Un hombre que acaba de cumplir 105 años confiesa que dejó de fumar hace tres meses, come pasta cada día y es abstemio: “La muerte no existe”

Nacido en 1921, hace un breve repaso de su vida tras acabar de celebrar sus bodas de oro

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Un hombre que acaba de
Un hombre que acaba de cumplir 105 años confiesa sus hábitos de longevidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 18 de enero, en el salón luminoso de su casa de la Riviera, en Italia, Glauco Marzari cumplió 105 años. A su lado estaba Gelsa, su esposa desde hace más de medio siglo, de 90 años y una energía tranquila que acompaña cada gesto. También estaban los nietos y el alcalde San Remo, Alessandro Mager, que llegó con un libro y un pergamino para rendir homenaje a uno de los ciudadanos más longevos de la ciudad.

“Alcanzar el hito de los 105 años es un acontecimiento extraordinario y representa una página importante en su historia personal y una valiosa experiencia para nuestra comunidad”, dijo el alcalde, según declaraciones recogidas por Il Corriere della Sera. Entre sus hábitos a los que atribuye su longevidad destaca:

  • Desayuno: café con leche
  • Almuerzo: pasta con proteínas y verduras
  • Cena: minestrone (sopa) con queso
  • Postre: fruta y yogur

Nunca bebió alcohol. “Soy abstemio”, confesó. Fumó durante muchos años, pero dejó el tabaco hace tres meses, tras una neumonía grave. “Si fumar mata, conmigo no funcionó”, bromeó. No obstante, el deporte fue una constante. Nadó todos los días, en piscina durante el invierno y en el mar en verano. “Mi padre me metió en el agua cuando aún gateaba”. Y con ello, fue miembro de Triestina Nuoto y campeón provincial de saltos desde la plataforma de diez metros.

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Una infancia entre marionetas y escarabajos

Nacido en Trieste (norte de Italia, en la frontera con Eslovenia). Su madre murió cuando él tenía cinco años y quedó al cuidado de dos tías. Su padre, antiguo capitán del ejército austrohúngaro, lo veía solo los domingos. De niño jugaba con un teatro de marionetas y con piezas de Mecano. Cuando hacía buen tiempo, se escapaba a un jardín privado, cogía escarabajos ciervo y los convertía en héroes improvisados, enfrentándolos en un estanque sobre pequeñas balsas de madera.

En 1940, mientras estudiaba química en la Universidad de Bolonia, llegó la guerra. El régimen fascista lo reclutó como oficial de reserva. Hablaba italiano, alemán y sabía conducir, así que lo enviaron al cuerpo automovilístico. Terminó destinado en Albania, al mando de dos secciones autónomas con 24 camiones Alfa Romeo 800.

El 8 de septiembre de 1943 marcó un corte definitivo. Tras el armisticio, se negó a luchar con los partisanos de Tito. “Me entregué a los alemanes como prisionero de guerra, pero antes incendié todos los vehículos”. Fue deportado al campo de concentración de Wietzendorf, en Alemania. Allí conoció a Giovannino Guareschi, todavía desconocido.

La comida apenas alcanzaba para sobrevivir. “Un cucharón de tilo para desayunar, caldo de remolacha para comer y margarina para cenar”. Más tarde fue reclasificado como interno militar italiano y enviado a trabajar a una fábrica petroquímica, en condiciones algo menos duras. Cuando llegaron los ingleses, estaban tan delgados que tuvieron que volver a aprender a comer.

La Guardia Civil detona dos proyectiles de artillería usados en la II Guerra Mundial, localizados en una finca del término municipal cordobés de Peñarroya-Pueblonuevo. REMITIDA / HANDOUT por Guardia Civil

De Trieste a San Remo: cuando conoció el amor

Tras la guerra regresó a Trieste, que ya no era Italia, sino Territorio Libre bajo administración aliada. Allí aprendió el oficio del tostado de café. Poco después se trasladó a San Remo para hacerse cargo de una tostadora. Trabajó allí hasta su jubilación y decidió quedarse para siempre.

En 1970 conoció a Gelsa en la playa. “Era flaco, estaba moreno y llevaba un sombrero de marinero. Me confundieron con un socorrista”. Desde entonces no se separaron y acaban de celebrar sus bodas de oro. “Estos años con Gelsa fueron los 50 más hermosos de mi vida. La atracción sexual es una energía vital que, cuando el amor es verdadero, nunca se desvanece”, señaló.

Él y su mujer acaban
Él y su mujer acaban de celebrar sus bodas de oro. (Freepik)

“La vida es eterna”

Aunque de política habla poco: “El voto es secreto”, dijo sin revelar su candidato en el referéndum de 1966, no oculta su decepción con Víctor Manuel III. El presidente de la República que más admiró fue Francesco Cossiga, “porque hablaba como un hombre civilizado, no como un político”.

Dejó de conducir a los 92 años, cuando notó que la vista ya le empezaba a fallar. No obstante, para él, “la muerte no existe. La vida es eterna. De una brizna de hierba crece otra”, respondió con serenidad al ser preguntado si piensa en la muerte.