Esta es la razón por la que no debes echarte la colonia directamente en el cuello

Fragancias y químicos en la piel delicada pueden alterar el equilibrio hormonal y afectar la función tiroidea

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Mujer aplicándose perfume en el
Mujer aplicándose perfume en el cuello (Crédito: Freepik)

El uso de perfumes es una costumbre extendida en todo el mundo, vinculada tanto a la higiene personal como a la expresión individual. Aplicar fragancia en puntos específicos del cuerpo es una práctica habitual que ha pasado de generación en generación.

Sin embargo, el conocimiento sobre la piel y las glándulas endocrinas ha puesto en debate rutinas como aplicar perfume directamente en el cuello, zona donde se encuentra la glándula tiroides. Esta inquietud se ha difundido en redes sociales y medios, motivando a especialistas a compartir recomendaciones.

El enfermero Jorge Ángel plantea en uno de sus vídeos de TikTok (@enfermerojorgeangel) una advertencia sobre un gesto cotidiano: aplicar perfume directamente en el cuello podría tener consecuencias discretas pero reales, ya que en esa zona “tenemos la glándula tiroides”.

Efectos de aplicarlo en el cuello

De acuerdo con el especialista, esta glándula se encarga de “la regulación del metabolismo, de la temperatura corporal, del estado de ánimo, de nuestra energía” y está ubicada bajo una piel especialmente fina y “muy, muy irrigada”.

Al profundizar en la relación entre la aplicación de fragancias y la tiroides, Jorge Ángel explica que “los perfumes, las colonias contienen sustancias químicas que pueden ser absorbidas por esta glándula”. Según advierte, estas sustancias “actuarían como disruptores hormonales y pueden interferir en su funcionamiento”.

Perfume (Freepik)
Perfume (Freepik)

Frente a este riesgo, su recomendación es directa: aunque “no hay que rayarse porque siempre lo hemos hecho así”, conviene evitarlo si es posible, porque “cosas tan sencillas como esta, pues todo suma”. Como alternativa sencilla, propone: “Simplemente, pues mira, te lo echas por encima de la ropa un poquito o directamente en las muñecas y ya estaría”.

La tiroides es esencial para el equilibrio del organismo. Su correcto funcionamiento regula el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo. Cualquier alteración puede afectar la energía diaria, el peso corporal y el ánimo. Por eso, proteger esta zona resulta relevante en la rutina diaria.

Recomendaciones y precauciones

El uso de fragancias ha evolucionado junto con los avances en la ciencia dermatológica y endocrina, y hoy existen más estudios sobre el impacto de los ingredientes presentes en los perfumes sobre la salud humana. Entre los compuestos más discutidos se encuentran los ftalatos y almizcles sintéticos, habituales en la formulación de fragancias modernas.

Estos componentes han sido objeto de análisis por su capacidad de actuar como disruptores endocrinos, es decir, sustancias que pueden alterar el equilibrio hormonal en el cuerpo. Diversas autoridades sanitarias han comenzado a investigar los efectos a largo plazo de la exposición repetida a estos químicos, especialmente en zonas vulnerables como el cuello.

Ante estas inquietudes, se insiste en la importancia de leer las etiquetas de los productos y priorizar fragancias con composiciones más simples o naturales. Además, algunas personas optan por alternativas sin alcohol o hipoalergénicas para minimizar riesgos.

El perfume de las Trillizas de Oro

Aplicar perfume en el cuello se asocia con la creencia de que el calor intensifica el aroma, aunque la piel de esa área es más fina y sensible que en otras partes del cuerpo, lo que la convierte en una vía eficiente de absorción de sustancias químicas. Los perfumes contienen aceites esenciales, alcoholes y compuestos sintéticos, algunos de los cuales se estudian por su potencial efecto sobre el sistema hormonal.

La piel no solo actúa como barrera sino que también permite el paso de moléculas al interior del organismo. Por eso, la aplicación de productos sobre áreas delicadas debe hacerse con precaución, sobre todo en personas con antecedentes de alergias o problemas endocrinos. Las recomendaciones de especialistas suelen sugerir diversificar los puntos de aplicación y optar por zonas menos sensibles, como las muñecas o detrás de las orejas.