Un niño de 9 años es el primero en someterse a una cirugía pionera de alargamiento de piernas: “Ahora hago cosas que antes no”

Ahora el joven juega al baloncesto, salta a la comba y sigue creciendo, aunque es probable que necesite una intervención similar con el paso de los años

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Un niño de 9 años
Un niño de 9 años es el primero en someterse a una cirugía pionera de alargamiento de piernas. (Europa Press)

Alfie Phillips nació con tres dedos en el pie derecho. Su padre, Scot, lo notó enseguida. A los seis meses, los médicos pusieron nombre a aquello: hemimelia peronea, una malformación congénita poco frecuente que impide que una pierna se desarrolle con normalidad.

Al principio no era evidente. Alfie empezó a caminar hacia los catorce o quince meses, como cualquier otro bebé. Pero con los años, la diferencia entre sus piernas se fue haciendo visible. Le colocaron botas ortopédicas con suela elevada. En el colegio empezaron las preguntas. “Decían que corría un poco diferente y que no podía saltar”, recuerda. “Tenía entre cinco y seis años cuando empezó a ser un poco molesto”.

Cuando Alfie llegó a la consulta del Alder Hey Children’s NHS Foundation Trust, en Liverpool, a comienzos de 2024, la diferencia entre sus piernas era de cuatro centímetros. Los especialistas calcularon que podría alcanzar los seis cuando terminara de crecer, alrededor de los 16 años.

Hasta entonces, la única opción de tratamiento era un fijador externo: una estructura metálica anclada al hueso desde fuera de la pierna mediante clavos y alambres. Era un procedimiento eficaz, pero doloroso, aparatoso y con riesgo de infección. Pero existía otra posibilidad, el clavo intramedular, utilizado en adultos. Sin embargo, en niños pequeños no era viable: introducir una varilla dentro del canal óseo podía dañar las placas de crecimiento.

El clavo y el imán

Afortunadamente, unos cirujanos estadounidenses habían desarrollado una variante: colocar el clavo en la superficie del hueso, por fuera del canal óseo pero dentro de la pierna, bajo los músculos del muslo. El equipo de Alder Hey evaluó el procedimiento y decidió aplicarlo por primera vez en el Reino Unido.

En marzo de 2025, Alfie entró al quirófano. La intervención consistió en cortar el hueso del fémur y colocar un clavo telescópico motorizado que, con ayuda de un imán externo, se alargaría de forma progresiva. “Se separan lentamente los dos extremos del hueso, a un ritmo de aproximadamente un milímetro por día”, explicó Nick Peterson, cirujano ortopédico consultor del hospital. “A medida que el espacio se ensancha, el cuerpo lo rellena de forma natural con tejido óseo nuevo”, añadió a la BBC.

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Cero sobre diez

A la mañana siguiente de la operación, Alfie ya caminaba con un andador. Cuatro noches después, estaba en casa. A los siete días, su puntuación de dolor era cero sobre diez. “Eso es prácticamente inaudito”, dijo Peterson. “Solo necesitó paracetamol ocasionalmente. Es extremadamente inusual”.

Durante el mes siguiente, Alfie utilizó un dispositivo magnético tres veces al día para activar el alargamiento del clavo. El proceso duró unas seis semanas. Después llegaron las sesiones de fisioterapia. Tres o cuatro meses más tarde, los médicos retiraron el clavo. Alfie había ganado tres centímetros. “Se recuperó muy bien”, contó su madre, Laura Ducker, matrona del NHS. “Estaba deseando volver a la escuela bastante pronto”.

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“Ahora puedo llamar a mi amigo bajo”

Casi un año después, Alfie corre con normalidad. Juega al baloncesto. Salta en trampolín. Salta a la comba, algo que antes no podía hacer. “Puedo hacer muchas cosas que antes no podía”, dice. Y añade, con una lógica simple: “Ahora soy más alto que mi amigo y puedo llamarlo bajo”.

Su madre lo observa desde fuera: “Está corriendo como siempre. Si lo miraras, jamás te darías cuenta de que algo así ha pasado”. Es posible que en el futuro Alfie necesite una intervención similar en la tibia. Para Peterson, su experiencia “ha sido muy superior a lo que hubiera sido” con el método tradicional. Desde su operación, Alder Hey ha aplicado la misma técnica a otros tres niños. El procedimiento ya se ha realizado también en Sheffield y está previsto en Bristol y Southampton.