
El 41% de los menores de 35 años en España declara sentirse presionado a ir a trabajar aunque esté enfermo, la cifra más elevada entre todas las franjas de edad, según un estudio reciente elaborado por la multinacional especializada en recursos humanos y análisis del mercado laboral SD Worx. Este dato encaja con lo que se conoce como presentismo laboral, la práctica de acudir al puesto de trabajo pese a no estar en condiciones físicas o mentales para desempeñar la tarea.
La presión que declaran los jóvenes se produce en un contexto de alta vulnerabilidad estructural del empleo juvenil. Los datos oficiales muestran que la tasa de paro entre los menores de 25 años en España se situó en torno al 25,4% en el tercer trimestre de 2025, según la Encuesta de Población Activa (EPA), lo que implica que uno de cada cuatro jóvenes activos no logra acceder a un empleo.
Por otra parte, también según cifras de la EPA, los jóvenes de 16 a 24 años presentan tasas de temporalidad en torno al 40–45%, muy por encima del resto de grupos de edad. En paralelo, el Observatorio del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) refleja que en 2024 se firmaron más de 6,08 millones de contratos a menores de 30 años, cerca del 40% del total de contratos registrados en España, evidenciando la intensa rotación laboral entre la juventud.
En este contexto de fragilidad laboral, el miedo a perder el empleo o no renovar contratos actúa como un factor de presión determinante.
¿Qué es el presentismo laboral?
El presentismo laboral se refiere a la práctica de acudir al trabajo a pesar de no estar en condiciones físicas o mentales adecuadas para desempeñar la actividad profesional, como ocurre cuando una persona enferma decide no solicitar una baja médica y continúa trabajando. En el ámbito de la prevención de riesgos laborales, este fenómeno se vincula tanto a presiones del entorno profesional como a factores culturales y organizativos.
Organismos especializados en salud laboral advierten desde hace años de que el presentismo no es solo un problema de rendimiento, sino un riesgo para la salud individual y colectiva, ya que puede agravar enfermedades, dificultar la recuperación y aumentar el riesgo de contagios en los centros de trabajo. Asimismo, se considera un indicador de entornos laborales tensionados, en los que se prioriza acudir al trabajo por encima de la salud.
¿Es legal trabajar enfermo en España?
Desde el punto de vista jurídico, en España no existe ninguna obligación legal de trabajar cuando se está enfermo. La normativa laboral regula esta situación a través de la figura de la incapacidad temporal (IT), que permite suspender el contrato de trabajo por motivos de salud sin pérdida del empleo.
Cuando un médico emite un parte de baja, la ausencia queda legalmente justificada y el trabajador queda protegido por el sistema de Seguridad Social. La legislación impide que la baja médica pueda ser utilizada como causa directa de despido, al tratarse de una situación legalmente protegida.
Además, desde el 1 de abril de 2023, una modificación normativa eliminó la obligación de que el trabajador entregue físicamente a la empresa los partes de baja, confirmación o alta médica. La información se transmite ahora por vía telemática entre los servicios sanitarios, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y la empresa, evitando desplazamientos y trámites presenciales innecesarios que ponen en riesgo a la persona enferma.
El marco legal español, por tanto, no solo permite no trabajar en situación de enfermedad, sino que protege expresamente la baja médica como un derecho laboral.
¿Por qué no conviene trabajar si estás enfermo?
Desde una perspectiva sanitaria, los profesionales advierten de que trabajar estando enfermo puede retrasar la recuperación, agravar patologías y aumentar el riesgo de complicaciones, especialmente en procesos infecciosos o dolencias que requieren reposo. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC) señala que el presentismo laboral supone un riesgo para la salud individual y colectiva, y que la incapacidad temporal debe entenderse como parte del tratamiento médico, no como un simple trámite administrativo.
Los especialistas subrayan que forzar la actividad física o mental durante una enfermedad puede provocar recaídas, cronificación de problemas de salud y bajas posteriores más prolongadas. Además, acudir al trabajo estando enfermo favorece la transmisión de enfermedades contagiosas en entornos laborales, lo que incrementa el riesgo sanitario para el conjunto de la plantilla.
Las recomendaciones médicas coinciden en que la reincorporación al trabajo debe producirse solo cuando exista recuperación clínica suficiente, y siempre atendiendo al criterio profesional del personal sanitario.
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