Los lunares en el ojo, un fenómeno raro que los especialistas recomiendan de vigilar

Los nevus coroideos suelen ser poco frecuentes, pero también son benignos para la salud

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Un oftalmólogo realiza una revisión
Un oftalmólogo realiza una revisión ocular a un paciente (Shutterstock)

Cualquier parte de nuestra piel es susceptible de tener un lunar, lo que incluye zonas menos comunes como el cuero cabelludo o bajo las uñas. Sin embargo, si hay un lugar del cuerpo que, a priori, no se piensa que pueda haber un lunar, son los ojos. Aunque no son tan típicos como los lunares de la piel, estos nevus coroideos se encuentran al fondo del ojo.

Quienes sean observadores y se hayan dado cuenta de que tienen un lunar en su ojo con seguridad se han preguntado sobre el posible peligro este fenómeno. Ante la inquietud, los especialistas del Centro de Oftalmología Barraquer llaman a la calma y aseguran que la mayoría de los nevus no entrañan ningún riesgo para la salud ocular ni general.

No obstante, la presencia de los nevus coroideos exige vigilancia médica por parte de un profesional especializado. Según han aclarado desde el Centro de Oftalmología Barraquer, la vigilancia resulta imprescindible a pesar de la baja probabilidad de problemas relevantes. Esto se debe a que estos lunares tan particulares implican la formación de lesiones pigmentadas localizadas específicamente en la parte posterior del ojo.

La importancia de la vigilancia de los lunares en los ojos

Aunque se trata de evidencias benignas en la mayor parte de los casos, los especialistas han advertido de la necesidad de realizar controles periódicos, ya que algunos nevus pueden experimentar crecimiento a lo largo del tiempo o, en circunstancias excepcionales, llegar a transformarse en un melanoma.

“El control periódico de un nevus es esencial. El oftalmólogo debe realizar un examen minucioso para descartar signos clínicos que podrían comportar mayor riesgo potencial de conversión a una lesión maligna”, ha señalado el el doctor Javier Elizalde, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer, en la página web del centro.

Un oftalmólogo revisa la vista
Un oftalmólogo revisa la vista a una paciente (Shutterstock)

Qué hacer si se tiene un lunar en el ojo

El procedimiento habitual ante un nevus coroideo consiste en un análisis detallado llevado a cabo por el oftalmólogo, quien evalúa diversos criterios clínicos para decidir la frecuencia idónea de los controles. Ciertos factores como el tamaño, la localización o la aparición de signos de progresión influyen directamente en la decisión médica sobre la frecuencia y el tipo de seguimiento necesario.

Si el lunar crece de forma anómala o cambia, se aconseja la realización de pruebas adicionales más específicas para descartar complicaciones. Ante casos donde el diagnóstico resulte compatible con melanoma, incluso si se trata de tumores de pequeño tamaño, la recomendación es optar por tratamientos conservadores muy especializados.

Por ello, su operación no suele ser necesaria a no ser que provoque ciertos síntomas. Estos lunares que no se relacionan con el sol, pueden tener cierta predisposición genética.

Aunque los nevus en el fondo del ojo suelen tener un carácter benigno, el oftalmólogo insiste en la importancia de mantener una vigilancia oftalmológica adecuada. El especialista subraya que un diagnóstico y un seguimiento realizados por personal altamente cualificado permiten garantizar la máxima seguridad en el tratamiento de estas afecciones, minimizando riesgos y adaptando las intervenciones a las necesidades individuales de cada paciente.