El MIR 2026 arranca tras meses de retrasos e incidencias: “Si alguien reclama en los tribunales, podrían anular la convocatoria”

La preparación de la prueba de acceso a la Formación Sanitaria Especializada ha tenido en vilo a 36.000 aspirantes hasta el último momento

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Celebración de los exámenes MIR,
Celebración de los exámenes MIR, en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. (Jesús Hellín/Europa Press)

Los exámenes de acceso a la Formación Sanitaria Especializada (FSE), como el MIR, el EIR o el PIR, son siempre una fecha señalada en los calendarios de miles de estudiantes. Este año, 35.503 personas aspiran a obtener una de las 12.366 plazas convocadas para Medicina, Enfermería, Psicología, Farmacia, Biología, Química o Física.

La prueba de este 24 de enero no ha venido sin polémica esta edición. Su preparación ha estado marcada por incidencias técnicas, retrasos y conflictos en su elaboración, que han aumentado el estrés y la incertidumbre de los candidatos.

Todo ello ha generado una oleada de críticas hacia el Ministerio de Sanidad, con asociaciones que han llegado a pedir la dimisión de Mónica García. Desde la Comunidad de Madrid, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha denunciado la “falta de rigor e inacción del Gobierno central” en la gestión del examen. Para Matute, se trata de “una escandalosa serie de despropósitos, dislates y chapuzas que ponen de manifiesto que el Ministerio de Sanidad actúa sin rigor normativo y una clara falta de compromiso con los profesionales sanitarios, poniendo en grave riesgo el Sistema Nacional de Salud”.

Desde el sindicato CESM, definen la gestión como “desastrosa” y “la peor de los últimos 10 años”. “La gente no es consciente de que aquí los médicos se están jugando su futuro”, señala a Infobae Cristian Herrera, secretario adjunto de médicos internos residentes, médicos jóvenes y formación de la CESM. “Si este año me hubiese presentado al MIR, me parecería que me están tomando el pelo”, apostilla.

Incidencias y retrasos en la preparación del examen

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Celebración de los exámenes a la Formación Sanitaria Especializada, en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. (Jesús Hellín/Europa Press)

La convocatoria de la FSE 2026 tuvo problemas desde el primer momento. Durante el verano, momento dedicado para preparar las preguntas del examen, el comité de expertos encargado de diseñar la prueba del MIR dimitió en bloque por discrepancias con la organización y el pago de su trabajo. Su retirada fue secundada por los encargados de la prueba de Farmacia, Enfermería, Física y Química.

El 1 de septiembre, cuando abrió la inscripción al examen, la web del Ministerio sufrió un problema técnico que impidió a los aspirantes realizar el proceso con normalidad. Sanidad tuvo que alargar el plazo hasta el 18 de septiembre, en compensación.

Pese a los fallos, se inscribieron más de 36.000 personas, pero a menos de dos meses de finalizar el año, nadie sabía si había sido aceptado o no en la prueba. La publicación del listado de admitidos (provisional y definitivo) sufría retrasos por la tardanza en encontrar una empresa que se encargase del proceso. No ha sido hasta el 15 de enero, apenas una semana antes de la celebración de los exámenes, cuando los candidatos han sabido si podían o no presentarse, sin tiempo suficiente para que los excluidos pudiesen reclamar.

Para Carolina, que se presenta por segunda vez al PIR, estos retrasos han servido para que acuda a la prueba todavía más nerviosa. “No sabía si iba a estar en la lista provisional, que era la primera información que nosotros teníamos de si habíamos hecho bien la inscripción o no. Tampoco sabía si me habían tenido bien en cuenta la baremación de la nota de la carrera o si se me había puesto un cinco”, cuenta la joven a Infobae. Ella ha tenido suerte, pero sabe que otros compañeros tienen problemas con la baremación de su nota de la carrera.

“Hay un 10% de la nota que depende de los resultados académicos a lo largo de la carrera. Ese 10% tiene que estar valorado de forma correcta y hay muchas personas que, a día de hoy, tienen el baremo mal y no se ha corregido”, explica Herrera. “Ese 10% puede suponer una diferencia de 200 puestos”, asevera.

Para Jara, que hará la prueba desde Barcelona, la incertidumbre ha sido mayor: “Al ser la primera vez que hacía el trámite, no conocía bien el funcionamiento y, cuando salieron las listas provisionales, aparecí como no admitida. Tuve que subsanar y eso hizo que los nervios estuvieran a flor de piel hasta el último momento”, explica. La joven siente que “han jugado con la incertidumbre de tantos estudiantes, que llevamos meses, o incluso años, dedicados a esta preparación”.

Ante los retrasos en la publicación de la lista definitiva de admitidos, el Ministerio de Sanidad permitirá este año que los candidatos rechazados se presenten a la prueba.

“Podría haber base legal para reclamar”

Declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien ha valorado la huelga de médicos que se va a producir este viernes y ha recalcado que "han dado margen desde el ministerio" para que no se produjera la huelga: "Seguimos en diálogo con todos los sindicatos", ha dicho.

Herrera advierte que esto no son simples errores. “Si alguien reclama en los tribunales, con todos los fallos que ha habido, podrían anular la convocatoria. Eso implicaría que a todas las personas que se presenten este año no les habrá servido de nada por la incompetencia de un Ministerio que no está haciendo bien su trabajo”, recalca.

El motivo principal de reclamación podrían ser los plazos incumplidos. El Boletín Oficial del Estado (BOE) establecía dos meses como máximo a contar desde el día siguiente al de finalización del plazo de presentación de solicitudes para publicar la lista provisional de admitidos. Sin embargo, la relación no se conoció hasta el día 18 de diciembre, con un mes de retraso. “Podría haber base legal para reclamarlo”, dice el portavoz de CESM.

Los errores en los baremos podrían ser otro hilo del que tirar. “Si esos baremos no están corregidos para cuando salga el resultado del examen, los opositores van a reclamar y ahí puede haber razones legales para poder imputarlo [el examen]”, señala. Ante este escenario, el sindicato pide la dimisión de Mónica García y su equipo. “El Ministerio actual es una desvergüenza absoluta”, concluye Herrera.