El Museo del Louvre revela las primeras imágenes de la corona de Eugenia tras su robo: una restauración de 40.000 euros

La corona de Eugenia fue la única pieza recuperada del robo

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Estado de la corona de María Eugenia, después de sufrir daños durante el robo en el Louvre. (Thomas Clot/Museo del Louvre/AFP)

Era el 19 de octubre de 2025 cuando saltaron las alarmas en el Museo del Louvre. En él se llevaron hasta ocho artículos entre joyas y objetos y una de las piezas más emblemáticas: la corona de la emperatriz Eugenia. Afortunadamente, en la huida, la corona cayó de una de las bolsas y a pesar de los daños sufridos, el museo ha confirmado que conserva su “integridad casi total”, lo que permitirá su restauración completa sin necesidad de reconstrucción ni recreación.

La conclusión figura en el informe técnico preliminar elaborado por el director y la subdirectora del Departamento de Artes Decorativas del Louvre, Olivier Gabet y Anne Dion, y fue avalada por la dirección del museo, encabezada por Laurence des Cars. Ahora, el Louvre difundió las primeras imágenes del estado actual de la pieza, la única joya recuperada tras el robo.

Según el análisis técnico, la corona sufrió una deformación significativa como consecuencia de dos momentos clave. En primer lugar, la tensión ejercida al ser extraída de la vitrina a través de “una abertura relativamente estrecha realizada con una amoladora angular”, lo que provocó el desprendimiento de varios aros. Posteriormente, “un impacto violento probablemente aplastó la pieza”, explicó el museo.

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Estado de la corona de María Eugenia, después de sufrir daños durante el robo en el Louvre. (Thomas Clot/Museo del Louvre/AFP)

Estado de conservación de la joya

Las imágenes difundidas permiten constatar que la mayor parte de los elementos originales se conservan. La corona estaba compuesta por ocho palmetas de diamantes y esmeraldas, alternadas con ocho águilas de oro. Todas las palmetas están presentes, aunque cuatro se desprendieron del engaste y algunas se deformaron. De las águilas, solo falta una.

Por suerte, el globo central de diamantes y esmeraldas permanece intacto y unido al marco. La pieza conserva las 56 esmeraldas originales y, de los 1.354 diamantes, faltan aproximadamente diez, de tamaño muy pequeño y situados en el perímetro de la base. Otros nueve se desprendieron durante el robo, pero fueron recuperados.

“Aunque la forma de la corona ha sido alterada, se conservan casi todos sus componentes. Solo falta uno de sus elementos decorativos”, precisó el Louvre. “Por lo tanto, su restauración completa será posible sin necesidad de reconstrucción ni recreación. Simplemente, implicará la remodelación de su estructura”, señaló.

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Estado de la corona de María Eugenia, después de sufrir daños durante el robo en el Louvre. (Thomas Clot/Museo del Louvre/AFP) (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un proceso sin precedentes

La restauración se encomendará a un conservador acreditado mediante un proceso de licitación, conforme al Código del Patrimonio, la Ley de Museos y el Código de Contratación Pública. Paralelamente, se elaborarán informes técnicos más detallados sobre el estado de conservación de la pieza.

Dada la “naturaleza simbólica y sin precedentes” de la intervención y la “notable especificidad” del objeto, el trabajo estará supervisado por un comité asesor de expertos. Presidido por la directora del Louvre, estará integrado por responsables del museo, una historiadora de la joyería, una conservadora especializada en el Segundo Imperio del Museo de Orsay, un mineralogista, un experto en metales históricos y representantes de cinco casas históricas de joyería francesa: Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels.

Olivier Gabet señaló al diario The New York Times que el coste final de la restauración aún no se ha determinado, aunque una primera estimación lo sitúa en torno a los 40.000 euros.

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El museo del Louvre revela las primeras imágenes de la corona de Eugenia tras su robo. (EFE/Museo del Louvre)

Una joya clave del periodo de Napoleón

La corona de la emperatriz Eugenia fue encargada por Napoleón III al joyero oficial del emperador, Alexandre Gabriel Lemonnier, con motivo de la Exposición Universal de 1855. El artesano creó dos coronas, una para el emperador y otra para su esposa, hoy consideradas piezas centrales del patrimonio joyero del Segundo Imperio francés. Forma parte del reducido conjunto de joyas de la Corona que sobrevivieron a la Revolución francesa o fueron recuperadas posteriormente, y constituye uno de los principales atractivos históricos de la Galería Apolo