El proyecto “tremendamente complejo” de crear un Ejército de Europa: “La voluntad para emplearlo no sería igual”

Varios expertos señalan a ‘Infobae’ que, aunque políticos y diplomáticos pongan la opción sobre la mesa, sigue siendo un plan muy lejano

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Soldado de Rumanía en la
Soldado de Rumanía en la misión EUFOR. (Amel Emric/Reuters)

Corren tiempos convulsos. Viejos aliados que ahora lo parecen menos y adversarios que decidieron empezar a ejercer con más insistencia su condición. De momento, ante la vulnerabilidad que sufre en el orden internacional cambiante, Europa empieza a tener claro que necesita valerse por sí misma. Tanto en lo económico como en lo militar. Con este contexto, la idea de un ejército común para la Unión Europea (UE) ha entrado con fuerza en la conversación.

Macron ya lo propuso hace años, pero es ahora cuando esta idea parece haber cobrado sentido para el resto de dirigentes europeos. José Manuel Albares, el ministro de Exteriores español, planteó la posibilidad hace unos días. El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, dio a entender que Europa necesitaría un ejército de 100.000 efectivos para poder defenderse de lo que fuere sin depender de la OTAN (o de EEUU, el grueso de la Alianza).

Sin embargo, aunque algunos líderes y diplomáticos hayan abierto la puerta a la posibilidad de un ejército común, varios expertos siguen mostrando muchas dudas al respecto. Para el coronel Pedro Baños, militar de carrera en reserva y experto en geopolítica, esto sería “tremendamente complejo”, cuenta a Infobae. El investigador del Real Instituto Elcano, Félix Arteaga, va en la misma línea. “Ningún país está realmente en esa idea”, afirma.

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La complejidad de un Ejército de Europa

Para el coronel, sus dudas surgen no tanto por la creación de ese ejército —que en ese hipotético caso contaría, con toda probabilidad, con mucho apoyo—, sino por las dificultades de carácter más burocrático. Con esto se refiere a aspectos como determinar el “idioma que se iba a utilizar, quién lo iba a mandar” o las misiones en que habría de participar, ya que “las idiosincrasias de los pueblos no son exactamente las mismas” y “la voluntad de emplear ese ejército tampoco sería igual”.

“En el propio seno ahora mismo de la Unión Europea” hay países, explica el coronel, “que siguen enfrentándose a las instituciones europeas porque no quieren terminar de romper el vínculo con Rusia, porque lo necesitan”. Reconoce que la distancia que algunos dirigentes europeos están tratando de poner con EEUU, por cómo se está desenvolviendo en su política exterior, responde a una iniciativa de consolidar “nuestra propia defensa, una verdadera industria de defensa” e incluso “un verdadero ejército propio”, pero, por el momento, lo sigue viendo “tremendamente complejo”.

El coronel añade que hay retos adicionales, como la modernización de capacidades y la fragmentación dentro de la Unión Europea. Y señala que el hecho de que Europa no sea “un super-Estado” complica la producción conjunta y eficiente del material militar, ya que cada país busca maximizar los beneficios nacionales y que la fabricación se haga en su propio territorio. Más allá de eso, señala el problema europeo de siempre: “Una burocracia paralizante, ralentizadora, superlenta”.

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Continuidad con el sistema de la OTAN

Félix Arteaga también expresa dudas sobre la viabilidad de un ejército europeo y sostiene que “no hay ejército si no hay una nación de referencia”. De momento, los países de la UE siguen apostando por invertir en la industria y lograr reducir la dependencia de otros países, principalmente de EEUU.

El investigador destaca que los países que cuentan con capacidad militar y voluntad de usar la fuerza “no quieren transferir esa competencia de su soberanía a un estado supranacional, sea la UE o sea la OTAN”. Mientras la OTAN mantenga su situación y Estados Unidos no proponga cambios, “todos los países seguirán apostando por la OTAN tal como hasta ahora”, finaliza.