Ignacio de la Calzada, abogado: “Estos son los tres motivos por los que te podrías ir de la empresa con indemnización y paro”

El Estatuto de los Trabajadores protege al empleado con un mecanismo especial para abandonar el puesto de trabajo con acceso a la prestación por desempleo y derecho a compensación económica

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Un hombre se va de
Un hombre se va de una empresa tras haber presentado su baja voluntaria (Canva)

El bienestar de un trabajador en su puesto de trabajo depende de varios factores, muchos de ellos bajo el control de su empleador. A veces, las empresas pueden tomar decisiones o permitir situaciones que hacen que el empleado deje de estar cómodo desempeñando sus funciones y quiera buscar otros oportunidades, pero la dimisión no siempre es la forma óptima de hacerlo. Existen casos en los que, si la actuación de la compañía no ha sido la adecuada, se puede reclamar el abandono del puesto con indeminzación y derecho a paro.

Aunque en el lenguaje coloquial se suele hablar de “autodespido”, la figura no implica una dimisión voluntaria, sino un mecanismo jurídico específico previsto en la normativa laboral y avalado por los tribunales para abandonar el puesto de trabajo por voluntad propia pero conseverando el derecho a paro.

Así lo explica el abogado Ignacio de la Calzada, que detalla que este procedimiento está regulado en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores y requiere siempre una intervención judicial. Es el juez quien, tras analizar las circunstancias, declara extinguida la relación laboral por incumplimientos graves del empresario, equiparando sus efectos a los de un despido improcedente.

Las razones para ‘autodespedirse’

Entre los supuestos más habituales se encuentra la modificación sustancial de las condiciones de trabajo sin respetar los requisitos legales. Según cuenta De la Calzada en un video publicado en su perfil de TikTok (@laboral_tips), se da cuando la empresa altera aspectos esenciales de forma relevante, como el horario, la jornada o las funciones, sin concretar una causa justificada ni dar el preaviso adecuado, y de manera perjudicial para el empleado. Cambiar una jornada continuada por una partida o degradar profesionalmente a un trabajador son solo algunos ejemplos de decisiones empresariales que pueden afectar tanto a la vida personal como a la dignidad profesional del trabajador.

Otro de los escenarios que permiten acudir a esta vía es el incumplimiento reiterado de las obligaciones salariales. El abogado precisa que la jurisprudencia considera especialmente grave que la empresa adeude al menos tres nóminas completas o que mantenga retrasos continuados en el pago durante más de seis meses. El experto también subraya la importancia de atender a la fecha habitual de cobro pactada con la empresa, ya que el retraso se computa desde ese día concreto.

Muchos trabajadores, al ser despedidos, se enfrentan a diversas complicaciones. Los despidos improcedentes son una práctica frecuente y aquí te explicamos los que es.

El acoso laboral constituye la tercera de las razones más habituales para iniciar este procedimiento. En estos casos, no solo se produce un incumplimiento contractual, sino una vulneración directa de derechos fundamentales del trabajador, como la dignidad, la integridad física y psíquica, la igualdad y la salud. La existencia de estas conductas, si se logra acreditar ante el juez, refuerza la gravedad del incumplimiento empresarial y justifica la extinción del contrato.

Cuánto paga la empresa al trabajador

Cuando el juzgado estima la demanda, el trabajador podrá dejar su puesto con una compensación económica relevante. La empresa debe abonar al empleado la indemnización correspondiente a un despido improcedente, es decir, 33 días de salario por año trabajado, o 45 días por los periodos anteriores a 2012. Además, en los casos en los que se haya producido una vulneración de derechos fundamentales, puede añadirse una indemnización adicional por daños y perjuicios.

Para finalizar el video, de la Calzada insiste en que este mecanismo no debe confundirse con una baja voluntaria. Al tratarse de una resolución judicial del contrato por causa imputable al empleador, el trabajador mantiene intacto su derecho a solicitar la prestación por desempleo. En definitiva, se trata de una herramienta de protección que permite al empleado poner fin a una situación laboral insostenible sin renunciar a la cobertura económica que la ley prevé para estos supuestos.