Un tumor “gigante”, una llamada desesperada y un vuelo en Año Nuevo: la lucha de Elisabeth Roldán cuando “nadie la quería operar”

El cirujano Diego González Rivas se ha despedido de la mujer a través de su cuenta de redes sociales

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La lucha de Elisabeth Roldán cuando “nadie la quería operar”. (Instagram/Diego González Rivas)
La lucha de Elisabeth Roldán cuando “nadie la quería operar”. (Instagram/Diego González Rivas)

Elisabeth Roldán Cómitre tenía 39 años. Vivía en el barrio malagueño de Portada Alta y llevaba año y medio sin poder respirar con normalidad. Un sarcoma de Ewing, uno de los cánceres más raros y agresivos, le había crecido en la pleura del pulmón hasta alcanzar los cuatro kilos y los 30 centímetros, llegando a desplazar hasta el diafragma, los bronquios y el corazón a la derecha.

Ningún cirujano en Málaga se atrevió a operarla. Es más, le dijeron que era inoperable y la daban tres meses de vida. Entonces su hermano Aurelio vio un vídeo en TikTok. El 31 de diciembre, en la víspera de Año Nuevo, marcó el número de teléfono que aparecía en el perfil de Diego González Rivas, cirujano torácico coruñés de reconocimiento internacional.

La llamada fue respondida por el propio médico. “Tengo a mi hermana de 39 años que nadie la quiere operar”, explicó Aurelio al cirujano, según recoge Diario Sur. Diego le pidió los TAC e informes médicos, los revisó y dio el visto bueno, pero debían viajar a A Coruña. Sin pensarlo, el 1 de enero, Elisabeth y sus hermanos volaron al norte. Dos días después, entró a quirófano en el Hospital San Rafael. La operación duró casi cinco horas.

Junto a González Rivas trabajaron el anestesista César Bonome y la cirujana Mercedes de la Torre. La intervención incluyó la extirpación del pulmón izquierdo, la reconstrucción del diafragma y la cirugía más delicada alrededor del corazón. “Hemos quitado un tumor gigante. No ha quedado nada”, dijo el cirujano al finalizar. Elisabeth celebró aquel día como un segundo nacimiento: “Ahora tengo dos cumpleaños, el 29 de agosto y el 2 de enero”, señaló la ‘recién nacida’.

Diego González Rivas y Elisabeth Roldán después de la operación. (Instagram/Diego González Rivas)
Diego González Rivas y Elisabeth Roldán después de la operación. (Instagram/Diego González Rivas)

Lo que nadie quería escuchar

A finales de enero regresó a su barrio. La recibieron entre aplausos, pancartas y abrazos. Unos días después, 200 personas participaron en una ruta solidaria para ayudar con los gastos del viaje y de la intervención. Una amiga la describió como “una persona vitamina, guasona, divertidísima, buena a más no poder, de las que levantan el ánimo a todos”.

Pero la alegría duró poco. La fiebre ya había empezado en A Coruña y empeoró al llegar a Málaga. Un TAC confirmó lo que nadie quería escuchar: el sarcoma había vuelto, más rápido, más fuerte y afectando al esófago, al pericardio, al corazón y a la otra pleura. El pasado domingo, Elisabeth falleció a causa de su enfermedad.

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Lo que deja atrás

El anestesista Bonome lo había advertido tras la cirugía: O la operábamos o se moría, pero eso no significa que la paciente esté curada. Son tumores muy agresivos e infiltrantes que podrían volver a reproducirse“. Por su parte, Diego González Rivas expresó a través de su cuenta de Instagram: ”Pocos pacientes me han marcado tanto como Eli, siempre llena de vitalidad. Hicimos todo lo que pudimos y me quedo tranquilo con eso, pero la enorme tristeza no me la quita nadie".

Su hermano, José Carlos, prefiere recordarla como otra cosa. Elisabeth ya había superado un cáncer a los 22 años, con secuelas importantes. Quince años después volvió la pesadilla. Nunca dejó de sonreír. Nunca dejó de intentarlo. Era un ejemplo de una mujer que, cuando todos dijeron que no se podía, cogió un avión en Año Nuevo y luchó con todas sus fuerzas solo para ganar más tiempo.