de los Reyes, dentro de La Moraleja, una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid. Una adquisición acorde a su nivel de ingresos en aquel momento. A esa vivienda se sumaba también su casa en Coria del Río, en Sevilla, donde hoy sigue residiendo. Todo parecía encajar en una vida organizada y próspera.

“Tuve que vender mi casa de Madrid...Tengo mi casa en Coria, en Sevilla, que la sigo teniendo, que es donde vivo y que está al lado de mi hermana. Ella, por no tener vecinos, me dijo que comprara la de al lado. Me metí y es donde vivo, estoy encantada. Tengo mucha ayuda, esa casa la tengo muy mona. Le hice una reforma grande", comienza explicando a Nacho Gay en el pódcast de Vanitatis.

Pero el panorama cambió de forma inesperada. La Agencia Tributaria le reclamó más de 300.000 euros, una cifra que supuso un antes y un después. El motivo estaba en cómo gestionaba sus ingresos por derechos de imagen, a través de sociedades, una práctica bastante extendida en aquella época entre personajes conocidos. Aunque en su momento se consideraba una fórmula válida, las inspecciones posteriores determinaron que debía pagar la diferencia respecto a lo tributado, además de recargos.

Su situación no fue única. Otros nombres conocidos como Patricia Conde, Ana Torroja o Jesús Vázquez también se enfrentaron a revisiones similares. En el caso de María José, el golpe económico fue lo suficientemente fuerte como para obligarla a tomar una decisión difícil: vender su casa de Madrid después de más de una década.

María José Suárez en su
María José Suárez en su casa de Sevilla en redes sociales (@mariajosesuarezoficial)

“Nosotros pensábamos que estábamos dentro de la legalidad”

Lejos de esconderse, la modelo ha hablado de todo esto con naturalidad. Reconoce que invirtió gran parte de sus ahorros en aquella vivienda, convencida de que estaba haciendo lo correcto. “Es verdad que mis ahorros y todo lo que tenía lo invertí en una casa en La Moraleja. Esa casa la tuve 11 años, pero me vino una buena bofetada. Fue por el tema de las sociedades; nosotros pensábamos que estábamos dentro de la legalidad”, explica en el pódcast. Sin embargo, la realidad terminó siendo otra y tuvo que reaccionar rápido.

“Yo tenía a mi asesor fiscal que a mí me hizo hacer una sociedad para tributar a través de ella. En vez de tributar un 40% se tributaba lo que debían las sociedades. Se iban presentando las declaraciones de la renta hasta que un día nos dicen que con carácter retroactivo hay que pagar más de 300.000. Esto solo de cuatro años, cuando estaba en Noche de Fiesta. En esa época se hacía este programa todas las semanas, además de autonómicas. Cobraba por programa, entonces eran como 6.000 euros por cada uno. Yo además hacía mucha publicidad”, ha compartido.

María José Suárez ya no es la misma que en aquellos años de máximo éxito televisivo. Ahora se muestra más abierta, más reflexiva y, sobre todo, más tranquila. Ha aprendido a relativizar y a dar importancia a lo esencial. Su paso por Madrid, con aquella casa en La Moraleja que tuvo que vender, forma parte de una etapa que recuerda sin rencor, como una lección más en un camino lleno de altibajos.