La participación española en ‘Artemis II’, el regreso del ser humano a la Luna 54 años después: “Será una misión mucho más importante”

Miguel Ángel Molina, director general adjunto de sistemas espaciales de GMV, detalla a ‘Infobae’ cuál será el papel de la compañía

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Recreación de la superficie de
Recreación de la superficie de la Luna en la Tierra y se encuentra junto al Centro de Astronautas en Colonia, Alemania. (GMV)

El ser humano está listo para volver a la Luna. La NASA lidera un proyecto que une a decenas de países para lanzar una misión hacia el satélite 54 años después. El próximo mes de marzo, tras un retraso de unas semanas, volará hacia el espacio ‘Artemis II’. Será una primera toma de contacto para desarrollar más misiones en los próximos años, y puede ser un enorme paso en la expedición humana del espacio.

Una de las naciones que participará en ‘Artemis II’ es España. La empresa GMV ha colaborado con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) en ‘Orion’, un componente fundamental del programa que permitirá desarrollar herramientas fundamentales durante el histórico viaje. Miguel Ángel Molina, director general adjunto de sistemas espaciales de GMV, detalla a Infobae en qué consiste la misión y cuál será el papel de la compañía española.

Al ser preguntado por la relevancia de esta misión, el director general asegura que la NASA y la ESA han realizado una apuesta “agresiva”. Desde 1972, el ser humano no ha vuelto a la Luna, y Miguel Ángel Molina explica que aquello tuvo un tinte “político”, más que científico. En esta ocasión, el objetivo es ambicioso y de gran importancia en el sector. También se considera un paso hacia un futuro viaje a Marte, que sitúan los expertos en torno a 2030.

La misión OSIRIS-REx de la NASA, que devolvió a la Tierra 121,6 gramos de polvo y roca del asteroide en 2023, permitió un examen sin precedentes de un cuerpo formado hace unos 4500 millones de años.

El ser humano a la Luna 54 años después

La misión ‘Artemis II’ marca el inicio de una nueva etapa en la exploración lunar y forma parte de los planes para un futuro asentamiento humano en la Luna. Según Miguel Ángel Molina, “esta vez lo que se pretende es llegar a tener bases permanentes, establecer una vida continua y con desarrollos y trabajo como si estuviera en la Tierra”. De esta forma, considera que es una misión “mucho más importante” que la de 1972.

Artemis II servirá como un ‘demostrador’. Llevará a cuatro astronautas alrededor de la Luna, pero sin alunizar ni salir de la cápsula Orion. Molina lo resume. “Es más bien una misión inicial de demostración y viabilidad, entender el comportamiento de las personas en el espacio, en el entorno lunar y validar los conceptos de navegación y control de las naves que podrían en un futuro acercarse a la Luna”, explica.

Este vuelo representa el primer paso de un plan “bastante agresivo”, que busca aprovechar la Luna como base para futuras exploraciones y avanzar hacia el objetivo, más lejano, de llegar a Marte. No obstante, el experto también reconoce que la fecha de 2030 para llegar al planeta rojo le resulta demasiado ambiciosa, aunque la propia GMV ya trabaja de forma activa en esta dirección.

Programa 'EveryWear', una especie de
Programa 'EveryWear', una especie de "telemedicina" para astronautas. (ESA)

El papel español en ‘Artemis II’

Entre sus principales contribuciones destaca el desarrollo de la herramienta de gestión de anomalías de la misión, esencial para detectar, analizar y resolver posibles incidencias durante las operaciones. Habrá un equipo de GMV presente en el control en tierra. También han participado en el entrenamiento de los cuatro astronautas en Houston y en el programa ‘Every Wear’, una “especie de telemedicina” para seguir sus estados de salud.

El programa de GMV “establece los procedimientos y la manera de actuar dependiendo del tipo de anomalía”, proporcionando protocolos específicos según la naturaleza de cada problema. Las incidencias que contempla pueden incluir desde fallos en el módulo principal y en los equipos de a bordo, hasta interrupciones en la comunicación o errores en los sistemas de guiado y navegación.

GMV ha entrenado a los astronautas en el uso de ‘EveryWear’, una plataforma desarrollada por la ESA que monitoriza el estado de salud y las constantes vitales de la tripulación y facilita la intervención ante cualquier anomalía física o mental detectada. “Eso se recoge y se manda a tierra para ver cómo se encuentran en cada momento”, explica Miguel Ángel Molina. La plataforma proporciona datos continuos tanto a los médicos en tierra como al propio equipo a bordo, asegurando así una supervisión constante y una respuesta rápida ante cualquier incidente relacionado con la salud.