El ladrón de 90 años que ha sido detenido en Roma: robos en tiendas de lujo con la misma técnica desde 1974

El anciano siempre lo hacía con un truco clave en su mochila con el que consiguió esquivar a las autoridades durante décadas

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Un anciano roba siempre gracias
Un anciano roba siempre gracias a su mochila. (Freepik)

Un hombre de 90 años ha vuelto a ser noticia en Roma tras ser detenido por un robo en una tienda de lujo. Su historial delictivo, que abarca cinco décadas, lo convierte en uno de los ladrones en serie más veteranos de Italia. La escena ocurrió en la reconocida Via dei Due Macelli, donde los agentes lo interceptaron después de que intentara huir tras activar la alarma antirrobo.

El detenido, nacido en 1937 y sin domicilio fijo, no es un desconocido para las autoridades. Su carrera criminal comenzó oficialmente en 1974, año en que se le tomó la primera foto policial. Desde entonces, este hombre ha perfeccionado un método que le ha permitido robar en comercios de lujo en ciudades como Roma, Trieste y Liguria, siempre utilizando identidades falsas para confundir a la policía.

Según el periódico italiano Corriere della Sera, la última tentativa tuvo lugar alrededor de las 18:30, cuando el ladrón cruzó las barreras antirrobo de un centro comercial. Un guardia de seguridad lo vio alejarse apresuradamente después de que sonara la alarma y alertó a los agentes, quienes lograron detenerlo tras un breve intento de fuga. El anciano fue llevado al interior del local para su identificación, donde no pudo justificar la procedencia de los objetos que llevaba consigo.

¿Cómo lograba sacar los objetos de las tiendas?

La clave está en la técnica de la mochila forrada de aluminio. A lo largo de los años, el ladrón ideó un sistema para evadir los sensores de seguridad: recubría el interior de una mochila con papel de aluminio y cinta adhesiva, creando una especie de jaula de Faraday portátil. Esta protección bloquea las señales de los sistemas de alarma, permitiéndole salir de las tiendas con productos robados sin que se activaran los dispositivos de detección.

Increíble robo en un centro comercial de Madrid. Introduce el coche a la puerta de una joyería.

Durante la detención, las autoridades hallaron en su bolsa y en los bolsillos de su chaqueta un botín que superaba los 1.100 euros. Entre los artículos recuperados había dos gafas de diseño, un perfume, una cartera, un reloj con correa de cuero y caja de oro en forma de corazón, además de otros accesorios de lujo. Todos estos objetos habían sido sustraídos no solo del centro comercial donde lo capturaron, sino también de comercios vecinos en Via del Corso y Via del Babuino.

La mochila blindada fue incautada por las autoridades como prueba del delito. El conjunto de productos robados fue devuelto a los encargados de las tiendas afectadas, mientras el hombre quedó denunciado por hurto agravado y se le abrió nuevamente un expediente penal.

Un historial criminal de cinco décadas

El caso de este ladrón destaca por la longevidad y sofisticación de su carrera delictiva. La policía italiana descubrió que, tras la apariencia de un anciano inofensivo, se escondía un delincuente experimentado, capaz de operar bajo distintos apodos. No solo se hacía pasar por ciudadano colombiano, sino que también utilizó identidades como ciudadano yugoslavo nacido en Sarajevo para despistar a las autoridades.

La historia criminal lleva más
La historia criminal lleva más de 5 décadas (Freepik)

Su historial está plagado de denuncias por hurtos, receptación y hasta robos con violencia. En 2021, fue implicado en un robo en la estación Termini de Roma. A pesar de estos antecedentes, lograba moverse constantemente entre distintas regiones, lo que complicaba su localización y captura.

Según el relato de los agentes, su modus operandi no cambió ni con la edad ni con el paso de los años. Siempre buscó comercios de alto valor, preparó sus herramientas con esfuerzo y supo explotar las debilidades de los sistemas de seguridad. La detención de este nonagenario se produce en un contexto en el que la policía de Roma refuerza su vigilancia sobre los delitos en comercios del centro histórico, especialmente aquellos perpetrados por delincuentes con procedimientos tan perfeccionados y persistentes.