Por qué no para de llover o cómo el movimiento inusual del anticiclón de las Azores ha abierto la puerta a un tren de borrascas

La Aemet avanza que Leonardo tenderá a perder intensidad progresivamente, aunque continuará influyendo sobre el tiempo en la península, y no será el último frente

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Una vecina de Grazalema (Cádiz)
Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias, a 4 de febrero de 2025 (EFE/Román Ríos)

Las precipitaciones excepcionales que la borrasca Leonardo ha dejado en España durante estos días han marcado un registro histórico, sobre todo en comunidades como Andalucía. Tal y como ha explicado Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el fenómeno se debe a que la masa de aire asociada a Leonardo procede del Caribe, transportando una cantidad de humedad inusual tras su travesía por el Atlántico y generando así lluvias extraordinarias para pleno invierno.

Según ha detallado Del Campo, la explicación detrás de este incremento de las precipitaciones radica en un desplazamiento del anticiclón de las Azores. Tradicionalmente, este sistema de altas presiones domina el panorama meteorológico en el país, pero en este episodio concreto se ha situado más al norte de lo habitual, entre Groenlandia y Escandinavia, un área que en invierno suele registrar la circulación de borrascas. Este desvío ha obligado a los frentes atlánticos a buscar rutas más meridionales, impactando de manera directa en la península Ibérica y el suroeste del continente europeo, conforme detalla el portavoz. Como resultado, España ha vivido un mes de enero en el que ha llovido un 85% más de lo habitual, de acuerdo con datos de la Aemet.

El impacto de Leonardo no solo se limita a la intensidad de las lluvias, sino también a la persistencia que están mostrando en zonas como Andalucía. La situación que se ha vivido esta semana implica no solo una notable recuperación del agua embalsada —hasta el punto de superar los niveles registrados al finalizar el año 2025—, sino también la saturación del suelo en áreas del oeste y sur peninsular.

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Rubén del Campo, avisa de que las fuertes lluvias que se esperan durante esta jornada, junto a las ya caídas durante las anteriores, puede provocar inundaciones y desprendimientos de tierra, por lo que pide especial precaución

Evolución de la borrasca

Un aviso especial de la Aemet, recogido este jueves, señala que la península se encuentra de nuevo bajo el efecto de un flujo húmedo y el paso de nuevos frentes ligados a Leonardo. Las precipitaciones seguirán siendo generalizadas y persistentes, durante toda la jornada, con mayores acumulaciones en áreas de montaña afectadas por los vientos del oeste y suroeste, como el Sistema Central, la Meseta sur y el noroeste de la península. Y, aunque el agua caerá con menos fuerza, en las sierras Béticas, donde ya se habían registrado cantidades elevadas, podrían alcanzarse acumulados locales superiores a 300 litros por metro cuadrado en estos dos días. Además, la entrada de una masa fría postfrontal ha originado chubascos con tormenta y granizo, sobre todo en Galicia y otras zonas del tercio oeste.

La previsión para el fin de semana

Para el viernes, la Aemet ha avanzado que Leonardo tenderá a perder intensidad progresivamente, aunque continuará influyendo sobre el tiempo en la península. Se esperan precipitaciones asociadas a la masa fría posterior al frente, concentradas principalmente en las regiones bañadas por el Atlántico y, en menor medida, en el área mediterránea. La entrada de aire frío rebajará la cota de nieve hasta situarla por debajo de 1.000 metros en el noroeste peninsular y en un rango de entre 1.200 y 1.400 metros en el resto del territorio.

El sábado, aunque persiste cierto margen de incertidumbre, la previsión apunta a la llegada de una nueva borrasca atlántica. Se prevé un nuevo repunte tanto en la intensidad de las lluvias como del viento, sobre todo en el tercio sur, ya muy afectado previamente. Volverían las precipitaciones persistentes en las Béticas, el Sistema Central, el entorno del Estrecho y la fachada mediterránea andaluza, con ráfagas de viento muy fuertes en el sur y sureste. El temporal marítimo, todavía notable en Galicia y el Cantábrico, tendería a mejorar a lo largo del día, aunque en el Mediterráneo se espera que continúe.

El domingo, las altas presiones regresarían por el suroeste de la península tras el paso de la nueva borrasca atlántica. Aunque existe la posibilidad de chubascos, no se espera que alcancen la gravedad de días anteriores, según detalla el organismo público.