
Era 2019 cuando Jason Price, en un campo tranquilo cerca de Leasingham, en Lincolnshire, escuchó el pitido de su detector de metales. A unos 20 centímetros bajo tierra, apareció un pequeño caballo de metal cubierto de barro. Los expertos lo examinaron por primera vez y no dudaron en calificarlo como una pieza romana, entre los siglos I y V d.C. Así comenzó la historia del “broche del caballo de Leasingham”.
El broche fue registrado en el Plan de Antigüedades Portátiles y en 2022 el Museo Lincoln lo adquirió por 5.000 libras esterlinas (unos 5.000 euros), gracias a una donación privada. La pieza pasó a ocupar un lugar destacado en la vitrina principal y atrajo a miles de visitantes.
Su fama creció cuando apareció en el programa Great British History Hunters de Channel 4. El pequeño caballo parecía único. Un objeto capaz de “cambiar la comprensión histórica de los broches romanos en Gran Bretaña”, según se dijo entonces.
Las primeras sospechas
Mientras el broche fascinaba al público, Jason Price seguía entregando nuevos “hallazgos” al Consejo del Condado de Lincolnshire: monedas romanas, otros broches, un hacha de la Edad de Bronce… Demasiadas piezas para un solo detectorista aficionado.
En 2023, las sospechas fueron en aumento. Algunos objetos no encajaban. Otros parecían demasiado perfectos. La doctora Lisa Brundle, oficial de enlace de hallazgos, pidió revisar de nuevo la joya de la corona: el broche del caballo. “El broche no era anterior al siglo XVI”, se sentenció. Y la historia comenzó a derrumbarse.

De eBay al museo
La Policía de Lincolnshire confirmó lo impensable. El broche había sido comprado en eBay. No procedía de ningún yacimiento romano. Era una pieza moderna, de latón, cubierta con pátina falsa para aparentar antigüedad.
La investigación reveló que muchos de los objetos presentados por Jason Price habían sido “sembrados”, enterrados deliberadamente para simular descubrimientos reales. En total, entregó 188 artículos que fueron calificados como reproducciones recientes.
Juicio y condena
En el Tribunal de la Corona de Lincoln, la historia cambió de tono. Jason Price, de 54 años y exmiembro de la Marina Real, se declaró culpable de cuatro cargos de fraude por falsa representación. “Fue un asunto muy grave”, dijo el juez Nicholas Bacon KC al considerar que el acusado había abusado de su posición de confianza mediante un engaño “sofisticado y prolongado”.
La condena fue de 12 meses de prisión, suspendida durante dos años. Además, debe realizar 150 horas de trabajos comunitarios y el pago de una multa de 3.250 libras (3.746 euros) y mil libras en costes judiciales (1.150 euros).
La herida al patrimonio
Más allá de la sentencia, el daño fue más simbólico. Will Mason, directora de cultura del Consejo del Condado de Lincolnshire, expresó la decepción institucional: “Es increíblemente triste y decepcionante que alguien decida explotar el rico patrimonio de Lincolnshire de esta manera”.
“No solo engañó a los especialistas, sino también a los miles de visitantes que quedaron fascinados por el broche del caballo de Leasingham”, añadió. En el tribunal, Lisa Brundle habló de una “traición” que sacudió su confianza y desvió recursos destinados a la arqueología legítima.
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