La ciencia “desmiente” la ventaja de las mujeres trans en competiciones femeninas

Un metaanálisis indica que, a partir del primer año, los cambios se estabilizan y el rendimiento físico se iguala

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La ciencia “desmiente” la ventaja
La ciencia “desmiente” la ventaja de las mujeres trans en competiciones femeninas. (Hollie Adams/REUTERS)

La escena se hizo viral en pocas horas. En los Juegos Olímpicos de París 2024, la italiana Angela Carini decidió abandonar la final de boxeo a los 46 segundos de combate después de que la argelina Imane Khelif, más tarde cuestionada por su género, le diera un golpe en la nariz. “Nunca me habían golpeado tan fuerte”, declaró después Carini. La imagen dio la vuelta al mundo y desató una nueva polémica en el mundo del deporte.

Del mismo modo ha pasado en la reciente “Batalla de los Sexos”, entre el tenista griego Nick Kyrgios, quien no ganó ni un partido en el año pasado, y la número uno del mundo, Aryna Sabalenka. Preguntada por la presencia de tenistas trans en el circuito, la bielorrusa aclaró: “Es un tema complicado. No tengo nada en contra de ellas, pero creo que siguen teniendo una gran ventaja sobre las mujeres, y creo que no es justo para una mujer enfrentarse básicamente a un hombre, biológicamente hablando”.

Sin embargo, ahora la ciencia parece reclamar cierto espacio para que estas mujeres puedan ejercer su derecho al deporte. Un equipo de investigadores brasileños ha publicado un metaanálisis en British Journal of Sports Medicine sobre composición corporal y aptitud física en personas transgénero. El trabajo revisa 52 estudios con 6.485 participantes, entre ellos 2.943 mujeres trans que habían seguido terapia hormonal afirmativa de género (GAHT) durante uno a tres años.

Los resultados quitaron las dudas. Tras la hormonación, las mujeres trans no mostraban ventajas químicas sobre las mujeres cisgénero. Ni en la fuerza del tren inferior, ni en el consumo máximo de oxígeno. “Esto desmiente la lógica detrás de las prohibiciones generales a las mujeres transgéneros en el deporte”, sostiene Bruno Gualano, médico e investigador de la Universidad de São Paulo y coautor del estudio.

Más músculo no significa más rendimiento

El análisis, no obstante, sí detectó una diferencia a destacar: las mujeres trans conservan una mayor masa magra absoluta que las mujeres cis. Es decir, más músculo. A pesar de ello, eso no significa que se traduzca en una mayor capacidad funcional. Tras el inicio de la GAHT, las mujeres trans experimentan un aumento de masa grasa y una reducción progresiva de la masa magra y la fuerza, especialmente durante el primer año. A partir de ahí, los cambios se estabilizan y el rendimiento físico se iguala.

“La evidencia no es perfecta”, ha reconocido Gualano, “pero es la mejor disponible” hasta ahora. Además, en su estudio no hay atletas de alto nivel analizadas, aunque ha explicado que “esa brecha existe porque casi no hay mujeres trans compitiendo”. Los datos respaldan esa afirmación. Solo una mujer trans ha participado en unos Juegos Olímpicos: la halterófila neozelandesa Laurel Hubbard en Tokio 2020. Falló sus tres intentos en arrancada y no obtuvo medalla. Tras los Juegos y una intensa campaña de acoso, anunció su retirada.

En el estudio no hay
En el estudio no hay atletas de alto nivel analizadas. (AP Foto/Ariana Cubillos)

Los hombres trans, fuera del foco

El metaanálisis también analizó a los hombres transgéneros, un grupo casi ausente. Ellos, por su parte, tras la terapia hormonal, muestran incrementos de masa magra y fuerza, pero siguen por debajo de los hombres cis y por encima de las mujeres cis en algunas variables, situándose en valores intermedios. Así, Gualano ha insistido en no perder de vista los “valores fundamentales del deporte, como la equidad, la inclusión y la dignidad humana, en lugar de prohibiciones generalizadas”.